En los últimos días, ha corrido por los medios de comunicación la noticia del que podría ser el primer choque de impacto de un meteorito en España. Actualmente, no hay ninguno confirmado en nuestro país y, de hecho, en todo el mundo solo hay catalogados como tal unos 200 cráteres. Eso haría la noticia muy emocionante si se confirmara. Sin embargo, es importante remarcar que de momento no se puede asegurar que el terreno que se está analizando en la provincia de Almería contenga dicho impacto. ¿Lo hace eso menos emocionante? Desde luego que no.

Este tipo de investigaciones son muy interesantes por todo lo que conllevan. La de este grupo de científicos, procedentes de la Universidad de Almería, el Centro de Astrobiología de Madrid, la Universidad de Lund y la Universidad de Copenhague, resulta prometedora por varios motivos, entre los que destacan la presencia de una forma de cuarzo que se origina a unas condiciones de presión y temperatura que solo cuadran con dos fenómenos: el impacto de un meteorito o el de una bomba nuclear.

Por ahora, los resultados solo se han presentado en el Europlanet Science Congress (EPSC) 2022, celebrado en Granada. Necesitan reunir más datos para poder publicar el hallazgo y que se confirme que se trata de un cráter de impacto. En definitiva, aún hay mucho que estudiar y la cautela es esencial. No obstante, lo que puede deparar esa espera es emocionante. 

Un posible cráter de impacto en Almería

El descubrimiento que se acaba de presentar en el congreso es el resultado de 15 años de investigación. No ha sido sencillo, puesto que el supuesto cráter está enterrado en sedimentos más modernos. Una parte ha quedado al descubierto como resultado de la erosión, pero lógicamente eso dificulta la investigación.

Aun así, en este tiempo, y basándose en los resultados de investigaciones anteriores, han podido encontrar pruebas que llevan a pensar que se trata de un cráter de impacto. El examen geofísico está aún en marcha, pero ya cuentan con dos indicadores que normalmente se asocian con el impacto de meteoritos. Por un lado, la presencia de cuarzos chocados. Estos son aquellos en los que, al tomar una lámina delgada del cuarzo y observarla al microscopio, se observa un desplazamiento a lo largo de los planos cristalográficos que solo puede generarse por un gran y brusco aumento de temperatura y presión. 

La temperatura alcanzada en una erupción volcánica podría ser suficiente, pero la presión no. Por eso, este fenómeno natural queda descartado cuando se observan estos rasgos en la roca. Ahora bien, por convenio, para que un cráter pueda considerarse fruto del impacto de un meteorito, deben encontrarse 20 de estos granos de cuarzo chocados. Eso permite establecer un examen estadístico en el que se descarta que realmente puedan haberse dado confusiones en el análisis. Según ha explicado a Hipertextual el autor principal de la investigación, Juan Antonio Sánchez Garrido, de momento ellos ya han confirmado la presencia de 6.

Por otro lado, otra estructura geológica que normalmente se asocia con el impacto de meteoritos o bombas nucleares son los conos astillados. Estos científicos han podido observar también estas estructuras en su posible cráter de impacto. No obstante, al encontrarse en una cantera privada, están teniendo ciertos problemas de acceso para poder seguir estudiando ese segundo indicio.

¿Cómo sería el cráter?

A falta de poder confirmar que realmente sea el fruto del impacto de un meteorito, estos científicos consideran que el cráter debe tener unos 4 kilómetros de diámetro, aunque estaría rodeado de una estructura más grande, de unos 20 kilómetros, donde el impacto provocaría el colapso de los estratos sedimentarios. En cuanto a la antigüedad, podría tener aproximadamente unos 8 millones de años.

Secciones delgadas que muestran deformaciones en tres granos de cuarzo, producidas por efectos de choque, en una brecha de impacto en Tabernas. Crédito: Sánchez-Garrido et al 2022.

¿Por qué se deben tomar los datos con cautela?

De momento en España no hay ningún cráter de impacto confirmado, ni siquiera este. Pero sí que ha habido otras propuestas en el pasado. Una de ellas, en la localidad de Azuara, en Zaragoza, protagonizó decenas de titulares en 1997. Se llegó incluso a afirmar que era fruto de un asteroide. Sin embargo, tras un largo periodo de controversia con expertos en la materia, se acabó descartando que fuese tal cosa.

Precisamente por ese motivo, y por otros casos similares descartados en todo el mundo, son muchos los requisitos para aceptar como tal un cráter de impacto. Y es que, en realidad, hay muchos fenómenos que pueden generar confusión.

Por un lado, según ha explicado a Hipertextual el geólogo y astrobiólogo experto en meteoritos Jesús Martínez-Frías, se pueden generar brechas y otros aparentes efectos de choque por causas puramente tectónicas. Además, con respecto a los cuarzos chocados, señala que algunas veces “los minerales se deforman a pequeña escala y se forman texturas micro tectónicas que pueden inducir a confusión”. Precisamente por eso deben hacerse estudios estadísticos con una cantidad mínima de granos de cuarzo chocados. 

En definitiva, aunque, en palabras de Martínez-Frías, es “una hipótesis interesante y novedosa”, debemos tomarla con mucha cautela. 

¿Y si realmente fuese un meteorito?

“El meteorito es el origen de la vida y puede ser el fin de la vida, la principal fuente de carbono que tenemos en la Tierra pudo venir de los meteoritos y la presencia de muchos metales nobles muy codiciados procede también de ellos”.

Con estas palabras, Sánchez Garrido incide en la importancia que podría tener a nivel científico si se confirmara que lo que han encontrado en Almería es un cráter de impacto. Además, uno de sus compañeros en la investigación, Sebastián Sánchez Gómez, añade que podría tener una gran relevancia de cara aumentar las opciones de turismo científico en esta provincia. “Es bonita la perspectiva de no tener que ir a Marte a dar un paseo”.

Ahora queda esperar. Lo que han presentado en el congreso debe llevarse a una revista científica y, una vez analizado por sus revisores, publicarse. Si cumple los requisitos necesarios, podríamos hablar de un cráter de impacto, con todo lo que ello conlleva. Mientras tanto, los propios autores de la investigación han insistido a Hipertextual en la importancia de hablar en condicional. 

Esa es la magia de la ciencia. A veces, cuesta llegar hasta esos hitos tan fascinantes que imaginamos en nuestra cabeza. Pero precisamente por lo difícil que es llegar hasta ellos, cuando finalmente se cumplen, hablar de fascinación se queda corto. Esperemos hasta ver si este es también el caso. 

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