A más tres años de presentar Scout, un pequeño robot para realizar entregas, Amazon abandonó el proyecto. De acuerdo con un reporte de Bloomberg, el gigante del comercio electrónico canceló el proyecto y disolvió el equipo de trabajo. La empresa reveló que luego de tres años de experimentos, descubrieron aspectos del programa que no satisfacían a los clientes.

"Durante nuestra prueba de campo limitada de Scout, trabajamos para crear una experiencia de entrega única, pero aprendimos a través de los comentarios que había aspectos del programa que no satisfacían las necesidades de los clientes", declaró Alisa Carroll, portavoz de Amazon.

Una fuente interna dijo que más de 400 personas trabajaban en el proyecto Scout. Pese a que Amazon confirmó que disolverá el equipo y reubicará a los empleados a otras posiciones, la compañía no se olvidará de los robots. La fuente indicó que un grupo reducido de personas seguirá trabajando en robots autónomos, aunque con una propuesta distinta.

La empresa no quitará el dedo del renglón con los vehículos autónomos. En junio de 2020, Amazon confirmó la compra de Zoox, una startup californiana que busca "diseñar una experiencia de transporte autónomo de clase mundial". La tecnológica habría pagado 1.200 millones de dólares para cerrar el acuerdo, con miras a un futuro donde las entregas se realicen con coches autónomos

Con Scout, Amazon buscaba minimizar el impacto de las entregas en el calentamiento global

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Scout se creó como un esfuerzo de Amazon para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en sus entregas. El pequeño robot debutó en enero de 2019 realizando entregas en el condado de Snohomish, Washington. Impulsados en su totalidad por baterías, estos repartidores se desplazaban por la acera antes de detenerse en la puerta del destinatario para entregar el paquete.

Los Scout tenían algunas limitantes, comenzando por su tamaño. El robot repartidor contaba con dimensiones similares a las de una hielera, por lo que estaban limitados a entregar paquetes pequeños. Sumado a eso, solo podían operar a velocidades reducidas en las aceras con el fin de evitar accidentes.

La visión general de Amazon era que Scout fuera una alternativa de entrega el mismo día para los miembros de Prime. El robot se desplazaría hasta el domicilio de la persona, le enviaría una notificación y esta saldría a recoger su paquete. Durante su etapa inicial, un empleado de Amazon acompañaba al Scout para concretar la entrega.

Tras realizar pruebas exitosas en las aceras de Seattle, el programa se amplió a California, Georgia y Tennessee. Si bien existía un ambiente positivo en el equipo, la incertidumbre económica que se vive actualmente provocó que Amazon tomara medidas extraordinarias. La empresa comenzó a reducir sus proyectos experimentales y pausó las contrataciones de personal para lo que resta del año.

Sumado a los robots repartidores, Amazon también trabaja con drones para sus entregas Prime Air. El servicio permitiría recibir paquetes en menos de 30 minutos valiéndose de dispositivos eléctricos. A diferencia de Scout, el proyecto con drones de Prime Air lleva casi una década en desarrollo y ya realizó un envío en Reino Unido.

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