En The Bear, disponible en Disney+, la mayor parte del argumento ocurre en el interior de la pequeña cocina de un restaurante al borde de la quiebra. De hecho, la serie tiene una frenética vitalidad basada justo en esa idea. Todo ocurre a contra reloj, en una batalla interminable de pequeños y grandes obstáculos. 

Desde la comida que debe prepararse sin el tiempo suficiente para hacerlo, hasta platos que caen al suelo y discusiones en voz baja. Al calor de la estufa y entre la sensación de urgencia casi sofocante, las historias se hacen cada vez más humanas, más reales, más conmovedoras.

El mérito central de The Bear es crear la sensación de que toda gran historia comienza desde una experiencia íntima. Además, en apariencia independiente, atraviesa varias vidas a la vez sin que eso sea notorio de inmediato. Una versión sobre la realidad interconectada con las emociones, que la serie explota con buen gusto y considerable solidez.

The Bear

En The Bear, la mayor parte del argumento ocurre en el interior de la pequeña cocina de un restaurante al borde de la quiebra. De hecho, la serie tiene una frenética vitalidad basada justo en esa idea. Todo ocurre a contra reloj, en una batalla interminable de pequeños y grandes obstáculos.
Desde la comida que debe prepararse sin el tiempo suficiente para hacerlo, hasta platos que caen al suelo y discusiones en voz baja. Al calor de la estufa y entre la sensación de urgencia casi sofocante, las historias se hacen cada vez más humanas, más reales, más conmovedoras.

Puntuación: 5 de 5.

The Bear: una historia que se cuece a fuego lento 

En este caso, el centro de todo lo que ocurre, bajo el desorden de pedidos y la apremiante sensación de desastre, es el hecho de la muerte. Carmy (Jeremy Allen White), un chef premiado, debe abandonar su carrera y aspiraciones debido al suicidio de su hermano Michael (Jon Bernthal). Un suceso trágico que no solo deja el restaurante familiar muy cerca del cierre. También, a todos los que trabajaban junto al fallecido en la incertidumbre. 

El personaje sabe que tiene una obligación con el patrimonio de Michael y en eso se concentra lo mejor que puede. The Bear asume el desconcierto, la angustia y el apremio desde una percepción novedosa. Para Carmy,  que solo se permitirá recordar al hermano ausente en momentos muy específicos, la prioridad es evitar que The Original Beef of Chicagoland cierre. Pero la sombra de la angustia por la pérdida es latente e inevitable. Al mismo tiempo, la concepción sobre la ausencia convertida en un hecho que debe sobrellevar como puede. 

Una y otra vez, Carmy supone que su deber para con la memoria de Michael es mantener el local abierto. En segundo plano, está la convicción de que es la única manera que tiene — o la única que está a su disposición — de honrarle. The Bear no olvida que el dolor es una circunstancia latente, pero tampoco está dispuesta a mostrar sus espacios más oscuros de manera sencilla.

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Pedidos, platos suculentos y sensibilidad 

La serie no desarrolla su argumento desde el drama o la melancolía. Incluso, evita los lugares comunes del sufrimiento y el duelo. En The Bear, el propósito es que la cocina sea un centro funcional y eficaz de ganancias. Una empresa complicada cuando Michael llevaba el ritmo del local con una alegría desordenada y sin propósito, muy distinto al orden sofisticado de Carmy. Sin embargo, entre líneas, el guion se mueve en regiones duras acerca de la voluntad, el amor y la esperanza. 

Al mismo tiempo, de fondo están la ambición y la necesidad de continuar y sostener la concepción de un propósito general. Carmy está herido y desconcertado por la muerte de su hermano. Pero bajo esa, en apariencia, utilitaria percepción subsiste el vínculo real que le recuerda el sufrimiento. 

The Bear

El argumento recrea el mundo interior del personaje a través de la cocina. En medio del estruendo de una vajilla que debe ser ordenada y de los roces entre el personal, que se niega a seguir su ritmo. Para su tercer capítulo, The Bear muestra que su osadía argumental es poderosa y, sin duda, toda una rareza en las series actuales. Cada personaje tiene un peso específico, incluso los secundarios, en apariencia intrascendentes. 

Por si eso no fuera suficiente, algo está claro. Detrás de la puerta de la cocina, de la nueva disciplina de Carmy y su necesidad de orden, hay una historia que contar. Una relacionada con la forma en que los vínculos familiares enlazan el pasado y el futuro para, por último, comprender, a través de ambas cosas, su identidad. 

El trayecto hacia el triunfo en The Bear 

Uno de los grandes logros de The Bear es la sensación de frenético realismo que brinda a su historia. La serie construye una mirada de asombrosa vitalidad sobre sus personajes y sobre un oficio que, en el cine y la televisión, suele idealizarse.

Pero, en la producción, el peso de lo cotidiano es importante. También lo son todos sus pequeños matices. Los platos que caen, las ollas que se sacuden sobre las llamas, la tensión de cumplir un deber concreto.

Sin embargo, The Bear no es solamente eso. A la vez, es un recorrido que se esconde detrás de las formas en que afrontamos el dolor. Incluso las heridas que parecen insuperables y, en algunas ocasiones, tan abrumadoras como para tratar de ignorarlas con cualquier medio al alcance. 

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La serie, descarnada, febril y, en sus mejores puntos, solo profundamente humana, es un triunfo de la imaginación. También, una forma de profundizar en los pequeños secretos íntimos que se guardan bajo el estruendo de la vida cotidiana. Quizás, su mayor logro.

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