Parece sacado del universo de la ciencia ficción, pero es algo muy real. De momento en fase de laboratorio, un grupo de investigadores de la Universidad de Soochow en Taiwán ha creado un robot líquido. Uno que puede moldearse, dividirse y reconstruirse en su totalidad.

Este robot líquido ha sido creado con minúsculas gotas de una sustancia magnética. Su tamaño completo, sin descomponerse, es de un centímetro como máximo. Concretamente, este ha sido creado con nanopartículas de óxido de hierro magnético. Estas después fueron suspendidas en aceite. Lo que, a fin de cuentas, hace que este ferrofluido pueda tener una composición blanda.

Esta composición es lo que, de hecho, permite a este pequeño ingenio poder modificar su estructura para dirigirse al punto concreto que se le ha indicado. Puede sortear prácticamente todos los obstáculos que se le presenten en el camino. O, al menos, esa es la intención del equipo de investigación que lo está llevando a cabo.

Para controlar su movimiento, el equipo de investigación ha sacado partido a la composición del mismo robot líquido. Con un conjunto de imanes esféricos se mantiene el poder sobre este pequeño ingenio. Los dispositivos, además, permiten que se mueva y cambie de forma cuando la situación lo requiera.

Como se puede ver en el vídeo publicado por Science, el pequeño robot líquido se divide en forma de enjambre y se une. En el caso de ejemplo, se pone a prueba su capacidad en un laberinto, analizando todos los camino posibles para después unirse.

YouTube video

Las utilidades de un robot líquido

Las opciones que se abren para este robot líquido son enormes, una que se liga a las investigaciones de los robots blandos, pero el equipo de investigación tiene dos sobre la mesa. Por un lado, en las pruebas de laboratorio para comprobar y crear reacciones químicas en ensayos clínicos. Especialmente en las investigaciones con virus o elementos microscópicos.

Sin embargo, es su uso médico el que más ha resaltado el equipo de investigación. Un robot líquido podría ser la solución al suministro de medicamentos localizados en humanos. La máquina podría contener los medicamentos del paciente, que al tragárselos podrían dirigirse al punto en el que deban inocularlos. El reducido tamaño y su capacidad para adaptar la forma necesaria y sortear obstáculos le permitiría poder circular por arterias o los capilares del cuerpo humano. Y, después, llegar a los órganos o tejidos concretos.

"Otro uso puede ser eliminar los coágulos de sangre en el cerebro que causan accidentes cerebrovasculares, aunque crear un campo magnético lo suficientemente fuerte para mover con precisión el robot dentro del cerebro sería un desafío".

Bradley Nelson, del Instituto Federal Suizo de Tecnología en Zúrich

Sin embargo, el equipo de investigación aún tiene que resolver algunas cuestiones importantes. Además de su escalabilidad y precio, el reducido tamaño del robot líquido complica el transporte de las dosis de medicamento que necesite el paciente en cuestión. También el sistema de imanes que se requieran para poder mantener el control remoto sobre la máquina, que deberán ser suficientemente potentes como para hacerlo a través del tejido del cuerpo humano.

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