Ollie está perdido es una historia de amistad de la que se pueden ramificar decenas de relatos. La miniserie de Netflix parte de una premisa sencilla: Ollie, un conejo en forma de peluche, busca a su mejor amigo. Este es Billy, un niño adoptado y que atraviesa el deterioro progresivo de la salud de su mamá. Con base en esta idea, el relato de cuatro capítulos explora una diversidad de temas complejos de manera sencilla, en un comienzo. Luego se descubre oscura. Pero, sobre todo, es una narrativa tierna y emotiva en su conjunto.

Aunque Ollie está perdido parece ser una miniserie pensada para el público infantil, hay trampa. El público que más provecho puede sacar del relato quizá sea el adulto. Mientras los pequeños de la casa pueden acercarse a esta historia por su carácter lúdico y tierno, en parte, los mayores tienen la oportunidad de hacerlo desde el fondo de los recuerdos y las emociones.

El detalle permite una mejor interpretación de cuanto ocurre en Ollie está perdido. Cuando se descubre que esta historia narrada desde la perspectiva de unos objetos es más profunda de lo que parece, ya no hay camino de regreso. Entonces, lo más probable es que el espectador se deje seducir por un relato bien animado, con diálogos eficientes y un guion que deja alguna sorpresa sin permitirse cabos sueltos. 

Ollie está perdido

Ollie está perdido es una miniserie de Netflix que destaca por su capacidad de manejar distintos tonos narrativos de forma eficiente, sin confundir al espectador. Entre las transiciones, ofrece una historia de familia, amistad y amor que parece clásica, pero luego se vuelve más oscura. El giro narrativo es acompañado por una puesta en escena estética, grata a la vista y con algunos momentos de personaje cargados de un valor simbólico poderoso.

Puntuación: 4 de 5.

Ollie está perdido
y el valor de la memoria

Cuando Ollie intenta buscar a Billy, la única pista que tiene son sus recuerdos, un puñado de momentos vividos que le dan algunas ideas en relación con el paradero del niño. El peluche traza su hoja de ruta a partir de una serie de referencias, algunas abstractas o muy amplias —como el nombre de Mark Twain, usando su apellido para referirse a un tren, o usando la estética de David Bowie en un osito—. Son juegos pensados para dotar de un candor particular al relato, además de apoyarse en referencias literarias y pop.

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Si bien son referencias diversas, todas calzan con armonía. Ollie avanza en su tarea y va encontrándose con otros personajes clave del relato, como Zozo y Rosy. El primero es un payaso y la segunda es una osita, esa que fue diseñada para hacer guiños a David Bowie. Los tres emprenden un viaje de aventura, relacionándose entre sí, transformándose, mientras el protagonista va encontrando imágenes en su memoria para seguir avanzando.

Hasta el tercer capítulo, Ollie está perdido cuenta una historia de amistad común, casi corriente, potenciada por una estética atractiva y personajes en evolución constante para dar con Billy. Sin embargo, a partir de ese episodio, el relato toma un tono oscuro y doloroso debido a una pérdida sufrida por Zozo. El payaso amigable revela a su “pasajero oscuro”, como se diría sobre Dexter, para mostrar una versión lejana de la gentileza y cercanía mostrada hasta ahora hacia Ollie y, por tanto, también al espectador. 

Los caminos del dolor

Mientras Ollie enfoca toda su energía en encontrar a Billy, el relato ofrece su contracara en Zozo. Este personaje ya no puede encontrar lo que busca, a su amada Nina. Esa ausencia lo hunde en una depresión que revela lo peor de la naturaleza humana, representada en este personaje con rostro de payaso. A través de él, la serie bebe un poco del terror y muta hacia una narración intimidante, cruel, perturbadora.

Ollie está perdido, critica a Netflix

Es así como el director Peter Ramsey, con Ollie está perdido, compone un ensayo en relación con las pérdidas, los recuerdos y el duelo. La idea de familia atraviesa su miniserie, sí, y también una noción de infancia que, en tiempos actuales, marcados por la tecnología, parece extraviada.

Billy hace frente a la ausencia de su mamá, quien murió cuando él aún era pequeño. Zozo es incapaz de encontrar un nuevo sentido a su vida. Se abandona a sí mismo, a la vez que Ollie sigue creyendo en algo que parece imposible. Eso es encontrar a su mejor amigo y decirle la última voluntad de esa mujer que ya no lo acompañará es su motor. 

Los miedos pasados y el temor a la aceptación llevan a Zozo a alterar toda la relación entre él, Ollie y Rosy. Ese tono oscuro solo se abandona hacia el final, cuando se vuelve sobre una base más amigable y amorosa, atando distintas referencias presentadas con anterioridad.

La transición entre los tonos discursivos es uno de los aciertos de Ollie está perdido. Puede explorar el fondo de cada personaje. Ofrece una amplia paleta de emociones y matices sobre la condición humana. Justifica sus acciones y da cierre a cada uno de forma eficiente sin correr el riesgo de que el espectador se pierda o aburra en el trayecto.

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