Sudar es un incordio bastante asqueroso. Sin embargo, no podemos quejarnos. Al fin y al cabo es la forma que tenemos de refrigerar nuestro cuerpo. El combo perfecto sería si, además de mantenernos fresquitos, el sudor nos sirviese como protector solar. Pero no podemos ser tan guays, básicamente porque no somos hipopótamos.

Y es que sí, por raro que parezca, estos animales sudan su propio protector solar. Pero es que además, por si todo eso no fuese suficiente, también les sirve de antibiótico.

Está claro que los seres humanos estamos demasiado lejos de llegar a esos niveles de sofisticación. Solo nos queda estudiarlos, con el objetivo de intentar tomarles como idea. De hecho, es precisamente lo que hizo en 2004 un equipo de investigadores japoneses, cuyos resultados se publicaron en Nature.

¿Cómo funciona un protector solar?

El protector solar que solemos usar los humanos puede ser de dos tipos: o físico o químico. Los filtros físicos son aquellos que actúan como un escudo, reflejando las radiaciones solares para que no lleguen a penetrar en las células de nuestra piel.

En cambio, los químicos no las reflejan, sino que las absorben. De todos modos, el resultado es igual de bueno, ya que, al absorberlas, tampoco permiten que lleguen a las células y puedan dañar el ADN.

Es cierto que los humanos también tenemos un protector solar natural: la melanina. Este es un pigmento que actúa de un modo similar a como lo hacen los filtros químicos, ya que se genera en respuesta a la exposición solar y se encarga de absorber las radiaciones. Sin embargo, si no ponemos protector solar encima, sirve de bien poco, ya que la síntesis de pigmento no da abasto para enfrentarse a la radiación solar. En cambio, los hipopótamos se protegen bastante bien con su sudor. ¿Pero cómo funciona este exactamente?

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El secreto del sudor de los hipopótamos

Durante años, los científicos han visto que el sudor de los hipopótamos, inicialmente similar al nuestro, cambia de color con el paso del tiempo, y se vuelve marrón-rojizo.

Esto ha llevado a sospechar que podría tener múltiples aplicaciones para estos animales. Sin embargo, hasta que estos científicos japoneses lo investigaron, no se supo con seguridad. 

Al analizar muestras del sudor, vieron que ese cambio de color se produce por la presencia de compuestos aromáticos no benzenoides, que son inesperadamente ácidos y tienen actividad antibiótica y de protección solar

El efecto protector sería similar al que ejercen en nuestra piel los filtros químicos o la propia melanina. Es bastante eficaz, ya que cuando se seca en la piel mantiene su color durante varias horas. Después, termina polimerizándose en un sólido marrón.

En cuanto al papel antibiótico, se descubrió al poner muestras de sudor en contacto con diferentes poblaciones de bacterias. Vieron que, a concentraciones menores de las que se encuentran en los hipopótamos, estas sustancias pueden inhibir el crecimiento de bacterias patógenas, como Pseudomonas aeruginosa y Klebsiella pneumoniae. Estas también son peligrosas para los seres humanos. Por eso, no podemos descartar su posible eficacia en la búsqueda de nuevos bactericidas para combatir a las bacterias resistentes a antibióticos. 

Pero, dejando a un lado su posible efecto sobre los humanos, lo que está claro es que tienen un papel clave en la rápida sanación de las heridas de los hipopótamos. Cuando estos animales tienen alguna lesión, a pesar de estar en contacto con barro y otros lugares en los que puede haber microbios patógenos, superan las posibles infecciones simplemente gracias a su sudor. Sin duda, si para nosotros sudar es una bendición que nos mantiene algo más fríos, para ellos es toda una panacea. Para que luego digan que no son animales interesantes. 

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