Si hablamos de aviones de combate, no es difícil encontrar modelos que han logrado mantenerse vigentes pese al paso del tiempo. El F-15 es uno de los más icónicos, sin lugar a dudas. Pero existen casos más curiosos de aeronaves que llevan varias décadas de servicio y todavía no están ni cerca del retiro, aun cuando ya hace tiempo han dejado de ser fabricadas. En este rubro, el ejemplo más notorio es el del Fairchild Republic A-10 Thunderbolt II, conocido popularmente como Warthog.

Dueño de una estética singular y un poder de fuego mortal, el A-10 Warthog es una de las “piedras preciosas” de la Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF). Desarrollado como un avión de ataque a tierra potenciado por dos motores turbofán, entró en servicio a fines de la década de 1970 y se ha convertido en una pieza clave para las misiones de apoyo aéreo cercano. Desde su introducción ha recibido una importante cantidad de actualizaciones, y se cree que las mejoras de equipamiento y la adopción de nuevas alas desarrolladas por Boeing podrían extender su uso hasta 2040.

Con probado éxito en múltiples conflictos bélicos, el A-10 Warthog también ha ganado estatus de culto entre los fanáticos de la aviación militar. Esto le ha valido de múltiples apariciones en el cine y los videojuegos, en títulos como Transformers, Terminator Salvation, Man of Steel y la franquicia Ace Combat.

En las siguientes líneas repasaremos los puntos más salientes de su historia y sus características más destacadas.

A-10 Warthog, el avión de combate que desafía al paso del tiempo

A-10 Warthog
Foto: Wikimedia Commons (Dominio Público).

El desarrollo del A-10 Warthog surgió por la necesidad de la Fuerza Aérea de Estados Unidos de una aeronave específicamente diseñada para el apoyo aéreo cercano. Durante la Guerra de Vietnam habían quedado en evidencia las deficiencias del Douglas A-1 Skyraider, que databa de la segunda mitad de la década de 1940, para continuar como única opción para dicho rol.

En septiembre de 1966, la USAF se decidió a ir en busca de un reemplazo, y meses después se lanzó formalmente el programa A-X. Un año más tarde se realizó una solicitud de propuestas a más de una veintena de representantes de la industria armamentística, pero recién en 1970 se comenzaron a establecer parámetros más precisos sobre cuáles debían ser las capacidades de la aeronave en cuestión.

El elemento más importante del diseño era la incorporación de un cañón rotativo de 30 milímetros. También debía contar con un radio de acción de 460 kilómetros y una velocidad máxima de 740 kilómetros por hora. Por otra parte, debía ser capaz de llevar una carga externa superior a los 7.000 kilogramos.

A medida que se fueron añadiendo criterios al proyecto, la Fuerza Aérea estadounidense redujo la lista de potenciales fabricantes a dos candidatos: Fairchild Republic y Northrop Corporation. A ambas compañías se les encomendó la fabricación de sus respectivos prototipos, con la intención de probarlos para elegir a uno como ganador.

Finalmente, en enero de 1973, la USAF se inclinó por el modelo de Fairchild Republic, que recibió la denominación oficial de A-10 Thunderbolt II. En 1976 comenzaron las entregas del Warthog a las distintas unidades de la Fuerza Aérea, mientras que en octubre de 1977 se lo introdujo formalmente en servicio.

La producción del A-10 Warthog se llevó a cabo hasta 1984, fabricándose un total de 715 unidades. Vale destacar que, desde su introducción, la Fuerza Aérea estadounidense ha operado esta aeronave con exclusividad. De hecho, no solo no se ha permitido su incorporación a ninguna otra rama de las fuerzas armadas norteamericanas, sino que también se ha impedido su venta a clientes internacionales.

Fotos de USAF en Flickr.

Impacto visual y armamentístico...

Lo primero que llama la atención del A-10 Warthog es la posición en la que se encuentran ubicados sus dos motores turbofán. Las plantas impulsoras están por encima del fuselaje, prácticamente detrás de las alas; y la estética impactante de la aeronave se completa con los estabilizadores verticales de la cola y el cañón de 30 milímetros bajo la nariz. Este último ha sido diseñado especialmente para utilizarlo como armamento antitanque y puede disparar 3.900 rondas por minuto.

Y ya que hablamos de armamento, el avión de Fairchild Republic también destaca por su versatilidad. En total cuenta con 11 puntos de anclaje que permiten incorporar una importante variedad de configuraciones con cohetes sin guiado, misiles aire-aire o aire-superficie y bombas. Por otra parte, puede incorporar bengalas, señuelos, contramedidas electrónicas, contenedores de búsqueda de blancos y tanques de combustible externos para ampliar su autonomía.

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...y notable capacidad defensiva

Pero lo bueno del A-10 Warthog no solo es su capacidad como aeronave de ataque, pues también ha ganado una importante reputación por su durabilidad. El fuselaje cuenta con un blindaje de titanio que pesa 540 kilogramos y le permite continuar volando, incluso tras recibir impactos de fuego enemigo.

Principales características del A-10 Warthog

Largo16,26 metros.
Alto4,47 metros.
Envergadura17,53 metros.
Peso máximo al despegue22.700 kilogramos.
Velocidad máxima706 kilómetros por hora.
Techo de vuelo13.700 metros.
Radio de acción400 kilómetros.
Motores2 General Electric TF34, con un empuje máximo de 9.275 libras-fuerza cada uno.
Armamento1 cañón rotativo de 30 milímetros General Electric GAU-8/A Avenger.
Compatible con diferentes configuraciones capaces de incorporar cohetes Hydra 70 o AGR-20 APKWS, misiles AIM-9 y AGM-65, y variedad de bombas guiadas y no guiadas. También es capaz de cargar bengalas, señuelos, contramedidas electrónicas e instrumentos para la búsqueda de blancos.
Tripulantes1 piloto. Durante su desarrollo se produjo un prototipo de dos asientos, pero nunca llegó a producción masiva.

Un extenso historial operativo

A-10 Warthog
Foto: Wikimedia Commons (Dominio Público).

El A-10 Warthog tuvo que esperar bastante tiempo para tener su estreno en combate. Si bien la aeronave entró en servicio activo a fines de los años 70, recién tuvo su estreno bélico en 1991, durante la Guerra del Golfo. Allí cumplió con una muy destacada participación durante las misiones de apoyo aéreo cercano, al punto tal de ganarse el respeto de los detractores que habían puesto en duda su utilidad desde su incorporación a la Fuerza Aérea.

Con el correr de los años, su presencia se volvió una constante en cada conflicto con participación activa de las fuerzas armadas de Estados Unidos. Por ende, dijo presente en las guerras de Bosnia y Kosovo, así como en los despliegues militares norteamericanos en Afganistán, Irak y Libia.

De los 715 A-10 Warthog fabricados por Fairchild Republic, se estima que 281 continúan en servicio. Durante la presentación del presupuesto para el año fiscal 2022, la Fuerza Aérea le presentó al Congreso de Estados Unidos un plan para retirar más de 200 de sus aeronaves. Entre ellas, 42 unidades del avión de ataque a tierra. Sin embargo, los legisladores se negaron a esa posibilidad.

¿Los A-10 Warthog volarán hasta 2040?

Si se cumplen las expectativas de Boeing, la mítica aeronave todavía podría volar por 18 años más. Su futuro, no obstante, sigue siendo motivo de debate en Estados Unidos.

La posibilidad de dar de baja al Fairchild Republic A-10 Thunderbolt II se ha debatido en incontables oportunidades en Estados Unidos. De hecho, antes de su estreno en combate en la Guerra del Golfo, la USAF ya analizaba reemplazarlo con una versión modificada del F-16 Fighting Falcon. Sin embargo, cambió de opinión cuando el Warthog pudo demostrar su valía durante el conflicto.

Ya en los años 2000, la continuidad del A-10 Warthog ha sido puesta en tela de juicio en varias oportunidades. Pero las autoridades siempre llegan a la misma conclusión: que no es conveniente retirarlo. La propia Fuerza Aérea estadounidense ha reconocido que, en su estado actual, podría volar sin mayores inconvenientes al menos hasta 2028.

Es por ello que todos los proyectos para reemplazarlo —ya sea con el costoso y problemático F-35 o con una aeronave diseñada desde cero— hasta ahora no han llegado a buen puerto. Pero también es importante remarcar que su operatividad podría extenderse hasta 2035 o 2040. No solo por la continuidad de sus optimizaciones a nivel armamentístico y de instrumental, sino por la incorporación de nuevas alas diseñadas, fabricadas y provistas por Boeing.

Un objeto de culto

Como hemos dicho anteriormente, el A-10 Warthog se ha convertido en una aeronave de culto. Esto no solo se ha traducido en su aparición en grandes producciones cinematográficas y de videojuegos, sino también en un creciente número de seguidores en plataformas de simulación como DCS.

El más grande ejemplo de ello posiblemente sea The Warthog Project. Su impulsor decidió crear un simulador casero que replica al detalle una cabina del Fairchild Republic A-10 Thunderbolt II. La variante A-10C, más específicamente. El resultado final es impresionante, y pueden verlo en el siguiente vídeo:

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Si la proyección de Boeing se cumple y el A-10 Warthog vuela hasta 2040, para entonces habrán pasado 68 años de su primer vuelo —que ocurrió en 1972—, y 63 desde su introducción formal en servicio. Nada mal para una aeronave de combate que dejó de fabricarse hace ya 38 años.

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