Dentro de los deportes de élite, ninguno resulta más atractivo para las figuras de la industria del entretenimiento como el baloncesto y la NBA. Buena parte de esta tradición comenzó con Los Angeles Lakers del Big Show, un equipo dirigido por Pat Riley. Durante esos años –que comenzaron a adaptarse hace poco, en una serie de HBO–, las distintas escalas del glamour y el entretenimiento se mezclaron para no separarse nunca más. Eso explica el origen de films como Diamantes en bruto (2019) y Garra (2022), en los que Adam Sandler es el protagonista.

De manera progresiva, debido a aquel fenómeno generado por Los Angeles Lakers, las primeras filas de las pistas de la NBA comenzaron a llenarse de rostros conocidos. Desde Jack Nicholson hasta Spike Lee. Volviendo con las producciones mencionadas, Diamantes en bruto fue dirigida por Ben Safdie y Joshua Safdie, con guión de ambos junto con Ronald Bronstein. Un drama dinámica en el que el deporte y el universo de las apuestas confluyen para contar la historia de Howard Ratner, interpretado por Adam Sandler, con distintas adicciones y necesidades. En Garra, dirigida por Jeremiah Zagar, encarna a un scout de élite que busca potencial en jugadores de cualquier parte del mundo, aunque su lugar preferido sea su casa y la posibilidad de estar con su familia. 

En ambos casos, el experimento funcionó. Dos áreas de la industria del entretenimiento se enlazaron para ofrecer un par de experiencias cinematográficas sólidas desde distintos puntos de vista. Para Adam Sandler, en particular, podrían entenderse como un antes y un después dentro de su carrera.

Adam Sandler y sus constantes guiños hacia el deporte

Puede que Adam Sandler alcanzara un escalón superior de reconocimiento con la película Happy Gilmore, estrenada en 1996. En ella, el actor interpreta a un golfista privilegiado que no puede controlar sus emociones durante el juego. Nueve años después de esa producción, llegó Golpe bajo: el juego final. En este film es un jugador de la NFL caído en desgracia, a quien luego se le descubren habilidades en el baloncesto. En el medio de esas producciones, El aguador, en 1998, que también está marcada por el fútbol americano.

La diferencia entre estas películas y Diamantes en bruto y Garra es el enfoque de las historias, desplazando la comedia por dramas más complejos a través de los cuales explorar distintos temas. Todo esto, sin dejar de ser “un film de Adam Sandler”, con humor y detalles extravagantes o cameos que describen parte de su relación con ese mundo que tanto le interesa, la NBA y otros deportes de élite. Hasta el punto de que en YouTube se puede encontrar un video titulado “Adam Sandler Ultimate Basketball Compilation”, como si se tratara de otra superestrella atlética.

Antes de Diamantes en bruto y Garra, el actor venía realizando una serie de intervenciones sin mayor trascendencia, exceptuando su trabajo como el Conde Drácula en la franquicia de Hotel Transylvania. Incluso llegó a hacer de sí mismo en alguna producción. En ese contexto, irregular, las dos películas mencionadas se diferencia de forma notable.

El cambio de rol y la importancia dentro de su carrera

Esos films contradicen parte de su trayectoria, marcada por el humor. En ambas, este es un recurso pero no el sostén de sus intervenciones. Mientras en muchas películas se le vio como un actor refugiado en las risas para solventar diversas situaciones dentro de las historias, en sus trabajos más recientes va un poco más allá en situaciones de vulnerabilidad y estrés para sus personajes. Como si el chiste fácil fuera desplazado por la emoción bien canalizada, al servicio de lo que se desea contar. 

Adam Sandler en Garra. NBA.

¿Lo anterior es una traición a su tradición? Podría pensarse que sí. Pero cuando se tienen en cuenta distintos aspectos de esas historias, como los cameos de atletas, de figuras del entretenimiento, una suerte de All Star de famosos, se reconoce parte de ese tono que Adam Sandler ha contagiado en las distintas producciones en las que participó o que, de manera directa, se encargó de desarrollar. 

Así se explica que en Diamantes en bruto esté Kevin Garnet, uno de los jugadores más importantes en la historia contemporánea de la NBA; también la presencia de múltiples jugadores de esa liga, incluso el entrenador Doc Rivers, durante Garra, producida junto con LeBron James. Es parte de esa tradición que comenzó en los 80 en la que unos y otros, jugadores y estrellas del cine y espectáculo, comenzaron a relacionarse y a reconocer en ese deporte una oportunidad para posicionarse y encontrar relatos a desarrollar. Todo eso que ahora Adam Sandler está llevando, a su manera, a las plataformas.