En el primer episodio de Ms. Marvel de Disney+, Kamala (Iman Vellani) mostró su vida y el cambio radical que debe enfrentar. En el segundo capítulo de la serie de Marvel, el recorrido se hace más profundo y menos alegórico a través de la vida del personaje. Pero como en su primera aparición, Kamala no es un héroe ni mucho menos tiene consciencia del poder. 

En realidad, es una adolescente con un secreto que guardar. Ese ligero matiz cambia por completo la trama y la forma en, cómo hasta ahora, Marvel profundizó en sus personajes. A la manera de Peter Parker, Kamala ahora deberá comprender el verdadero alcance de lo que acaba de suceder en AvengersCon. 

¿De dónde proviene el poder que acaba de descubrir? ¿Qué se supone que ocurrirá ahora? Kamala mira la posibilidad del heroísmo de la misma manera que Peter Parker. Pero mientras el jovencísimo Spider -Man probó sus poderes trepando paredes y el alcance de su fuerza física, Kamala debe lidiar con lo que significa.

El segundo capítulo de Ms. Marvel se juega con el hecho de que la admiración de Kamala por Capitana Marvel jugará un papel fundamental. No solo en cómo asume su personalidad realzada por el poder, sino que hará en adelante. De la misma manera que el cómic, Kamala debe decidir en que dirección avanzar, ahora que hay la posibilidad del heroísmo. Y será el personaje interpretado por Brie Larson, el que sostenga esa búsqueda. El que lo hará más elaborada, complicada y emocional.

Ms. Marvel y la búsqueda del propósito

A diferencia de buena parte de los héroes de Marvel, Kamala es una mujer normal. No es un ser excepcional o un millonario narcisista que encuentra un propósito para el uso del poder. Uno de los puntos más altos del segundo episodio es reforzar las ideas del primero. Dejar claro que Kamala es una adolescente en un mundo corriente de padres malhumorados, bodas y la cultura que presiona. 

El brazalete que le otorga poderes no es un cambio fundamental que debe ocultar. De modo que Ms. Marvel empuja al personaje — y su imaginación — a una búsqueda de respuestas. Y es entonces cuando Marvel convierte su mundo construido con cuidado a través de una veintena de películas en una multipresencia. Si el capítulo uno mostró cómo es ser joven en un mundo en que los héroes son celebridades e ideales, el dos muestra el espacio de los misterios. Una y otra vez, Ms. Marvel apela a la idea que este es un escenario con sucesos misteriosos que acaecen a cada tanto. De una envergadura e importancia total. Tanto como para que la vida no pueda ser normal y mucho menos, ajena los fenómenos. 

El guion hila con elegancia el blip, la recuperación del mundo desde sus cenizas y la generación que nació en medio de semejantes cambios. Ya Hawkeye había mostrado como la cultura popular reaccionó a la Batalla de la Tierra. La trilogía Spider -Man de Jon Watts la connotación sobre lo extraordinario como parte del mundo. Pero Ms. Marvel muestra lo cotidiano, se va a las calles, a los templos de oración. A los pasillos de los colegios, a la ciencia convertida en un intento simple por explicar los sucesos enigmáticos. 

La vida es más fácil con superpoderes, ¿verdad?

Kamala deja claro que este nuevo superhéroe tendrá que recorrer sola el camino. Hacerlo mientras lidia con una familia sobreprotectora, un mundo paranoico y la consciencia del peligro. ¿De dónde proviene el poder de Kamala? Ms. Marvel ahora explora en sus raíces familiares, en cómo un brazalete capaz de escindir la realidad en dos y llegó a sus manos. Pero a la vez, muestra en papel en colores y en la brillante actuación de Vellani, el hecho del poder como algo concreto. Y deja abierta la posibilidad de que ese poder — ese alcance ilimitado — sea un punto con el que lidiar a futuro. No manejar, utilizar o mostrar. 

Kamala, enfrentada a su sueño más acariciado y descubre que, en realidad, es mucho más complejo soñar con lo heroico, que serlo. Y esa paradoja es la que enfrenta un personaje aturdido, deslumbrado y al final, aterrorizado por la novedad de la capacidad. De la misma manera que el Peter Parker de Homecoming o Far For Home, Kamala asimila la idea del poder como una puerta a lo desconocido. 

Los dilemas de la adolescencia de un superhéroe en crecimiento

Pero Kamala, por ahora, está atada a su vida. El enfrentamiento con sus padres trae nuevas limitaciones y una nueva dimensión del peso de su familia. Si en el cómic, la identidad como musulmana de Kamala juega momentos de interés, en Ms. Marvel es un punto de reverencia cariñoso. 

La serie juega con el inevitable autodescubrimiento, en contraposición a la restricción de la cultura. Pero no en la tónica de una atadura impositiva, sino en la firme creencia de que la identidad de Kamala también se debe ajustar al poder. A la vez, un superhéroe recién nacido a la que observan muy de cerca. Una misteriosa organización sin nombre, está de pronto muy interesada en Ms. Marvel. Pero todavía no hay indicios claros si son algo más que vigilantes o quizás, un enfrentamiento en puertas. 

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Para el segundo episodio, la noción sobre la religión y cultura de Kamala es de considerable interés. Pero también esa noción de que ser un héroe no tiene mucha relación con arañas radioactivas, dinero o magia. Kamala, brazalete en mano y en busca de su historia, comienza un nuevo lugar en Marvel. Y uno después de más de veinte películas dignas de agradecer.