Es el fin de una era. Tras más de 20 años de ser lanzado por primera vez, Apple pone fin a las ventas del iPod. El único modelo que aún estaba disponible, el iPod touch seguirá ofreciéndose hasta que acaben existencias.

La realidad es que el mundo, la tecnología, el internet y la forma de acceder a la música ha cambiado tanto que el iPod en cualquiera de sus versiones dejó de tener sentido hace muchos años. Es una noticia triste, pero también es una prueba inequívoca de cómo la innovación ha modificado tantos aspectos de nuestras vidas en poco tiempo.

"La música siempre ha sido parte integral de Apple y llevarla a cientos de millones de usuarios por medio del iPod impactó mucho más que la industria musical, también redefinió la forma en que la descubrimos, la escuchamos y la compartimos", explica Greg Joswiak, director global de marketing de Apple en el comunicado donde se anuncia el fin del iPod. Y tiene toda la razón.

El iPod hizo con la música lo que ninguna otra tecnológica fue capaz de hacer. Además, vino desde una compañía que, en 2001, hacían solamente ordenadores que tenían apenas una cuota de mercado global de un 2,5%. Y que poco a poco estaba saliendo de su peor crisis.

Lanzamiento del iPod touch por Steve Jobs

Pero el iPod no solo cambió la industria musical. Cambió a Apple por completo. Catapultó a la compañía, fue el catalizador que impulsó la transformación interna de una empresa de ordenadores a una de tecnología de consumo. Fue el predecesor del iPhone, y al mismo tiempo fue el dispositivo que convenció a sus directivos que podían hacer mucho más que productos de nicho. Fue lo que hizo que Apple deje de ser Apple Computer Inc, y se convierta en, simplemente, Apple Inc.

Hoy, absolutamente todos los dispositivos de Apple —y de prácticamente cualquier dispositivo tecnológico— nos permite escuchar música en streaming. Desde un iPhone hasta un Apple Watch. Desde un HomePod hasta cualquier Mac, pasando por todos los iPads e incluso los Apple TV.

Los esfuerzos de Apple ahora están en Apple Music y la integración con sus productos y de terceros. Podemos hacer decenas de críticas a esta forma de consumir música, sin duda. Pero es una realidad que en la era digital pospandémica, no veo mejor forma de escuchar y descubrir nuevas bandas y nuevos temas.

Muerto el rey, viva el rey.