Luego de un puñado de años sin verle en la televisión ni en el cine, Mike Myers aparece en formato streaming, dentro de la plataforma de Netflix. Teniendo en cuenta el tiempo que ha pasado desde que se le vio en esos espacios, de cuatro a siete años, dependiendo de si es la gran pantalla o la TV, cabe sospechar que el creativo dedicó parte de ese tiempo a crear El Pentavirato.

Se trata de una serie de comedia de seis episodios cortos a través de los cuales se recrean distintas teorías conspirativas. El relato tiene el mayor peso en un reportero que, para recuperar su trabajo, se lanza a investigar la existencia de una secta secreta en la que se reúnen los cinco hombres más poderosos del mundo, estos según los cuales depende la dinámica del planeta. Ellos lideran El Pentavirato, algo sobre lo cual nadie debe hablar.

La presentación de esta secta, de estos líderes de El Pentavirato y de distintos personajes secundarios, se realiza haciendo distintos homenajes a la televisión 80-90; desde los antiguos noticieros hasta los viejos en ruta por Estados Unidos, hasta la vestimenta del periodista, un guiño hacia tantos reporteros y periodistas estadounidenses que destacan por su gusto en cuanto a moda. Los guiños hacia esa sociedad y la canadiense, de donde proviene Mike Myers, son casi infinitos. 

Esta serie, por sobre casi cualquier cosa, es un homenaje creativo del actor a su carrera y un relato biográfico.

El fondo de El Pentavirato

Precisar un solo fin dentro de esta serie es reducirla a niveles que podrían ser injustos. A través de la ironía, la parodia y el sarcasmo, El Pentavirato compone una crítica a la sociedad contemporánea. Una que se puede mirarse en los espejos de los celulares o en un puñado de hombres con tanto dinero como para salvar naciones enteras y, sin embargo, no lo hacen. 

Parafraseando una de las líneas de la historia: hay gente que no está destinada a cambiar el mundo. Con esa idea, la serie gira los focos hacia quienes sí tienen la capacidad de influir sobre distintos acontecimientos y no toman partida en ello o miran hacia el espacio, mientras en tierra se producen distintos dramas. Este escenario es recreado a través de la serie con distintas referencias indirectas y directas a personalidades como Jeff Bezos.

Cada capítulo está lleno de guiños a personalidades y conflictos, con la excusa del humor como vehículo. Así se trata el pulso entre la sociedad estadounidense y la canadiense, el choque racial en Estados Unidos, la críticas a las élites económicas como esos entes que pueden mover situaciones a placer. Mientras tanto, el abordaje y la puesta en escena se nutre de varias de las películas de Mike Myers o de parte de la iconografía de La naranja mecánica.

Mike Myers y el homenaje a sí mismo

El actor interpreta al grueso de los protagonistas de El Pentavirato, en un despliegue de inventiva y compromiso actoral tan impresionante como, a ratos, hedonista. Esto no es un problema, si se tiene en cuenta que la carrera del personaje y su humor justifican este tipo de proyectos. Se trata de un proyecto que debió exigir mucho de Mike Myers, hasta el punto de secarlo desde un punto de vista creativo. 

En El Pentavirato hay diversos guiños a su carrera. Son tratados desde distintos ángulos. A ratos parecen una celebración y en otros momentos se antojan como una risa del propio actor ante su trabajo. Con intérpretes de este estilo nunca está del todo claro qué es qué. Parte de su inteligencia radica en que se abran este tipo de sensaciones en el espectador. En ese viaje, un recorrido casi nostálgico hacia otra época a través de un relato que puede evocar una distopía y mirar desde la sátira a las teorías conspiratorias.

La escena final de la serie y la dedicatoria, que se produce luego de los créditos, sirve de cierre a mucho de lo que en ella se representa. El Pentavirato es un relato que se mueve en distintos registros, desde lo autobiográfico hasta la crítica a la sociedad contemporánea, con un humor que puede parecer imprudente, en ocasiones, y en otras muy local, asentado en Estados Unidos. Aún así, su logro es hacer de esos recursos un medio a través del cual decir mucho más que chistes y propiciar, a la par de risas, reflexiones.