Adam Neumann ha vuelto y no exento de polémica. Después del auge y caída de WeWork -una historia que podemos ver en la serie We Crashed de Apple TV+- el emprendedor quiere una segunda oportunidad. Esta vez con el lanzamiento de una empresa de criptomonedas con las que quiere combatir el cambio climático. Suena a un negocio difícil de entender; y ciertamente lo es. Tanto que parece que la sombra del fracaso de WeWork se cierne sobre Flowcarbon, el nombre del nuevo proyecto de Neumann.

El controvertido fundador de la empresa de coworking que pasó de ser un unicornio de 47.000 millones de dólares a tener una valoración de menos de 10.000 dólares es otra triste historia de Wall Street. De hacer creer a millones de personas que necesitaban trabajar en esas oficinas -con una estrategia de decoración bonita, café gratis y networking asegurado- WeWork se fue pareciendo más a una empresa vendehumos. Adam Neumann pasó a la lista negra de los emprendedores pero ahora ha vuelto para reinvertarse y lo ha hecho subiéndose al carro de las criptomonedas.

Se ha metido en un sector, como poco, controvertido. Algunos analistas hablan ya de que su empresa Flowcarbon suena a una estafa dentro de una estafa. Viniendo de Adam Neumann, todo es posible. Pero por ahora su fama no le ha precedido y ha conseguido más de 70 millones de dólares de financiación para que su compañía empiece a rodar.

70 millones para la empresa que genera más preguntas que WeWork

La empresa, que ha sido fundada junto a Rebekah Neumann, su esposa, y tres socios más, ha conseguido esta cantidad por parte de Venture Builders como General Catalyst, Samsung Next y 166 2nd, así como la venta de las criptomonedas de Flowcarbon, Goddess Nature Token (GNT).

El modelo de la nueva empresa del fundador de WeWork se basa en que las empresas que quieran reducir su huella de carbono compren sus tokens. La criptomoneda GNT es una forma de comprar créditos de carbono, que luego se pueden intercambiar en el mercado criptográfico o por créditos de carbono tradicionales.

¿Por qué son importantes los créditos de carbono? En la situación de emergencia climática en la que vivimos actualmente, toda reducción de los gases de efecto invernadero es clave. Por eso, se lanzó un instrumento económico, los créditos de carbono, para ayudar a mitigar este fenómeno. Según esta estructura, las empresas que logren una reducción de estos gases pueden generar excedentes con los que luego pueden comerciar. Por el contrario, los que generen emisiones de más deben comprar estos créditos para compensar los excedentes.

Criptomonedas contra el cambio climático

Las criptomonedas no han tardado en ser una moneda de cambio para los créditos de carbono y es en este sector en el que el fundador de WeWork ha querido meter la mano. La motivación detrás de Flowcarbon es incluir estos créditos dentro del blockchain para que el capital se recaude más fácilmente y se aumente la transparencia entre los compradores.

En la página web, la compañía de Neumann afirma que el ecosistema de los créditos de carbono tienen "poca liquidez, accesibilidad y transparencia de precios". Incluir este sistema en blockchain a través de las criptomonedas ayudaría, según los socios detrás de Flowcarbon, a mejorar este ecosistema. Pero la verdad es que tenemos muchas dudas sobre la viabilidad de este negocio y mucho tiene que ver con la falta de credibilidad de Adam Neumann después de la caída de WeWork.

Flowcarbon puede no servir para nada

Wework, criptomonedas

Algunos analistas ya se han pronunciado al respecto. Robert Mendelsohn, profesor de político y economía en Yale, dijo a Recode que Flowcarbon está tratando de resolver algo que "no es un problema". Los créditos de carbono no fallan en la trazabilidad, sino en que este sistema no está viniendo acompañado de la reducción de carbono necesaria.

Recode explicaba que la clave de estos créditos de carbono es garantizar que un proyecto de compensación realmente reduzca la huella. Una investigación de Bloomberg afirmaba en este sentido que los créditos vendidos por la organización ambiental Nature Conservancy, se basaron en proyectos de propiedades forestales que iban a ser conservados de todos modos. Es decir, no eran necesarios esos fondos de los créditos de carbono para que esos sucediera. Esas reducciones de emisiones de carbono gracias a ese proyecto forestal hubieran ocurrido de todos modos y los créditos de carbono no tuvieron nada que ver en ello.

Aquí puede estar la clave de la cuestión. En que parece que, una vez más, Adam Neumann se mete en un negocio que pinta más bonito de lo que realmente es. No está claro cómo Flowcarbon puede hacer de algo tan complicado una herramienta útil para luchar contra el cambio climático. Quedan otras cosas en el tintero, como el proceso de certificación de los tokens de la compañía. Sobre eso y sobre otras muchos aspectos más, todavía no hay respuesta.

La sombra de WeWork prevalece

Pero no pensemos que la compañía del fundador de WeWork es única en su especie. Otras empresas se han centrado en incluir el blockchain en el ecosistema de los créditos de carbono -el llamado movimiento de finanzas regenerativas (ReFi) -, pero con la diferencia de que los objetivos son diferentes.

Por ejemplo, el director del Centro de Créditos de Carbono de Cambridge, Anil Madhavapeddy quiere verificar que los créditos que se obtengan tengan un impacto real. Para ello, utilizan imágenes satelitales y otras tecnologías con las que pretenden confirmar que ese proyecto está sirviendo para algo. Todo se monitoreo y se registran los resultados en la cadena de bloques.

En definitiva, no es necesario "tokenizar" los créditos de carbono. Podemos adquirirlos con criptomonedas -la de Flowcarbon o la que sea- o por el método tradicional. Pero poco cambia en el problema de fondo: que estos créditos sirven, en la mayoría de los casos, para poco.

Puede haber una cosa buena de esta empresa y es que puede crear accesibilidad. Muchas más personas podrían adquirir créditos de carbono a través de la criptomoneda GNT. Pero tal y como apunta Recode y comentamos al principio del artículo, Adam Neumann tiene un histórico detrás que hace que, como mínimo, desconfiemos. El modelo de negocio fue el problema de WeWork y puede ser también el de Flowcarbon. Podemos darle una segunda oportunidad a Adam Neumann pero, al final, el tiempo lo pondrá todo en su lugar.