Una búsqueda rápida en internet de quién es la persona más rápida del mundo escribiendo con teclado nos mostrará con seguridad el nombre de Barbara Blackburn. Muchos artículos afirman que es, o fue, la mecanógrafa más rápida. Fallecida en 2008, su momento de fama llegó en 1985, cuando supuestamente el Libro Guinness de los Récords “verificó que mantuvo una velocidad media de 150 palabras por minuto durante 50 minutos”. Tuvo picos de velocidad de 170 ppm y la velocidad máxima fue de 212 ppm. Un Récord Guinness que la catapultó a la fama, anunciando un teclado para Apple en televisión y participando en el Show de David Letterman, un popular programa televisivo de la época.

Uno de los detalles que más llamó la atención a todo el mundo sobre este récord Guinness fue que el teclado empleado por Barbara Blackburn no era como los demás. Era Dvorak. Si miras tu teclado, el de tu ordenador e incluso el teclado virtual de tu smartphone, seguramente sea Qwerty. En un artículo anterior expliqué su curioso origen y algunas leyendas urbanas que lo acompañan. El nombre es debido a las seis primeras letras del teclado, sin contar las teclas especiales y los números. Pero hay otras alternativas al habitual Qwerty, entre las que destacan Dvorak.

Que alguien logre un Récord Guinness con un teclado como el Dvorak es una gran publicidad gratuita para este teclado alternativo, que a pesar de sus bondades y promesas sigue siendo un desconocido para muchos. A pesar de que puedes comprarlo, integrado y todo en ordenadores portátiles. Y tanto Windows como macOS permiten trabajar con teclados Dvorak. La pregunta es, ¿realmente es tan bueno Dvorak? ¿Merece la pena dejar el estándar Qwerty por Dvorak?

Los más rápidos con el teclado

Volviendo a las búsquedas de internet. Si buscas teclados rápidos, los resultados irán enfocados en su mayoría a teclados para gaming. Hoy en día, buscar un buen teclado tiene más que ver con jugar a videojuegos que a teclear. Para la mecanografía, en principio vale cualquiera, si bien existen corrientes que defienden los teclados mecánicos, otros apuestan por teclados simplificados o minimalistas, otros por los ergonómicos con formas peculiares…

Pero durante prácticamente toda la historia de la informática, y con anterioridad, de las máquinas de escribir, la velocidad al escribir en el teclado era algo importante. Tener una buena media de palabras por minuto te permitía trabajar para empresas importantes en puestos que requerían introducir datos en la computadora o pasar letra caligráfica a papel mecanografiado, en unas épocas en las que no existían los escáneres o éstos no eran una opción viable.

No es de extrañar que escribir rápido con el teclado diera pie a competiciones, como las que han quedado en la hemeroteca y que nos permite saber que la joven Rose L. Fritz de 17 años ganó el World Typewriting Championship, organizado en Chicago en 1907. En un minuto, escribió 130 palabras. Sin errores. Y si echamos un vistazo al popular Libro Guinness, veremos que hay dos récords en su colección. Uno de 1923. Albert Tangora logró escribir 147 palabras por minuto con una máquina de escribir. En realidad fueron 157, pero le descontaron 10 palabras por cometer algún que otro error. Y si hablamos de teclados de ordenador, el récord que aparece en el Libro Guinness corresponde a Stella Pajunas, que en 1946 escribió 216 palabras en un minuto con una máquina IBM en Chicago, Illinois.

Pero puede que el récord que más ha perdurado en la memoria colectiva, teniendo en cuenta los resultados que brindan los buscadores de internet, es el de Barbara Blackburn. Aunque la página oficial del Libro Guinness no habla de ella, varias fuentes afirman que el Guinness Book of World Records de 1985 indicaba que Blackburn había logrado escribir 170 palabras por minuto. De media, 150 palabras por minuto durante 50 minutos. Y como velocidad máxima, las 212 palabras por minuto que la colocan en la segunda más rápida de la historia.

Posteriormente, se han registrado otros posibles récords de palabras por minuto. Pero no han contado con el testimonio de representantes del Libro Guinness. Algo que, curiosamente, implica un desembolso económico. Sólo por apuntarte, pagas 5 dólares USA. A lo que habría que sumar unos 800 dólares USA para agilizar el proceso burocrático y que te añadan a la lista de candidatos lo antes posible. Si el récord es nuevo y no consta en el Libro, el precio puede subir hasta los 1.000 dólares. Súmale unos 650 dólares USA adicionales que agilizan el proceso para que representantes del Libro Guinness sean testigos de tu récord. Súmale el coste del certificado que acredita que has obtenido un récord o que, simplemente, has participado.

Ejemplos de manos rápidas que no pasaron el control del Libro Guinness son el brasileño Guilherme Sandrini, que en principio llegó a las 241 palabras por minuto. Y Sean Wrona, participante estrella del Ultimate Typing Championship, cuyo récord personal está en 256 palabras por minuto. Y, en principio, un récord mundial.

Barbara Blackburn y su teclado Dvorak

Si prácticamente todos los ejemplos que he mencionado utilizan teclados Qwerty, ¿por qué Dvorak tiene fama de ser más rápido? En gran parte se debe a la publicidad que le dio Barbara Blackburn. Nacida en Salem, Estados Unidos, su biografía en Wikipedia dice que no empezó con buen pie en el mundo de la mecanografía. Pero en la Escuela de negocios descubrió el teclado Dvorak, muy distinto al Qwerty con el que había padecido en las clases de mecanografía del instituto. En adelante, usaría Dvorak.

Con Dvorak llegó a las 138 palabras por minuto. Una cifra muy superior a las 80-100 que se les exige a los mecanógrafos más rápidos. Con sus dotes de escritura, fue secretaria legal, encargada de oficina y responsable de ventas. Y en su tiempo libre, participó en competiciones de velocidad. En concreto, la Canadian National Exposition y la Canadian Educational Conference. Allí, representantes del Libro Guinness fueron testigos de sus dotes de mecanógrafa. Así que Barbara Blackburn dio el salto a la fama como la más rápida del mundo, con permiso de Stella Pajunas.

Blackburn siguió trabajando hasta su retiro en 2002. Y falleció en 2008. Pero durante su época de fama, gracias al Libro Guinness y su récord de velocidad, apareció en un anuncio de televisión en el que presentaba un teclado para el Apple IIc. Otra de sus apariciones más recordadas fue en el show de David Letterman. Allí compitió con Barbara Gaines, productora del programa y que aparecería con cierta regularidad en algunas secciones del programa. Blackburn comentó en una entrevista posterior que no le gustó la experiencia. Pensaba que sería una prueba seria pero, desde el principio, todo fue un intento por desacreditarla con la excusa de ser un programa de humor.

Credit: Leon Brocard / Flickr

Todo lo que necesitas saber de Dvorak

Pero hablemos del teclado Dvorak o teclado simplificado Dvorak. Su inventor fue el estadounidense August Dvorak, que lo patentó en 1936 junto a su cuñado William Dealey. Según ellos, y tras años de estudios, afirmaban que su teclado era más ergonómico y rápido que el estándar Qwerty que todos usaban. El teclado Dvorak original ha sufrido algunos cambios. Los actuales, disponibles en inglés, español y para otros idiomas, se basan en la disposición Dvorak que se consensuó en 1982.

Las diferencias principales entre Qwerty y Dvorak tienen que ver con las teclas asignadas a las letras. El resto de teclas, con funciones, números y otros símbolos, suelen coincidir. Lo primero que llama la atención de Dvorak es que su segunda hilera empieza por las vocales. AOEUI. El resto de las teclas corresponden a las consonantes. El objetivo de Dvorak es que las teclas más frecuentes sean más fáciles de pulsar. De ahí la colocación de las vocales y, al lado, las consonantes más usadas. DHTNS en inglés. DRTNS en español. Y las teclas menos frecuentes aparecen en la fila inferior: QJKXBMWVZ.

Según sus defensores, y en palabras del propio August Dvorak, este teclado implica el uso de ambas manos. Mientras que con Qwerty, trabaja más la mano izquierda que la derecha. Al mismo tiempo, las manos se mueven menos ya que al teclear deben hacer menos esfuerzo para alcanzar las teclas más frecuentes. Como curiosidad, hay versiones del teclado Dvorak para usarlo con una sola mano. Y como comenté al principio de este artículo, podemos comprarlo con relativa facilidad y funciona bien tanto con Windows como con macOS o Linux. Por lo demás, podemos encontrar variantes de Dvorak para distintos idiomas y países. Además de la versión USA y española, hay también adaptaciones con sus propias peculiaridades para Alemania, Noruega, Dinamarca, Islandia, Finlandia, Turquía, Francia, Rumanía o Polonia.

QWERTY versus Dvorak

Llegados a este punto, ¿es posible zanjar el tema con una única respuesta? Dvorak cuenta con defensores en todo el mundo y el antes mencionado Récord Guinness. Pero Qwerty es el estándar de facto desde hace décadas. Y todo apunta a que seguirá siendo así salvo que dejemos de usar el teclado y pasemos a tecnologías más recientes como los asistentes de voz. En cuanto a la velocidad al teclear con ambos teclados, la mayoría de récords se basan en Qwerty. Pero también es cierto que prácticamente es el único teclado que conocen millones de personas.

Sí es cierto que distintos estudios, con mapas de calor y todo, han corroborado las bondades de Dvorak en el uso de ambas manos y un menor esfuerzo al teclear, ya que la mayoría de palabras se pueden escribir con la hilera central del teclado. Para quien usa el teclado a diario, implica menos riesgo de padecer problemas derivados como el síndrome del túnel carpiano o codo de tenista.

En cuanto a la mayor velocidad de tecleado, un artículo publicado hace unos años en The Verge nos mostraba las impresiones de un converso de Qwerty a Dvorak. Las sensaciones eran buenas. Había aprendido a escribir más rápido. Pero consideraba que el motivo de ello había sido el proceso de conversión, lo que le obligó a practicar con Dvorak para obtener los buenos resultados que andaba buscando. Una especie de profecía autocumplida.

Y sobre estudios que hayan comparado ambos teclados, hay muchos. Uno de ellos fue publicado en 2003 por Pieter Buzing, de la Delft University of Technology, en Países Bajos. El estudio concluye que sí, que Dvorak permite escribir más rápido. Eso sí, la diferencia entre Dvorak y Qwerty es de entre un 4 y un 5%. ¿Merece la pena cambiar de teclado y practicar con él de cero para obtener ese 5%? Estamos tan acostumbrados a Qwerty que el cambio merece un beneficio mayor que ese porcentaje.