Para después de verano de 2022. Esta es la fecha que el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) se ha puesto de límite para lanzar Picmi. Se trata de la aplicación pública –presentada hace unos días– para pedir un taxi que quiere competir con las versiones privadas de la movilidad que han irrumpido en el ecosistema de la movilidad. Uber, Cabify, Bolt o FreeNow tienen ahora un rival de corte público. O al menos en parte, porque la versión de la AMB Mobilitat viene con limitaciones.

Según sus ideadores, la aplicación complementa los servicios de parada de taxi de mano alzada en la calle. Aún en desarrollo, el sistema estará integrado en la aplicación pública de movilidad, AMB Mobilitat, como un widget adicional.

Una app que, según datos del Área Metropolitana, cuenta con 175.000 usuarios activos diarios y estará enfocada para un total de 10.523 licencias de taxi operativas en la ciudad. Porque el éxito de Picmi está asegurado. Nacida desde el seno público de la AMB, su uso será obligatorio para todos los profesionales activos en la capital. Esto quiere decir que, además del 70% de los taxistas que trabajan sin asociación a ninguna plataforma tecnológica de movilidad y transporte, los que sí operan con terceros tendrán que sumarse de una forma más o menos activa.

Picmi, de uso obligatorio para el taxi aunque no está claro cómo

"Vamos a incorporar en el reglamento metropolitano del taxi que el uso sea obligatorio", explica María Teresa Carrillo, gerente del L'Institut Metropolità del Taxi (IMET) a Hipertextual, "esto también tendrá un proceso sancionador en caso de que no se cumpla".

Las reglas están claras. La AMB quiere que los taxistas usen la aplicación y de forma más o menos activa. ¿Cuánto? Ahí está la cuestión. Aún no se ha establecido cuánto será poco para considerar que el uso de Picmi por parte de los taxistas sea insuficiente para los requisitos de las instituciones del transporte.

Como cualquier otra aplicación, el control será la máxima para medir su impacto. "Está previsto que el sistema guarde los logins que se hacen con cada la licencia", apunta Ramón Pruenda, director técnico de AMB Informació. Picmi analizará cuándo el taxista tiene la aplicación activa y cuántos picmis –servicios de mano alzada a través de la app– terminan realizándose al final del año. "Después, el instituto metropolitano verá si existe falta de actividad por algún motivo y si se requiere alguna sanción", añade.

La falta de actividad quedará registrada y será la AMB la que exigirá explicaciones. Si bien ha sido por la nula actividad del taxista por enfermedad, baja o simples vacaciones o porque, simplemente, hay una alevosía a la hora de no abrir el sistema de registro. En este último caso, queda pendiente la publicación de las sanciones que están previstas en la normativa para este grupo. ¿Quién se encargará de la vigilancia? La propia AMB estará a cargo de esta misión que, por lo pronto, se antoja titánica.

Y dentro de esta falta de actividad no solo se incluye la apertura de la propia aplicación. La AMB quiere un uso activo de la misma. "Los taxistas están todos obligados a tener la app activa si están trabajando, que en base a una serie de criterios otorga ese servicio a un taxi en concreto y este tiene la obligación de aceptarlo", apunta María Teresa a Hipertextual.

"No podemos ser juez y parte ya que nosotros ponemos tarifas, horarios y feriados, y tampoco queremos entrar en un sector que ya cubre el sector privado"

Sobre la mesa, y a la espera de que llegue su implementación después de verano de 2022, queda saber cómo se comportará Picmi en su competencia con FreeNow –su rival directo en el negocio del taxi–. No juegan en la misma liga, a priori. La primera de ellas solo sirve para pedir el taxi y no acepta pagos. Ni tiene previsto hacerlo: "No podemos ser juez y parte ya que nosotros ponemos tarifas, horarios y feriados, y tampoco queremos entrar en un sector que ya cubre el sector privado", explica María Teresa. La segunda tiene el visto bueno para operar con la Tarifa 3 –la destinada a los trayectos con precio cerrado y que tantos quebraderos de cabeza ha traído a Uber en Barcelona–, así como a reservas y gestión de pagos.

Sin embargo, el taxista asociado a FreeNow también tendrá que hacer uso de Picmi. ¿A cuál prestar atención en primer lugar? Seguramente a la que otorgue más beneficios y menos penalizaciones a final de mes. El desarrollo de Picmi está pensado para lanzar servicios a los coches cercanos al usuario. Con un margen de maniobra inferior para rechazarlos –no funcionan como sugerencia como en otras aplicaciones–, queda por ver la convivencia del mundo público y privado en el entorno digital del taxi. En cualquier caso, aseguran, no habrá problema para usar ambas de forma simultánea. Una quedará bloqueada cuando la otra esté en uso, y a la inversa.

168.400 euros para luchar contra imperios multimillonarios

La licitación pública del Área Metropolitana de Barcelona, lanzada el 28 de diciembre de 2021, proponía un coste estimado de 168.400 euros por casi 2 años de servicio. 138.000 para la creación de la tecnología –que llevaría un total de 8 meses y 2.768 horas de trabajo– y 30.000 en concepto de mantenimiento y mejoras durante el tiempo pactado.

El proceso, que contó con 3 candidatos, terminó por cerrarse en 131.000 euros. Astibot, Opentrends y Nexus Geogràpics se presentaron candidatas. Con la eliminación de la primera, la cuestión terminó decidiéndose entre las dos últimas. Fue la catalana Consultora Técnica Nexus Geogràfics la ganadora de la licitación y la encargada de llevar a cabo el proceso.

La iniciativa busca ocupar un hueco importante que lleva buscándose rellenar desde hace tiempo, pero se enfrenta a un problema grande

Con su propia API para la creación de mapas y rutas más eficientes, Cercalia, Nexus estará encargada de la creación de los algoritmos que distribuyan los servicios, las paradas de taxi y las atribuciones. Nexus, que ha derivado cualquier comunicación en el entorno público de la administración, no es nueva en estas lides. Si bien es cierto que no existe ninguna experiencia similar a una app pública para el taxi en España, Nexus viene siendo un socio tradicional de la administración. En su histórico, el sistema de control de expropiaciones de Barcelona o la aplicación que reúne los servicios de movilidad de la ciudad –y donde se integrará Picmi–, entre otras. También el servicio de turismo de la Generalitat, así como servicios asociados a la administración pública en los que la geolocalización tenga un papel esencial.

Y si bien la iniciativa, que no tiene antecedente en España, busca ocupar un hueco importante que lleva buscándose rellenar desde hace tiempo, Picmi se enfrenta a un problema grande: aplicaciones tecnológicas muy bien financiadas. Solo en inversión, FreeNow cuenta con 131 millones de euros en financiación y el brazo financiero de Daimler detrás. Bolt, la versión estonia de Uber, es el unicornio europeo por excelencia; casi 2.000 millones de euros para crear la aplicación que compita con las opciones de movilidad de Estados Unidos. Y, por supuesto, Cabify. Casi rentable y con casi 500 millones de euros en financiación. Todo un grupo de tecnológicas que operan de forma activa en un sector altamente competitivo.

Pese a todo, muy aceptada en el sector

Desde la AMB apuntan a que la acogida del servicio público por parte del sector del taxi ha sido muy buena. Al menos en primera instancia. "Estamos muy contentos, porque es una aplicación 100% pública y esto es pionero en España. Hay alguna iniciativa conjunta con el sector privado que ya funciona, pero como esta no existe ninguna", apunta Tito Álvarez con motivo del estreno de Picmi.

Asumen, no obstante, que aún no está todo cerrado con la aplicación pública del taxi. Aunque creen que el servicio mejorará la eficiencia del servicio del taxi, "aún hay muchos flecos que resolver", añade. Relacionados, precisamente, con las sanciones y la regulación que vendrá de la mano de la nueva aplicación pública del taxi.

Este posicionamiento del sector del taxi no es para menos. Barcelona sigue siendo uno de los bastiones del taxi repespecto a los nuevos modelos de movilidad. Desde la llegada en 2015 de Uber, y Cabify meses antes como su versión española, el taxi de Barcelona ha resistido. Picmi, que lleva sobre la mesa desde 2016, es una respuesta pública a un posicionamiento contrario a las versiones privadas de la movilidad –ya sea bajo el modelo VTC o del taxi con mediadores–. Al contrario que Madrid, que ha alzado a los servicios VTC, Barcelona y la Generalitat siempre se han mostrado en contra de este modelo de empresas. De hecho, Picmi ha contado con el respaldo de todos los partidos políticos.

El taxi de Barcelona comenzó, en sendas ocasiones, las huelgas generales a nivel nacional. Una de ellas, de hecho, logró la paralización total de Uber y Cabify en Barcelona días antes de la celebración del Mobile World Congress de 2019. Hasta el estreno de la Tarifa 3 casi dos años después, la que afecta a los servicios de precio cerrado, Uber no regresó a la Ciudad Condal, aunque no sin ciertos problemas y rechazo masivo por parte del taxi.