El taxi prometió la guerra, y guerra habrá. Contra Uber en Barcelona y su nuevo modelo. También con el universo de las VTC de Cabify, contra los que tienen planificada una larga lista de movilizaciones esta misma semana.

Hace mes y medio, Uber regresaba a la Ciudad Condal con un nuevo modelo de operación: la tecnológica estadounidense dejaba atrás el sistema de coches con conductor (VTC), que había mantenido Cabify en la región, y se adentraba en un negocio 100% taxi. Un modelo que ya venían testando en Madrid desde antes de la pandemia. Con el sistema de precios cerrados (bajo la Tarifa 3), y el permiso de la Unidad de Transporte del Área Metropolitana de Barcelona (AMB) de que aplicaciones de terceros puedan operar con el taxi y sus tarifas, Uber decidía abandonar –de momento– su negocio principal.

Por supuesto, los problemas no se hicieron esperar. Uber estaba entrando legal en Barcelona, pero el taxi liderado por Élite no las tenía todas consigo y encontró un resquicio para cargar contra la tecnológica. Para el 16 de marzo, fecha oficial de estreno de Uber en Barcelona, esta no tenía aprobado el sistema de precios cerrados (Tarifa 3). Un problema de mapas en la aplicación echaba para atrás esta autorización y la mejor oportunidad de negocio de la compañía en la ciudad.

Pese a todo, Uber decidió seguir adelante sin la Tarifa 3 amparados, según su punto de vista, en DECRET 314/2016. El hecho de no disponer de todas las autorizaciones no impediría, en cualquier caso, operar con el resto. Según la AMB y el propio taxi de Élite, y bajo la misma normativa, esto suponía una falta grave. Para estos colectivos, es imperativo disponer de todas las tarifas para poder trabajar.

Justo hoy, Uber ya tiene el visto bueno para operar bajo la problemática Tarifa 3, pero esto solo supone el principio de otra nueva batalla.

Tarifa 3 para Uber en Barcelona sí, pero sin taxis según Élite

Toyota Prius taxi in Barcelona, Spain

Era la gran duda del momento, ¿era una falta grave operar sin la Tarifa 3? Después de todo, Uber no sería la primera en hacerlo. Otra compañía antes de ellos, FreeNow, ya había tardado meses en obtener los permisos para implantar los precios cerrados bajo la regulación de la AMB. No se supo hasta ese mismo día la resolución del conflicto. Con un perfil bajo, la AMB se puso del lado del taxi anunciando que la entrada sin la Tarifa 3 suponía una falta grave. No para Uber en Barcelona, sino para los propios conductores que se exponían a multas o retiradas de permisos.

Este fue el principio del problema: con la declaración de la AMB se ponía en riesgo la actividad de los taxistas bajo el ala de Uber. De los 350 que, según la tecnológica, ya estaban asociados a la compañía antes del 16 de marzo. Y, pese a que alguno sí se atrevió a comenzar a trabajar a través de la app, pocos fueron los que se arriesgaron a esa empresa. No solo era al AMB vigilando de cerca; todo el colectivo del taxi de Barcelona se disponía a estrechar el cerco entre todos aquellos que se atreviesen a colaborar con "el enemigo".

El miedo a las sanciones ha lastrado la actividad de Uber en Barcelona en sus primeras semanas de regreso

En este sentido y en un comunicado, Juan Galiardo, director de Uber en España, apunta a que “hace un mes presentamos nuestro compromiso con el sector del taxi de Barcelona y cientos de taxistas se dieron de alta en nuestra plataforma. Vamos a seguir trabajando en la recuperación del sector con ellos y esperamos que por fin puedan salir a trabajar sin miedo a represalias por parte de una parte del sector". En otras palabras, el miedo a las sanciones ha lastrado la actividad de Uber en Barcelona en sus primeras semanas de regreso. Este medio ha preguntado a la Unidad de Transporte de la AMB por los expedientes que la institución ha abierto durante estas semanas, y según sus datos "se abrieron 16 expedientes informativos a taxistas. De la investigación realizada se desprende que los taxistas no habían hecho ningún servicio con Uber y que algunos de ellos se habían dado de baja".

Pese a todo, el miedo no es para menos. La vigilancia del taxi y el aviso de la AMB le ha puesto las cosas difíciles a Uber en Barcelona. Explica Tito Álvarez a Hipertextual que "afortunadamente que Uber trabaje con taxis no es una cuestión política, sino moral por parte del taxi. En Barcelona tenemos muy interiorizado lo que supone que vengan, por lo que no los queremos aquí". Desde el pasado 16 de marzo, el colectivo liderado por Élite ha peinado la capital catalana en busca de los pocos que se atreviesen a operar para Uber. A modo de piquete informativo, el colectivo tenía la intención de desincentivar su colaboración. Después de este mes de la compañía en Barcelona, y aun con la Tarifa 3, "la presencia de Uber se reduce a la nada ya que no hay coches operando para ellos".

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