GoodNews ha querido entrar en dos segmentos, uno que está muy de moda y otro que –para disgusto de toda una profesión– cae en picado desde hace años. Era casi impensable, hace algunos años, que un modelo que juntase lo añejo de los kioskos de prensa y las cafeterías pudiese triunfar. Más aún, que crease una fidelidad absoluta. Hoy, la empresa que sirve café de especialidad en kioskos con prensa ya está exportando el modelo y buscando financiación para validarlo.

Era complicado. GoodNews se enfrentaba a los más de 250.000 bares, restaurantes y cafeterías que hay en España. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), tocamos a 1 local por cada 175 habitantes. De estos, la mayor parte son bares y cafeterías. De estos mismos, prácticamente todos están anclados en el modelo tradicional. Porque a todos nos gusta un bar de toda la vida de vez en cuando, pero a pocos les gusta el café de toda la vida. Y el que diga lo contrario se equivoca. Pero al torrefacto, santo y seña de la hostelería tradicional española, le ha salido un duro competidor: la nueva tendencia de cafeterías de especialidad. También las cafeterías cuquis sin sol y sombra al fondo de la barra. De momento solo en las grandes ciudades y cada vez con más locales y adeptos, esta nueva ola lleva a muchos sobre sus espaldas.

Justo lo contrario que ocurre con el sector de los kioskos de prensa. Con el mundo digital como mayor enemigo, son una especie en peligro de extinción desde hace años. La pandemia tampoco ha ayudado a un sector que sufre de los mismos estragos que la prensa de toda la vida. Con solo 5.800 establecimientos en España, de los que Madrid acumula el mayor número seguida de Valencia, ya son pocos los lugares en los que comprar un periódico en físico. Es aquí donde GoodNews ha buscado un hueco y donde, contra todo pronóstico, está encontrando un público inesperado. Apuntando a millennials o Generación Z, son los segmentos con más edad los que han encontrado en este modelo un punto de referencia.

De camino a París, la ciudad del café y los kioskos

Portugal también estaba en las quinielas. Pero París, capital de Francia, tiene una mayor cultura del café, también del take away y de los kioskos de prensa. En la capital de la moda se concentran algunos de los locales más famosos del planeta. Café de Flore, Café de la Paix o Le Select son solo algunos de ellos. También es una de las capitales en las que tomar este producto saldrá más caro. Casi 6 euros por una taza de café.

GoodNews ha comenzado su expansión por, quizá, la ciudad más compleja. Pero también en la que pueden encontrar más clientes. Desde hace apenas unos días, la startup catalana abría su sede en París. Localizados en una zona de oficinas, pueden acoger a los clientes de primera que van a trabajar –el resto del día no hay cultura de bajar a tomar el café de media mañana– y luego apostar por el turismo que empieza a aflorar. ¿Su diferencia? Han ido a París con los mismos precios que tienen en España. "No sabemos por qué es tan caro allí, pero de momento lo vamos a dejar igual que en España", apunta uno de los fundadores de la compañía, Lucas de Gispert, a Hipertextual.

No es la única sede que quieren abrir en la capital francesa. Esta es, según apuntan, la primera de muchas que estén por llegar. Antes que expandirse a nuevas localizaciones. Solo así podrán ser rentables en París.

Pese a todo, no descartan nuevas aperturas. Mirando al norte. Copenhagen, Berlín o Amsterdam –más por esta última– serán las nuevas obsesiones de GoodNews. El modelo de kiosko, más café, más take away que la empresa española quiere exportar a toda Europa.

Millones para el café de GoodNews

GoodNews anda en busca y captura de nuevos inversores. La compañía catalana está concretando las negociaciones de una ronda de financiación que habrán de cerrar en las próximas semanas. El objetivo está entre 8 y 10 millones de euros para crecer en París y en sus próximas geografías.

Desde la compañía que nació con financiación propia y a base de pequeñas aportaciones privadas de crowdfunding ha pasado un tiempo. De hecho, este modelo de financiación ha dado bastantes réditos en el ecosistema emprendedor en España. Según los últimos datos de Crowdcube, plataforma de inversión colectiva, el volumen de las operaciones de este tipo ha crecido en un 150% el último año. Con 17 millones de euros de inversión en España en 2021, la compañía revalida los esfuerzos del pasado 2020 y desde su apertura de oficina en España en 2014. En el caso de GoodNews, ya quieren hacerse mayores con inversores privados de alto nivel.

De momento, y al menos para esta operación en la que el modelo de cafeterías de nuevo cuño quiere ir al siguiente escalón, GoodNews opta por inversores locales. A la espera de validar su negocio fuera de España, sus fundadores no niegan que están en conversaciones con inversores internacionales, pero prefieren quedarse con el capital local. Al menos para esta operación.

"Como no hemos validado nuestro negocio fuera de España creo que tiene sentido validar el inversor local, pero tenemos conversaciones con internacionales. De momento queremos hacerlo con locales".

Lucas de Gispert

Es, de hecho, una decisión que se contrapone a las tendencias de un sector que está tirando de los inversores internacionales –principalmente de Estados Unidos– para cerrar operaciones más grandes y con perspectiva internacional. GoodNews es, en este sentido, una rara avis del sector.

El café no volverá a ser barato, lo sentimos

Foto: David Fanuel

Este es un tema complicado: el precio del café, cada vez más costoso. Es solo agua con polvos, dirían muchos. Malas noticias, el café –al menos el de especialidad– no va a bajar de precio. Y lo más probable es que suba.

La crisis climática no le está sentando bien a esta materia prima tan codiciada. Junto con el gas, la gasolina o la electricidad, la escalada de precios –a los que la inflación no le está favoreciendo– del café es un problema. Junto con el petróleo, el café es el producto que más se ve afectado por agentes externos. Brasil, con el 35% de la producción mundial, seguido de Colombia, se han visto afectados por las coyunturas climáticas y el aumento del precio de la explotación –principalmente por la energía–. Tras la pandemia, los suministros globales han pasado por un desajuste absoluto para un mercado de más de 150.000 millones de euros anuales. Un consumo que ha ido en aumento tras los confinamientos.

Además de las coyunturas puramente económicas, existe otro enemigo para el café: el cambio climático. Como cualquier otro cultivo que se precie, el aumento de las temperaturas, la desertización –y de esto Brasil sabe un rato– o las enfermedades para cultivos están teniendo un efecto directo sobre la producción de café. Un efecto que se traduce en un aumento de precio por cada taza ingerida. Más si es de especialidad. Según varios estudios, se apuntaba en Nature a que en 2050 casi la mitad de los terrenos mundiales destinados al café será inútiles. No solo habrá un efecto en el volumen de la producción, también sobre su calidad. Malos tiempos para los amantes del café.