Que el lanzamiento de eFootball ha sido uno de los fiascos más grandes de la industria de los videojuegos en mucho tiempo, no es novedad. De hecho, hemos hablado largo y tendido de su caótica primera versión, que estuvo tan plagada de bugs, mecánicas inconsistentes y problemas gráficos que se convirtió en una fuente inagotable de memes y burlas.

Sin embargo, desde aquel fallido primer intento en septiembre de 2021 hasta la fecha, Konami ha trabajado para solucionar muchos de esos fallos. Y la historia promete ponerse realmente interesante con el arribo de la esperada versión 1.0.0 del juego de fútbol, que se dará el próximo 14 de abril. Es más, por estas horas se han conocido las primeras impresiones de parte de varios medios especializados que han tenido acceso temprano a ella, y el consenso es que, después de tantos tumbos, eFootball parece estar dando pasos en la dirección correcta. Ahora bien, la pregunta incómoda es inevitable: ¿Realmente importa?

Con esto no pretendo ganarme la ira de la legión de fanáticos del viejo Pro Evolution Soccer que ha puesto sus fichas a este proyecto. Ni tampoco quiero revolver sobre la disputa FIFA vs. PES, que ya es vieja y no aporta nada positivo. Y me animo a ir un poco más allá: cada franquicia ha tenido títulos mejores y peores, buenos y malos, pero ambas apostaron por lo suyo en busca de una identidad, y creo que eso es algo que muchos hemos sabido apreciar como parte de su legado.

En mi caso, no puedo pensar en Road to World Cup 98 sin inmediatamente volver a sentir el “Woo-hoo” de Blur y su Song 2 en mis oídos; ni tampoco recordar la primera vez que tuve en mis manos la caja del PES 3 sin revivir cuánto me impactaba la pose de Pierluigi Collina en la portada. Y eso es algo que, imagino, otros también han vivido con cada entrega de los juegos de fútbol que han acompañado nuestra infancia y adolescencia, y que siguen presentes mientras transitamos la vida adulta.

Sin embargo, el caso de eFootball ha golpeado de un modo diferente. ¿Quién puede culpar a los jugadores que se han sentido traicionados por Konami al decirle adiós al PES para subirse al (seguramente más lucrativo) tren del free-to-play y las microtransacciones? ¿Quién los puede juzgar por hacer pública su bronca cuando el producto que recibieron fue TAN malo? No obstante, también es una realidad que muchos apoyaron la decisión de sacrificar la franquicia Pro Evolution Soccer para dar lugar a una nueva propuesta, en busca de un cambio de aire. Los japoneses tuvieron la oportunidad de hacerlo bien, y la desperdiciaron.

¿eFootball merece una segunda oportunidad?

Una vieja frase dice que no hay una segunda oportunidad para dar una primera buena impresión, y eso Konami debe tenerlo en claro. El debut de eFootball fue un fiasco y sus desarrolladores no pueden hacer nada para cambiarlo; lo que sí pueden hacer es tratar de revertir esa mala imagen inicial con hechos, y para ello deben hacer un buen juego. No hay mucha más ciencia que esa.

Se puede tildar mi planteo de simplista, es cierto, pero creer que ya nadie más instalará el juego por despecho también lo es. Y puedo decir sin temor a equivocarme que, tarde o temprano, muchos de quienes lo ha defenestrado (con razón) volverán a probarlo, aunque más no sea bajo la premisa de ver "qué tan malo sigue siendo". Allí es donde eFootball y Konami podrían tener su bala de plata; si logran demostrar que el juego ha cambiado para bien, al punto de convencer a los jugadores más desencantados de que merece que le vuelvan a prestar atención, tal vez puedan usarlo de base para reconstruir su imagen.

Por supuesto que no será fácil. Pero si las primeras impresiones de la versión 1.0.0 se trasladan a lo que recibirá el público, puede haber una luz de esperanza para eFootball. Lógicamente, la consistencia será un punto clave para cada nueva actualización que reciba el juego. De nada servirá dar un paso hacia adelante, si el próximo parche supone retroceder nuevamente varios casilleros.

El próximo 14 de abril, quienes prueben la primera "versión estable" de eFootball se encontrarán con algunos elementos del gameplay reminiscentes de la saga Pro Evolution Soccer, y eso tiene sus motivos. El primero, que la jugabilidad del título en su lanzamiento era un dolor de cabeza imposible de sostener; el segundo, que repatriar elementos similares a los del viejo PES puede ayudar a que la transición al nuevo juego sea menos traumática.

Escalar la montaña

Si Konami repara las físicas de eFootball y logra que los futbolistas se parezcan a sus contrapartes humanas y no a personajes salidos de Silent Hill, habrá escalado una buena parte de la montaña. Los modos de juego y el impacto de las microtransacciones serán una batalla aparte; y lo mismo se podría decir de las licencias, pero como un complemento de la experiencia jugable y no como un elemento crucial para que el juego sea bien recibido.

Al fin y al cabo, esa ha sido una virtud implacable de la saga Pro Evolution Soccer en sus mejores épocas. Quienes jugamos al PES 2 con "Naldorinho", "Radolno" y "Ravoldi" en lugar de Ronaldinho, Ronaldo y Rivaldo, podemos dar fe de eso. Pero claramente los tiempos han cambiado; y si bien eFootball no puede parecerse en eso al FIFA (ni tampoco tiene por qué), ofrecer más contenido oficial out-of-the-box puede sumar puntos importantes entre el público.

¿Realmente importa que eFootball pueda estar mejorando, entonces? Eso dependerá mucho de la óptica con que se lo mire. Los desarrolladores reconocieron haberlo lanzado con apuro y que por ello perdieron de vista la calidad, y eso el público no lo ha perdonado. Pero quienes aún guardan ilusión, aunque solo sea por nostalgia a los años dorados del PES, posiblemente mantengan viva esa llama un poco más. El 14 de abril será el día de la verdad para ellos.