En 2013 Amazon prometió utilizar drones para entregar las compras de sus usuarios en apenas 30 minutos. Sin embargo, casi una década más tarde la compañía aún está lejos de implementar efectivamente el programa anunciado con bombos y platillos por Jeff Bezos. Un reciente reporte de Bloomberg expone que la compañía se habría encontrado con múltiples dificultades para lograr que el esperado Prime Air tenga éxito; esto no solo se debería a inconvenientes técnicos e incidentes durante las pruebas de vuelo, sino también al impacto negativo que la falta de evolución y los problemas de seguridad habrían tenido en los empleados involucrados.

Según el citado medio, hasta ahora Amazon ha destinado más de 2.000 millones de dólares a su programa de drones. Pero ni siquiera semejante cantidad de dinero, sumada a un equipo de más de mil integrantes, sería suficiente para acercar a la compañía a hacer realidad su plan de entregas casi inmediatas.

Desde el anuncio inicial, Amazon no solo ha cambiado el diseño de sus drones, sino también al encargado de conducir su desarrollo. Gur Kimchi estuvo a cargo de esta iniciativa en sus primeros años, en tanto que David Carbon tomó la posta en marzo de 2020 tras un largo periplo como directivo de Boeing. No obstante, la labor de este último habría quedado bajo escrutinio de los propios empleados de la compañía por supuestamente priorizar la velocidad de los desarrollos por encima de la seguridad.

Queda claro que Amazon no es la única compañía que apuesta por los drones para innovar en las entregas de productos. Otras grandes firmas tecnológicas también llevan varios años desarrollando propuestas similares, y algunas —Samsung, por ejemplo— ya las han puesto en marcha pero de un modo muy limitado. Es una realidad que la implementación definitiva de este tipo de estrategias no solo están atadas a los avances técnicos y la fiabilidad de los vehículos no tripulados, o a la inversión que haga cada empresa, sino también a la aprobación de las autoridades aeronáuticas de cada país. Y esto último es lo más difícil, sin dudas.

A casi una década de su anuncio, los drones de Amazon no despegan

Imagen: Amazon

Bloomberg hace mención a cómo los problemas técnicos habrían sido un dolor de cabeza mayúsculo para el programa de drones de Amazon durante 2021. Específicamente menciona que se registraron cinco accidentes en un mismo sitio de pruebas, en el transcurso comprendido por apenas cuatro meses. De dicha cantidad, dos habrían sido los más preocupantes.

Uno, al parecer ocurrido en mayo, habría sucedido al desprenderse una hélice del dron, provocando que el aparato se precipitara a tierra. Lo más llamativo aquí es que Amazon supuestamente limpió la escena antes que llegara al lugar la Administración Federal de Aviación (FAA), aunque la empresa desmintió que se haya actuado con mala intención, sino siguiendo las instrucciones de las autoridades competentes.

El otro se habría dado en junio después que se apagara un motor de la aeronave no tripulada. De acuerdo con lo publicado, los sistemas que debían contrarrestar el inconveniente no funcionaron y eso hizo que el aparato cayera. Tras el impacto, el dron se habría incendiado y el fuego se habría expandido por un área de poco más de 10 hectáreas.

Los problemas no serían solamente técnicos

Imagen: Amazon

El problemático programa de drones de Amazon también habría pasado factura a las personas involucradas. El incremento en el número de accidentes durante las pruebas habría dado envión a la salida de varios empleados que formaban parte de un equipo.

Bloomberg asegura que muchos de los trabajadores involucrados en Prime Air optaron por ser reubicados en otras ramas de la compañía; principalmente en Amazon Web Services. Otros habrían preferido abandonarla. También se habría registrado una mayor tasa de despidos bajo la conducción de David Carbon, superando los 200 solo en 2021.

Un exempleado llamado Cheddi Skeete asegura que fue despedido tras expresar su preocupación por las problemáticas de seguridad como parte del equipo de drones de Amazon. Las mismas no solo se habrían relacionado a los fallos durante los vuelos y las sospechas sobre el real cumplimiento del mantenimiento de los aparatos; también habría revelado condiciones laborales inapropiadas, como la falta de sanitarios en los sitios donde se realizaban los tests.

Por lo pronto, Amazon salió al cruce de varias afirmaciones publicadas por Bloomberg. La compañía aseguró que la seguridad es su prioridad principal y que todo el trabajo se realiza siguiendo los marcos regulatorios. "Nos tomamos en serio los informes de seguridad; tenemos un sistema que es bien conocido por todos los miembros de nuestro equipo, y los alentamos a plantear cualquier sugerencia e inquietud al respecto", dice un comunicado enviado a The Verge, medio que también se hizo eco de esta historia.