A día de hoy, se contabilizan más de 6 millones de muertes por la COVID-19. Para ponerte en contexto, necesitaríamos erradicar a todos y cada uno de los habitantes de París, Madrid, Lisboa y Sevilla juntos para alcanzar un número tan alto. Ni siquiera con el ejemplo más gráfico podríamos entender la magnitud de esta catástrofe, pero la culpa no es de nosotros, es de nuestro cerebro.

"El cerebro humano simplemente no está construido para comprender números tan grandes", comentan a The Conversation dos neurocientíficas que se encuentran estudiando el proceso del aprendizaje y la cognición numérica. Aunque aseguran que todavía queda mucho por descubrir, hay algo que ha quedado soberanamente claro: somos terribles para procesar números demasiado grandes.

El estudio fue realizado por Lindsey Hasak, candidata al doctorado en Ciencias del Desarrollo y Psicología en la Universidad de Stanford; y Elizabeth Y. Toomarian, directora del Centro de Aprendizaje de Ondas Cerebrales, Escuela Synapse e Investigadora Asociada de la Universidad de Stanford. Ambas neurocientíficas esperan seguir desentrañando los secretos de las habilidades matemáticas humanas, y ya han comenzado su aventura.

"Durante el pico de la ola de omicrón, más de 3.000 residentes de los Estados Unidos murieron diariamente", comentan en su estudio. Aseguran que esta cantidad ya es, de por sí, un número incomprensible para la mente humana. Un millón, por su parte, es un despropósito.

"La investigación neurocientífica moderna puede arrojar luz sobre las limitaciones del cerebro a la hora de manejar grandes cantidades, limitaciones que probablemente han influido en la forma en que el público estadounidense percibe y responde a las muertes relacionadas con la COVID."

Lindsey Hasak y Elizabeth Y. Toomarian para The Conversation

Nuestros cerebros no están hechos para contar, están hechos para comparar

Para procesar los números, el cerebro humano utiliza redes de neuronas interconectadas. Estos 'caminos' están relacionados, en muchos casos, con la corteza parietal. Esta región de forma triangular, y ubicada justo encima de ambas orejas, nos permite comprender el lenguaje escrito y resolver problemas matemáticos. Además, tiene parte en otras funciones cognitivas, como la atención, el procesamiento numérico y la memoria de trabajo.

"Es responsable de procesar todo tipo de cantidades o magnitudes, incluyendo el tiempo, la velocidad y distancia. También provee una base para otras habilidades numéricas."

The Conversation

Ambas neurocientíficas explican que, si bien los símbolos escritos y hablados que usamos los humanos para representar números son una invención cultural; el entendimiento de cantidades no lo es. De hecho, el ser humano no es el único capaz de comprenderlas. Otras especies como los monos, peces y aves también han demostrado habilidades bastante rudimentarias para contabilizar, dando las primeras señales a pocos días de su nacimiento.

Distinguir números pequeños es mucho más fácil, tanto para la especie humana en su etapa más temprana y más adulta; como también para otros animales. De hecho, es bastante fácil visualizar la diferencia entre 2 y 5; mientras que distinguir números como 62 y 65 puede ser mucho más complejo, incluso estando separados por la misma cantidad de cifras que el primer ejemplo.

El sesgo del cerebro hacia las cifras

Por defecto, el cerebro se ha desarrollado para reconocer pequeñas cantidades. ¿El motivo? Los seres humanos tienden a interactuar más en su día a día con estas cifras que con otras más grandes. Por esto, las investigaciones arrojan que tanto adultos como niños pueden reconocer rápidamente cantidades menores a 3 o 4. Sin embargo, cuando el número crece, el pensamiento intuitivo es reemplazado por conceptos más abstractos; y obliga al cerebro a pensar en grandes números individuales.

"Este sesgo hacia las cifras más pequeñas se manifiesta incluso en el día a día de la tienda de comestibles", comenta la mencionada fuente. "Cuando los investigadores pidieron a los compradores que estaban en la cola de la caja que estimaran el costo total de su compra, la gente dijo con toda seguridad un precio inferior al real". Aseguran, además, que esta distorsión crecía a medida que el precio también lo hacía. Es decir, mientras más caros los alimentos, más grande era la diferencia entre las cantidades estimadas por las personas, y las reales de los productos.

Números grandes vs. cerebro

Ahora que sabes que cualquier número mayor que 5 puede ser demasiado para el cerebro humano, seguro te preguntas, ¿cómo hace para calcular cifras mayores? En este caso, el cerebro debe trabajar con otros métodos de pensamiento y dejarse de la intuición.

Según una de las teorías más reconocidas, nuestro cerebro usa un método inexacto a la hora de representar cantidades. Para hacerlo, utiliza una línea mental de números. Dicha línea organiza los elementos de la ecuación de izquierda a derecha —o en el orden cultural de la persona—, pero es demasiado inexacto y usualmente suele equivocarse.

Específicamente, esta línea numérica del cerebro tiende a subestimar las cantidades extremadamente grandes, y sobreestimar aquellas que son relativamente pequeñas. Es por esto que, en ocasiones, los estudiantes de geología o biología suelen infravalorar el tiempo que pasó entre el surgimiento de la primera vida, y la aparición de los dinosaurios. Por si no lo sabes, ambas etapas están separadas por miles de millones de años. Sin embargo, tienden a sobreestimar el tiempo que pasaron los dinosaurios sobre la Tierra —millones de años—.

Si pudiésemos comprender...

Desde el comienzo de la pandemia, nos hemos acostumbrado a escuchar todo tipo de cifras. Algunas referentes a infectados y muertes, otras a recuperados. Otras, refiriéndose a la cantidad de mascarillas compradas y desechadas. No obstante, todos estos números son extremadamente difíciles de comprender.

Abstrayendo estas grandes cantidades, es fácil olvidar que estas millones de muertes están compuestas por individuos. Cada uno de ellos representando una experiencia humana vivida y totalmente única e irrepetible.

Por supuesto, incluso con toda esta teoría, estos inmensos números seguirán siendo difíciles de comprender. No es tu culpa, es simplemente la manera en la que el cerebro procesa sus habilidades numéricas. Sin embargo, no debes olvidar que cada uno de estos números individuales importan.

¿Qué habría pasado si pudiésemos comprender? Tal vez muchas decisiones tomadas de manera personal e individualista no habrían tenido lugar. Probablemente habríamos tomado más acciones colectivas. Ahora, ya no importa demasiado.