El Spinosaurus fue el más grande de todos los dinosaurios carnívoros conocidos hasta la fecha. Incluso más que el mismísimo Tyrannosaurus rex. Es fácilmente reconocible por la gran vela que corona su espalda. Los amantes de la saga de películas de Jurassic Park lo conocen bien, sobre todo por su terrorífica aparición en la tercera entrega. Sin embargo, resulta que no se representó adecuadamente. Y es que, al contrario de lo que se ve en la película, el Spinosaurus era un dinosaurio acuático. Pero bueno, se lo podemos perdonar a Joe Johnston. Al fin y al cabo, esto es algo que acaba de confirmarse y, por lo tanto, era bastante desconocido en 2001. 

Aunque lo cierto es que la hipótesis del Spinosaurus acuático se ha ido constituyendo a medida que se han analizado los pocos restos fósiles que quedan de él. Tenía una mandíbula larga, similar a la de un cocodrilo, dientes cónicos, como los de otros animales acuáticos y, sobre todo, se encontraron restos de peces en lo que fue su estómago. Todo esto lleva a pensar que el Spinosaurus cazaba en el agua. Pero eso no quiere decir realmente que estos dinosaurios fueran acuáticos. Podrían haberse comportado como gaviotas, que normalmente viven fuera, pero se acercan al mar e introducen su pico en él para pescar.

Un nuevo fósil de Spinosaurus hallado en 2014 echó más leña al fuego de este dilema. Tenía características muy similares a las de los animales acuáticos, pero seguía sin haber pruebas suficientes para confirmarlo. Ahora, gracias a un estudio publicado en Nature por científicos de la Universidad de Portsmouth y el Museo Field, tenemos por fin esa prueba que necesitamos. No puede confirmarse al 100%, pero hay una gran probabilidad de que estos dinosaurios no tengan nada que ver con el estilo de vida que nos retrataron en Jurassic Park III

La misteriosa identidad del Spinosaurus

Estudiar al Spinosaurus no es fácil. Y es que, al contrario de lo que ocurre con otros dinosaurios, a día de hoy no se ha encontrado ningún esqueleto completo, solo unos cuantos parciales. Además, por si eso fuera poco, algunos se perdieron en un bombardeo durante la Segunda Guerra Mundial.

Aun así, se ha podido hacer una reconstrucción de cómo era más o menos. Lo que más llama la atención de su anatomía es la presencia de unas espinas dorsales muy largas, que forman lo que se conoce como vela dorsal. Aunque hay quien considera que pudo ser una joroba cargada de reservas de grasa, como la de un camello.

Su rasgo más característico es la vela formada por unas espinas dorsales muy alargadas

También es llamativa su larga mandíbula, similar a la de un cocodrilo, y sus dientes, que recuerdan a los de otros animales acuáticos. A todo esto en 2014 se unió el hallazgo de fosas nasales retraídas, patas traseras cortas, pies en forma de paleta y una cola en forma de aleta. Todo sigue apuntando en la dirección del animal acuático. Pero no se podría descartar el simple forrajeo por encima del agua. Más tarde, en 2021 se publicó un estudio en el que se señalaba que en un yacimiento paleontológico ubicado en Marruecos, correspondiente a un antiguo entorno fluvial, se han encontrado muchos más dientes de Spinosaurus que de dinosaurios terrestres. Incluso más que de algunos animales acuáticos. Esto sigue apoyando la misma hipótesis, pero podrían haber caído al agua o perder los dientes durante la caza, por ejemplo.

La prueba definitiva de que el Spinosaurus fuese acuático estaría en demostrar que podía nadar y bucear. De ser así, ya no sería un animal que se acercara al agua solo para cazar. Podríamos ir mucho más allá y entender por qué está mal representado en Jurassic Park.

Diego Mattarelli

Detectives de dinosaurios, más allá de Jurassic Park

La anatomía de los huesos de los dinosaurios deja mucho lugar a dudas, visto lo visto. Por eso, los autores del estudio que se acaba de publicar en Nature optaron por rendirse a la física. Para que un animal pueda sumergirse en el agua y nadar y bucear en ella es necesario que tenga huesos densos. ¿No sería mejor dejar de mirar la forma y centrarse en este otro parámetro?

Se analizó la densidad ósea de 250 especies de animales acuáticos o terrestres de distintos tamaños, unos extintos y otros no

Parecía lo más adecuado. No obstante, primero decidieron realizar un paso previo. Midieron la densidad de los huesos de otros muchos animales, tanto acuáticos como terrestres, unos extintos y otros actuales. En total fueron 250 especies, de las que tomaron secciones transversales del hueso del fémur y la costilla. Había animales tan grandes como una ballena y tan pequeños como un ratón o un colibrí. También dinosaurios de distintos tamaños, mamíferos marinos extintos, plesiosaurios y mucho más. Y, por supuesto, no podían olvidarse de dos parientes del Spinosaurus: Baryonyx y Suchomimus.

El objetivo era buscar una correlación entre el modo de vida del animal y la densidad de sus huesos. Y desde luego que la encontraron, pues todos los acuáticos tenían una densidad ósea claramente superior. Además, el hueso era macizo por dentro, mientras que en los terrestres su centro era algo similar a un donut. Cabe destacar que hubo algunos saurópodos gigantes de cuello largo que también tenían una gran densidad en el fémur, a pesar de considerarse terrestres. Esto no es raro. De hecho, puede verse también en animales actuales terrestres de gran tamaño, como los elefantes. Esto se debe a que las patas tienen que soportar muchísimo peso. Sin embargo, en las costillas el hueso es mucho menos denso.

Fabbri et al.

Los únicos que tenían tanto unas muestras como otras muy densas eran los acuáticos. Y eso incluye al Spinosaurus. También al Baryonyx, pero no a Suchomimus. Este último tiene el hocico de cocodrilo y los dientes de animal acuático, pero sus huesos son mucho más huecos. Por eso, parece ser que el verdadero forrajeador era él. Sus dos primos sí podían nadar y cazar bajo el agua. 

Según ha explicado en un comunicado el autor principal de este trabajo, Matteo Fabbri, “la buena noticia con este estudio es que ahora podemos pasar del paradigma en el que necesitas saber todo lo que puedas sobre la anatomía de un dinosaurio para saber sobre su ecología”, porque muestran que “hay otros proxies confiables que puedes usar”. 

Es una gran noticia de cara al hallazgo de fósiles de nuevos dinosaurios. Pero también para terminar por fin de ubicar al Spinosaurus. Así que ahora sí que sí. Directores de cine, si vais a mostrar al Spinosaurus en vuestras películas, mejor que cause terror bajo el río. Ahora sabemos mucho más que cuando se estrenó Jurassic Park III