La comunidad pelea una de sus principales luchas del año y puede que de su historia. El Senado de Florida, en Estados Unidos, aprobó una ley que impide que los docentes hablen sobre género y orientación sexual, desde preescolar hasta el tercer grado. La conocida como la 'No digas gay' (Don’t say gay). Leyes simulares han podido verse en algunas regiones de España. Y que desde el punto de vista de los críticos, esto fomenta la discriminación y marginalización. El debate al respecto, que en un principio se resumió en padres, docentes y estudiantes, escaló hasta un punto que quizá no estaba previsto, involucran a Disney, Pixar y el poder político de la zona.

Ese último aspecto no tiene por qué ser una mala noticia; todo lo contrario. Ante una ley que condiciona a la comunidad LGTBIQ+, que podría entenderse como una norma dirigida a invisibilizarla, múltiples reacciones del sector han propiciado que la resonancia de la discusión sea cada vez mayor. Así surgió la bandera de quienes se oponen a la propuesta legislativa: 'No digas gay' (Don’t say gay). Las ramificaciones del conflicto han derivado en presiones hacia Disney y la reacción de un grupo de empleados de Pixar, quienes cuestionan a la empresa en relación con su forma de posicionarse y ser coherente con el tema.

La otra brecha de este conflicto involucra, claro, al Gobierno de Florida, representado por el gobernador Ron DeSantis. El funcionario se posicionó a favor de la ley denominada “No digas gay” y también cuestionó a Disney, aunque desde una perspectiva distinta a la planteada por la comunidad LGTBIQ+. ¿El resultado? Una disputa abierta, que involucra tanto aspectos sociales como políticos y comerciales. Un momento que podría marcar un antes y un después para este tipo de proyectos legales en Estados Unidos.

¿En qué consiste la Ley
'No digas gay'?

El documento aprobado por el Senado de Estado Florida llevó el título de Ley para el derecho de los padres en la educación. Se trata de un texto que permite a los padres tener mayor influencia en relación con cuanto sucede en las aulas de clases. Dentro de los puntos de la Ley 'No digas gay' que se incluyen en la norma, que aún no ha sido firmada por el gobernador DeSantis, dos aspectos hicieron ruido dentro de la Comunidad LGTBIQ+. 

El primero de ellos, de acuerdo con información de BBC Mundo, es que la ley prohíbe a los maestros hablar sobre identidad de género y orientación sexual desde el preescolar hasta el tercer grado. El segundo punto indica que, a partir del tercer grado, ese tipo de temas deben ser tratados de forma “apropiada para la edad”. ¿Por qué estos aspectos son cuestionados? Porque son comprendidos como una manera de marginalizar a la comunidad LGTBIQ+ y sus luchas.

No es el único proyecto de este tipo

El 'No digas gay' es una tendencia actual en Estados Unidos. El Chicago Tribune elaboró un reportaje en el que indica que en más de doce estados se están trabajando propuestas de este estilo. Se trata de normas que dan mayor poder a los padres en relación con la educación de sus hijos. ¿Cuál es temor? La noción de escuela como centro de formación podría ser bastardeada según los caprichos de unos y otros.

Por ejemplo: en caso de que un padre considere que a su hijo se le está hablando sobre género, tendría el derecho de demandar a la institución. La otra versión de este relato es que los padres, al conocer mejor a sus hijos, podrían aportar nociones más próximas a los intereses de los hijos. Es una discusión que no parece tener un final próximo.

En el Estado de Florida, donde se han producido protestas bajo el lema 'No digas gay', el proyecto fue aprobado el pasado 8 de marzo, con 22 votos a favor y 17 en contra. La mayor parte de estos provino del Partido Republicano, quien tiene mayoría en el Senado y en la Cámara de Representantes del estado. La ejecución de la norma depende de la firma del gobernador, quien declaró: 

"Queremos estar seguros de que los padres puedan enviar a sus hijos al jardín de infantil sin que se inyecten algunas de estas cosas en algunos de sus planes de estudios escolares".

Entre la discusión, la aprobación y este momento, dos empresas se han visto salpicadas por la discusión: Disney y Pixar.

El conflicto empresarial:
Disney, Pixar y la comunidad LGTBIQ+

Pixar

Disney es la principal empresa de entretenimiento del mundo. Dentro de su abanico de públicos, una parte importante de su contenido va dirigida a niños y jóvenes. Además de los millones que la empresa ha donado para cuestiones políticas y sociales, se comprende que su influencia va más allá de lo monetario: si la compañía fija una postura ante un tema, lo más probable es que el debate se decante hacia ese lado de la balanza. Por supuesto, 'No digas gay' iba a terminar afectado a la casa del ratón Mickey.

La comunidad LGTBIQ+ reclamó a la compañía que se posicionara en contra de la Ley 'No digas gay'. Mientras el documento fue discutido y aprobado en el Senado, no hubo manifestación al respecto. Entre tanto, se produjeron manifestaciones de empleados de Disney de la comunidad LGTBIQ+: la de Benjamin Siemon. Él guionista de animación publicó un video en su perfil de Twitter en el que reconoció algunos aspectos a favor de la empresa y, a su vez, no dejó de reclamar que comprendieran la gravedad del momento y tomara una postura. Su mensaje, viral, cerró con una frase que podría ser una bandera de protesta: "Disney, please, say 'gay'" (Disney, por favor, di gay).

Ese fue uno de los primeros síntomas de un conflicto internet que se agudizó unos días después, el 9 de marzo, con la publicación de una carta por parte de un grupo de empleados de Pixar. En el texto, facilitado a Variety, los empleados cuestionaron el compromiso de Disney en relación con la comunidad LGTBIQ+ y denunciaron censura en relación con sus trabajos. 

“Disney tiene un historial de cerrar eventos del Orgullo creados por fanáticos en los parques, incluso eliminando parejas del mismo sexo por bailar juntos en la década de 1980”.

“Casi todos los momentos de afecto abiertamente gay se cortan a instancias de Disney, independientemente de cuándo haya protestas tanto de los equipos creativos como del liderazgo ejecutivo de Pixar”.

Fragmentos de la carta de los empleados de Pixar publicados por Variety

¿Qué dijo Disney ante el reclamo?

Dos días después de la aprobación del Ley 'No digas gay en el Senado y uno posterior a la carta de los empleados de Pixar, Disney ofreció disculpas a través de Bob Chapek, el director Ejecutivo.

Lo hizo a través de unas declaraciones registradas por USA Today

“Está claro que este no es solo un problema sobre un proyecto de ley en Florida, sino otro desafío a los derechos humanos básicos. Me necesitaban para ser un aliado más fuerte en la lucha por la igualdad de derechos y los defraudé. Lo siento”.

A esta disculpa se sumó otro comentario: “No quiero que nadie confunda la falta de una declaración con la falta de apoyo. Todos compartimos el mismo objetivo de un mundo más tolerante y respetuoso. Donde podemos diferir es en las tácticas para llegar allí". Esto último puede tener relación con las protestas internas dentro de la compañía. Fueron organizadas por un grupo de trabajadores reunidos bajo el perfil de Twitter Disney Walkout. Una de las activaciones fue una huelga activa en rechazo a la inacción de la compañía en relación con la ley 'No digas gay'.

La otra cara de la discusión

Mientras Disney no tomó una postura al respecto, desde el gobierno de Florida no se hicieron referencias a la empresa, basada en la zona. Sin embargo, el pasado 12 de marzo, dos días después de las disculpas de Disney, Ron DeSantis se refirió a la compañía durante un acto. El funcionario dijo: 

"Cuando tienes empresas que han hecho una fortuna siendo amigable con la familia y atendiendo a familias y niños pequeños, deberían entender que los padres de niños pequeños no quieren que esto se inyecte en el aula de jardín de infantes de sus hijos. No quieren que sus alumnos de primer grado vayan y les digan que pueden elegir un sexo opuesto. Eso no es apropiado para esos niños".

Sus declaraciones abren otra ramificación del conflicto. Disney ha donado dinero para distintas cuestiones políticas y sociales en la zona. En declaraciones dadas a Associated Press y reseñadas por The Guardian, Rick Wilson, quien fuera parte del partido Republicano, cuestionó a DeSantis: “La extraña hipocresía de la política de Florida en este momento es que DeSantis ha estado feliz de tomar el dinero de Disney pero podría aprobar un proyecto de ley que es un anatema para los valores de sus clientes y su institución”.

Previo a las anteriores declaraciones de DeSantis, el gobernador se había posicionado a favor de la ley 'No digas gay', argumentando lo siguiente: "Queremos estar seguros de que los padres puedan enviar a sus hijos al jardín de infantil sin que se inyecten algunas de estas cosas en algunos de sus planes de estudios escolares".

De acuerdo con información de The Guardian, Disney estudia la posibilidad de cancelar sus donaciones políticas al estado. La aplicación o no de la ley depende, ahora, de si el funcionario firma o no el documento.

El contexto

Los clásicos más importantes de Disney no tienen un personaje gay dentro de la trama; aunque quizá, forzando las interpretaciones y alegorías, podría reconocerse algún guiño. Pero nada parecido al reconocimiento.

Sin embargo, dentro de la compañía trabajan personas que se identifican con el movimiento LGTBIQ+ y que, como mencionaron los empleados de Pixar en la carta, hacen propuestas orientadas a la visibilización de esta población. Después de distintos filtros, no trascienden y se termina representando una historia más tradicional, marcada por el discurso normativo.

Disney

Para tener una referencia en cuanto a la influencia y el trabajo de miembros de la comunidad en los contenidos de Disney, el autor de música Adam Sass recordó en The Vox que La Sirenita tenía canciones escritas por una persona gay a finales de los 80. También Howard Ashman, que murió de SIDA mientras la compañía filmaba La Bella y la Bestia, película en la que colaboró con algunas composiciones tras trabajar en Aladdin.

La ley 'No digas gay' reabre este tipo de recuerdos y debates. Que esto se produzca en el Estado de Florida no es una cosa menor: hace siete años, el 12 de junio de 2016, se produjo la “Masacre de la discoteca Pulse de Orlando”. Así fue nombrado el atentado que derivó en el asesinato de 49 personas dentro de un local gay. Otras 53 personas resultaron heridas. El Estado Islámico se atribuyó el hecho.  

Los delitos de odio

Para agosto de 2021, se registró un aumento de 12% en relación con los delitos de odio solo en Estados Unidos. Si bien dentro de esta categoría entran distintas variantes, como la etnia, también son considerados aquellos hechos tipificados como homofóbicos. De acuerdo con información de CNN, citando datos registrados por el FBI, EN 2020 “más de 10.500 personas informaron haber sido víctimas de un delito de odio motivado por un solo prejuicio, y 333 fueron víctimas de delitos motivados por diferentes prejuicios”.

De acuerdo con datos compartidos por Telemundo, los estudiantes que tuvieron oportunidad de conversar sobre estos temas tuvieron un 23% menos de posibilidades de suicidarse. En este tipo de discusiones se integran múltiples aristas, que involucran tanto al entorno familiar como aquel ajeno a la casa, como la escuela y las amistades que los niños van sumando a través del tiempo. 

¿Qué podría pasar con la Ley 'No digas Gay'?

Si bien la discusión sobre la ley 'No digas gay' tiene relación con una parte de esa comunidad, es mucho más diversa

Es una pregunta que debe ser abordada desde distintas perspectivas. Si la la Ley 'No digas Gay' se aplica, puede que sea el comienzo de una transformación significativa dentro de la educación estadounidense; una en la que, de entrada, se está apartando a la comunidad LGTBIQ+ de la discusión.

En clave entretenimiento, Disney y Pixar tienen la oportunidad de alinear estrategias con base en un contexto que reclama mayor visibilidad de comunidades marginadas. Si bien la discusión sobre la ley 'No digas gay' tiene relación con una parte de esa comunidad, es mucho más diversa. Resta esperar si la empresa de un paso al frente o no.

Luego está el tema político. Que una de las empresas más importantes del mundo deje de aportar donaciones políticas dentro de un estado no parece buen plan; tampoco que un estado marcado por la diversidad de etnias ofrezca este tipo de resistencia. Esta situación se interpreta como un momento bisagra dentro de la industria del entretenimiento y la sociedad estadounidense. Florida es solo una de los más de diez estados que tiene proyectos orientados a involucrar a los padres en el sistema educativo.