El thriller de Netflix Fin de semana en Croacia sorprendió por su capacidad para relatar una historia tópica y casi cliché, con ingenio y buen gusto. Basada en la novela homónima de Sarah Alderson, el film ha resultado ser una curiosa vuelta de tuerca a las habituales tramas sobre asesinatos y películas de media tarde.

El argumento de Fin de semana en Croacia, que relata la historia de cómo un viaje de fin de semana termina por convertirse en una pesadilla, es más tramposo de lo que parece. En especial, al momento de resolver el crimen que sostiene la premisa al completo. 

Fin de semana en Croacia se enfoca en Beth (Leighton Meester) y Kate (Christina Wolfe), dos mejores amigas en medio de lo que parece ser un viaje de ensueño. Todo se volverá más lento y peligroso, cuando la segunda resulte asesinada sin que Beth pueda comprender qué ha ocurrido. Decidida a descubrir al criminal, el personaje decide comenzar una investigación propia y permanecer en Croacia. Algo que le conducirá a terreno desconocido y, por supuesto, a un descubrimiento asombroso que subvierte la habitual mirada sobre el asesino en historias semejantes. 

Kate y su extraño destino en Fin de semana en Croacia

Como se recordará al principio Fin de semana en Croacia, Kate regaló a Beth un collar para celebrar su reencuentro. Y por singular que parezca, es una cuenta de la joya la que permite a Beth reconstruir todo lo que ocurrió en Croacia desde un ángulo nuevo. Lo hace, una vez que descubre el objeto en el bolsillo de la chaqueta de Rob (Luke Norris), el esposo de Beth. 

Toda la escena ocurre una vez que supuestamente se descubrió la identidad del asesino y con Beth de nuevo en Londres. Se trata de una curiosa escena que enlaza varias situaciones a la vez. En especial, el hecho que la pieza de la joya en el bolsillo de la chaqueta de Rob demuestra que debió verla la misma noche en que desapareció. Eso contradice la versión de Rob, que supuestamente había llegado para consolar a Bethdos días después de la muerte de Kate. 

Para entrar en contexto con el final de Fin de semana en Croacia. El policía Croata Pavic (Amar Bukvic) se convirtió en el principal sospechoso del asesinato de Kate, siendo el último en verla con vida. Más allá de eso, su sospechosa figura aparecía en las cámaras de seguridad. Y de hecho, en lo que parecía una evidencia indudable de culpabilidad. En especial, la imagen en que se veía a un hombre muy parecido al policía golpeando a Kate antes de arrojarla al mar. A eso habría que sumar que Pavic tenía antecedentes de conducta sexual inapropiada. Lo que llevó a concluir que la víctima había sufrido violencia al rechazar los avances sexuales del policía. 

Por supuesto, el guion de Fin de semana en Croacia mostró todo lo anterior después de la muerte de Pavic, lo que en apariencia cerró el caso. Por lo que el descubrimiento de Beth sobre Rob convirtió a la última secuencia de la película en una apresurada conexión de líneas argumentales. Que además, terminó en una confrontación que cambia la versión original del libro en un giro más satisfactorio. 

Detrás de las sombras, un asesino al acecho

Beth, que había sido acusada del caso de Kate, termina por ser exonerada por la policía croata precisamente por la muerte de Pavic. Pero al descubrir la sospechosa cuenta en el bolsillo de Rob, Beth pudo hacer su propia reconstrucción de lo sucedido. 

De inmediato, se encerró en el baño del departamento de Rob y telefoneó a la detective Kovac (Iva Mihalic). Con el teléfono en el bolsillo y la agente en escucha, Beth decide entonces confrontar a Rob, que termina por admitir mató a Kate. En una confesión casi demasiado sencilla, insiste que se trató de un accidente y que viajó a Croacia para confrontar a Kate. ¿El motivo? Finalmente aclarar los sentimientos de una “manera u otra” después de ser infiel a Beth con esta última. 

Pero al final de Fin de semana en Croacia, Rob terminó por enfurecerse y arrojar a Kate a las rocas. Beth logra que lo admita en voz alta y también, escapar de él, una vez que este se encuentra descubierto. En un último y previsible giro de guion, Kovac logró escuchar la confesión vía telefónica y enviar a la policía de Londres para detener al asesino. Justo a tiempo, claro está.