Todos hemos cometido auténticos atentados gastronómicos en nuestra época estudiantil. Sin embargo, lo que venimos a comentar hoy traspasa todas las barreras de lo inmundo. Era una tarde de streaming normal para el popular streamer ElXokas, y nada parecía presagiar el terror alimentario que vendría en los próximos minutos.

Tras la llegada de un pedido de Burger King con helado incluido, el creador de contenido gallego se dirigió a guardar el susodicho alimento azucarado en el congelador. A la vuelta, se dispusó a confesar algo terrorífico: “Mi congelador está lleno, pero no está lleno de comida. Bueno, realmente sí. Pero de comida 'ya comida'. Comida que sé que va a oler mal si la meto en la basura, y que congelo para luego juntarla y no tener que bajar la basura cada dos o tres días. Así solo bajo la basura una vez a la semana”.

“Congelo la carne que me sobra de un filete o patatas y así no huele, ni se pudre ni nada”, confesó el nativo de Lugo. “Es una técnica deplorable, pero lo tengo que reconocer porque soy transparente con vosotros. Lo pensé hace unos meses, el hambre agudiza el ingenio. Lo hago porque vivo en un quinto sin ascensor”, concluía apesadumbrado ElXokas. 

Esta táctica resulta ser ingeniosa a la par que angustiosa, ya que el frío ralentiza los procesos de degradación naturales de los alimentos. Sin embargo, también presenta ciertos riesgos para la salud en los que ElXokas no ha reparado y que podrían costarle una intoxicación alimentaria.

Contaminación cruzada en el congelador de ElXokas

Los congeladores están hechos para almacenar materias primas y alimentos en buen estado, y no basura. Los peligros de mezclar ambos tipos de elementos son bastante reseñables por motivos de salud e higiene alimentaria. En los restos de comida se produce un deterioro debido a la acción de bacterias y otros microorganismos que pueden llegar a ser patógenos, mucho más si hablamos de sobras que han podido permanecer mucho tiempo a temperatura ambiente previa congelación.

Por suerte, este no parece ser el caso de las prácticas frioleras de ElXokas. El streamer comenta que realmente no se espera a que la comida esté putrefacta para congelarla —menos mal— sino que lo hace de forma preventiva antes de que comience a descomponerse: “No dejo la comida ahí cuatro días y cuando se pudre la congelo, no hago eso. Simplemente, cuando termino de comer y sobra un hueso de carne o unas patatas lo envaso todo bien en papel de aluminio, lo cierro, y lo meto al congelador”. Visto así lo cierto es que no parece una idea tan disparatada. Aun así, esta práctica puede ser arriesgada, sobre todo porque estamos mezclando en el mismo espacio comida que debe ir a la basura con aquella que aún no nos hemos comido.

La contaminación cruzada se define como la acción de juntar dos materias primas o alimentos que presentan diferentes situaciones higiénicas

El hecho de que congelemos esta comida basura —y no hablamos de hamburguesas y pizzas— también muestra una despreocupación evidente por la higiene y las buenas prácticas de manipulación de alimentos, favoreciendo un contacto peligroso entre productos cocinados y sin cocinar.

La contaminación cruzada se define como la acción de juntar dos materias primas o alimentos que presentan diferentes situaciones higiénicas. Generalmente, se utiliza cuando un alimento sucio o microbiológicamente activo de forma natural (como el pollo o huevo crudo) transmite sus gérmenes hacia otro alimento que originalmente no los contenía.

Si almacenamos basura en el congelador estamos favoreciendo la suciedad extrema en un entorno que originalmente no ha sido ideado para semejante tarea. El asunto adquiere una gravedad notoria si a la vez que almacenamos basura estamos guardando alimentos normales para un consumo cotidiano, como hizo ElXokas con su pobre helado.

Además, esto adquiere tintes más preocupantes si las sobras de alimentos que deberían ir a la basura incluyen huevo o pollo. Ambos alimentos son microbiológicamente muy activos, por la presencia habitual de patógenos como Salmonella o Campylobacter, respectivamente, que podrían arruinar soberanamente las noches de streaming de ElXokas en World of Warcraft.

Por qué la comida no huele en el congelador

A pesar de ser una cerdada como una catedral, en sí la técnica tiene sentido. El frío ralentiza todos los procesos de degradación de los alimentos. Tanto aquellos provocados por reacciones bioquímicas naturales de degradación como en las que intervienen microorganismos alterantes. Esto incluye alteraciones como la putrefacción y oxidación de grasas que pueden generar compuestos volátiles responsables de aromas indeseables.

Si tuviéramos un congelador destinado únicamente a esta apestosa tarea, seguiría siendo asqueroso, pero no habría reproche posible respecto a la seguridad alimentaria. Sin embargo, el hecho de usar el congelador tanto para almacenar basura como alimentos que después vamos a consumir, entraña un riesgo para la salud que no debemos despreciar. Y esto es clave, ya que el frío no destruye los microorganismos aunque hablemos de congelación.

El frío no destruye microorganismos

Jonathan Borba/ Unspash

El frío tampoco sirve para inmortalizar. Es decir: los alimentos siguen echándose a perder solo que de forma más lenta. Si congelamos alimentos que previamente tenían una carga microbiana muy elevada, estos microbios seguirán latentes aunque estén congelados. Es decir, potencialmente tendrán capacidad para provocar intoxicaciones alimentarias y graves enfermedades como salmonelosis o listeriosis. Podríamos pensar que se tratan de simples dolores de barriga, pero estas enfermedades pueden ir mucho más allá en los casos más graves y no deben tomarse a la ligera.

Aunque a temperaturas de congelación los microorganismos estén inactivos, pueden seguir contaminando los envases que entren en contacto con la basura, como es el caso del helado que puse ElXokas dentro del congelador. Después, al sacar el envase para comer y alcanzar temperatura ambiente, dichos microorganismos volverán a las andadas y estarán más que preparados para causar una intoxicación alimentaria en toda regla.

El congelador suele ser un gran olvidado en los hogares, sobre todo porque el frío disimula la percepción de suciedad y enmascara los malos olores. Esto es un arma de doble filo, ya que los restos de alimentos e inmundicia se pueden acumular igualmente en los congeladores de nuestro hogar. Debemos asegurar una correcta limpieza habitual de los mismos, sobre todo de aquellos congeladores más antiguos que generan escarcha en las paredes y que dificultan el acceso a la roña, que puede quedar congelada durante eones como si de la ardilla de Ice Age se tratase.

Esta es una versión actualizada de un artículo publicado previamente en Hipertextual.