Bruce Willis, el venerado actor que dio vida a John McLane en las películas Die Hard, se retiró de la actuación debido a una enfermedad cognitiva.

Rumer Willis, hija del actor, anunció en su cuenta de Instagram que Willis fue diagnosticado con afasia, un trastorno causado por lesiones en las partes del cerebro que controlan el lenguaje.

Para los increíbles seguidores de Bruce, como familia, queríamos compartir que nuestro amado Bruce ha estado experimentando algunos problemas de salud y recientemente le diagnosticaron afasia, que está afectando sus habilidades cognitivas. Como resultado de esto y con mucha consideración, Bruce se está alejando de la carrera que ha significado tanto para él.

Este es un momento realmente desafiante para nuestra familia y estamos muy agradecidos por su continuo amor, compasión y apoyo. Estamos atravesando esto como una unidad familiar sólida y queríamos atraer a sus fanáticos porque sabemos cuánto significa él para ustedes, al igual que ustedes para él.

Como Bruce siempre dice, "Vívelo a lo grande" y juntos planeamos hacer precisamente eso.

Rumer Willis. Instagram

El actor de 67 años se había mantenido relativamente activo en la última década. Su película más reciente, A Day to Die, se estrenó a principios de mes. De acuerdo con IMDB, cuatro films más se encuentran en post-producción con miras a debutar en 2022.

De 'La Jungla de Cristal' a 'RED', pasando por 'Armageddon' y 'El Sexto Sentido'

Bruce Willis en la clásica escena de los ductos en 'Die Hard'

Bruce Willis ganó reconocimiento gracias a Moonlighting, una serie de comedia de los ochenta, aunque su carrera se catapultó al interpretar a John McLane en Die Hard (La Jungla de Cristal, Duro de Matar).

El éxito de Die Hard en 1988 dio pie a dos películas más: Die Hard 2 y Die Hard with a Vengeance, esta última con Samuel L. Jackson como compañero de Willis. Aunque Hollywood intentó revivir dos veces la franquicia, el actor comentó sus intenciones de retirar al personaje.

Tras Die Hard llegaron papeles importantes, como Butch Coolidge en Pulp Fiction, James Cole en 12 Monkeys, o Korben Dallas en The Fifth Element. Una de las películas más significativas de Bruce Willis es El Sexto Sentido, de 1999, donde interpreta a un psicólogo infantil cuyo paciente es Haley Joel Osment.

Aunque muchos lo recuerdan como el papa de Liv Tyler en Armageddon, otros lo veneran por su participación en la trilogía de Unbreakable, escrita y dirigida por M. Night Shyamalan.

Pese a su larga trayectoria, Bruce Willis nunca fue nominado a un Óscar. El actor ganó un Globo de Oro en 1987 por Moonlighting.

¿Qué es la afasia, la enfermedad que tiene Bruce Willis?

Bruce Willis y Sylvester Stallone en la Comic Con de San Diego 2010. Foto: Gage Skidmore

La afasia es una enfermedad cognitiva causada por lesiones en las partes del cerebro que controlan el lenguaje. Según Mayo Clinic, puede afectar la capacidad de hablar, escribir y comprender el lenguaje hablado o escrito.

Las personas con afasia tienen problemas para comunicarse. Pueden decir frases cortas o incompletas, usar palabras irreconocibles, escribir oraciones sin sentido, o no comprender conversaciones de terceros.

Existen diversas causas, aunque es común en aquellos que sufrieron un accidente cerebrovascular o lesiones cerebrales. También se manifiesta cuando existe un tumor o enfermedades degenerativas.

El Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares de EE.UU. reconoce cuatro tipos de afasia.

En la afasia expresiva, el paciente sabe lo que quiere decir pero tiene dificultad para expresarlo. La afasia receptiva, la persona puede leer o escuchar algo, aunque sin encontrarle sentido.

La afasia anómica provoca que los pacientes tengan dificultad para usar las palabras adecuadas para describir objetos o situaciones. Por último, en la afasia global el paciente no puede hablar ni entender lo que lee o escucha.

Esta enfermedad se manifiesta en personas de mediana edad o adultos mayores. Su tratamiento involucra terapia de lenguaje para que el paciente pueda recuperar su capacidad para comunicarse.

Algunos estudios demuestran que las habilidades de lenguaje y comunicación mejoran durante los años posteriores al diagnóstico. En ocasiones, el tejido cerebral cercano al área dañada registra nueva actividad.