En el film La cascada de Chung Mong-hong de Netflix, el dolor y la distancia emocional lo es todo. El argumento del realizador taiwanés está obsesionado con las pequeñas y sutiles rupturas de los vínculos emocionales. Antes, el director profundizó con su estilo elegante en dramas amplios y llenos de personajes. En su reconocida El sol que abrasa de 2019, Chung Mong-hong reflexionó sobre la tensión emocional a través de un conjunto de historias. 

En La cascada, el realizador tomó una dirección más complicada y analiza el sufrimiento de las rupturas primordiales, desde lo delicado y pequeño. El cambio, le permite explorar y avanzar hacia regiones desconocidas sobre la vida en común. Pero en especial, explorar la soledad a través de una serie de recursos narrativos brillantes. Lo hace utilizando los primeros meses del aislamiento de la emergencia sanitaria de la pandemia como telón de fondo. El resultado es un recorrido a través de temas poco comunes, que ahora mismo, parecen más vigentes que nunca. En especial, cuando elaboran y sostienen una versión sobre la convivencia, el amor y el perdón que conmueven por su pertinencia. 

Para Chung Mong-hong, el desasosiego de las relaciones íntimas que se rompen, se transforman y modulan son procesos silenciosos. A menudo de una rara belleza, pero también relacionados con nuestra capacidad para aceptar el equívoco y la imperfección de quienes amamos. Y es esa cualidad para mostrar el poder de los sentimientos sutiles lo que hace de La cascada una historia asombrosa

En especial, cuando el director construye una reinterpretación sobre una idea atemporal y que podría ocurrir en cualquier lugar del mundo. ¿Qué pasa cuando un vínculo emocional debe transformarse por necesidad?, ¿qué hace que las emociones se hagan cada vez más elaboradas, complejas y al final, dolorosas? 

Las pequeñas y dolorosas historias en medio de una emergencia 

En el film, la relación entre Pin-Wen (Alyssa Chia) y su hija adolescente Xiao Jing (Gingle Wang), lo es todo. El director analiza los conflictos entre ambas como una especie de idea mucho más grande, que medita sobre la soledad. Es esa percepción la que entrecruza la condición del bien y del mal con algo más profundo. 

Las confrontaciones, discusiones, malos entendidos y al final, la percepción de la naturaleza humana cambiante, hacen de La cascada un mosaico de preguntas. Después de todo, lo que ocurre entre ambas mujeres, pareciera ser el reflejo de lo que pasa más allá de lo doméstico. Con el mundo confinado y las relaciones emocionales convertidas en fronteras, el dolor, la rabia y al final, el amor, se manifiesta de manera distinta. 

Lo hace además, a través de un tránsito cuidadoso acerca del individuo actual. La cuarentena obligó a un buen número de personas del mundo, a replantearse sus vínculos emocionales. A pactar nuevos límites de convivencia y profundizar en medio de la emergencia hacia nuevas miradas mutuas.

La cascada no solamente muestra esa transformación, sino que le otorga un lugar novedoso y de considerable relevancia emocional. Lo que podría haber supuesto un recorrido cuidadoso pero simple a través de los terrores y la nueva normalidad, se hace algo más complejo. En específico, cuando el director se hace cuestionamientos duros sobre la identidad y el mundo de los sentimientos. 

Una y otra vez, el director logra que sus personajes intercambien entre sí las percepciones que tienen de la realidad. La relación, que al principio de la película se presenta como práctica y casi inmediata, se hace más densa. Y con ella, la forma en que madre e hija se miran una a la otra. Años de silencios, rencores no resueltos, discusiones a medias. Todo aflora mientras la convivencia se hace más estrecha y casi claustrofóbica. De una mujer de mediana edad que comprende mejor los tránsitos mentales de su hija, a una joven que mira la adultez con paciencia. La cascada logra crear un espacio para reflexionar sobre quienes somos y en quienes nos convertimos en medio de situaciones inauditas. 

La Cascada: un inesperado revival tardío

Y es quizás por esa mirada inesperadamente actual, lo que hace que la película se haya convertido en un curioso éxito de Netflix. A un año de haber sido incluida en el catálogo de la plataforma, el film despierta un renovado interés. ¿Se debe a la forma en que ordena, analiza y profundiza en temas que pocas veces se meditan en voz alta?. Mientras buena parte del mundo intenta recobrar una medida de normalidad, las consecuencias del aislamiento y la cuarentena, comienzan a ser visibles. ¿Cómo es el mundo emocional de los que atravesaron la pandemia? ¿Cuáles son los nuevos límites de la intimidad, lo emocional y lo intelectual?

La cascada de Chung Mong-hong responde, quizás de forma involuntaria, las preguntas. Y esa versión íntima sobre el mundo que sobrevivió a una crisis sin precedentes, el punto más alto de una película poderosa.