Pese a ser quien desarrolla activamente el sistema operativo más usado del mundo (Android), Google nunca ha terminado de dar con la tecla correcta en lo que a sus propios teléfonos se refiere. En ocasiones, el producto no terminó de estar a la altura –como sucedió con el Pixel 2 XL o el Pixel 4–. En otras, como es el caso del Pixel 3a o 4a, todo apunta a que la estrategia de comercialización (marketing, distribución, etc.) no permitió capitalizar los productos todo lo posible.

Google es consciente de esta realidad. Y, aunque no deja de sorprenderme cuánto tiempo llevan intentando crear smartphones bajo su marca sin éxito, el año pasado la compañía dio un importante paso para mejorar su posición en el mercado.

Tanto el Pixel 6 como el Pixel 6 Pro supusieron una especie de renacer para la familia Pixel. O la primera línea de un nuevo capítulo, si preferís llamarlo así. Un capítulo que, con el paso del tiempo, veremos si termina en éxito o en fracaso. 

Por el momento, lo que sabemos es que estos teléfonos aterrizan en España con una nueva filosofía de diseño, el primer SoC para teléfonos móviles diseñado por Google (aunque co-diseñado probablemente sea un término más acertado) y las fortalezas de generaciones anteriores: cámara de primer nivel, software cuidado e integración perfecta con el ecosistema de Google. 

Todo ello, además, está aderezado con un interesante precio: 899 euros. Eso sí: en España, tendrás que darte prisa si quieres con uno; Google solo va a poner a la venta un número limitado de unidades en la Google Store. Cuando se terminen, no habrá más.

La pregunta que quizá te estés haciendo tras leer las líneas anteriores es: ¿deberías comprar este teléfono rápidamente antes de que se agote o, por el contrario, lo más sensato es optar por otras opciones?

Lo bueno del Pixel 6 Pro

Casi desde los inicios, los Pixel han sido alabados por sus capacidades fotográficas. Y este año no es una excepción. El Pixel 6 Pro suma a los excelentes algoritmos de procesamiento de Google un nuevo hardware que, además de ser más versátil, convierte a esta cámara en una de las mejores que hemos probado recientemente.

  • La cámara principal captura unas fotografías excelentes. Google ha decidido cambiar el sensor de la cámara principal tras varios años apostando por el mismo modelo. El nuevo es significativamente más grande, tiene más resolución (aunque las imágenes resultantes son de 12,5 megapíxeles, en realidad), permite recoger más información de la escena, etc. El resultado es una cámara que, aunque creo que está levemente por detrás de la del iPhone 13 Pro en ciertas situaciones, es sin duda una de las tres mejores del momento.
  • Vas a querer usar mucho el teleobjetivo. En muchas reseñas previas he comentado cuánto disfruto disparando con este tipo de objetivos. No solo permiten acercarse a objetos lejanos; también deforman la perspectiva de una forma que gusta mucho El del Pixel 6 Pro tiene sus limitaciones cuando la luz decae –como también ocurre en otros teléfonos–, pero, incluso en situaciones oscuras, es capaz de entregar resultados bastante buenos con esa perspectiva diferente. Es súper divertida, pero, a nivel personal, he de reconocer que me gustaría contar también con un teleobjetivo de menor alcance –algo equivalente a un 2X o 50 mm– para esas situaciones, como tomar un retrato a un sujeto, en las que la focal de la cámara principal no resulta la más acertada (por cómo deforma los rostros) y el teleobjetivo de cuatro aumentos te obliga a alejarte más de lo habitual.
  • El gran angular cumple, pero no destaca. Los resultados de esta tercera cámara no son malos, ni mucho menos, pero tampoco diría que este ultra gran angular está entre los mejores que he probado. Cumple, pero no brilla. Por cierto: el FOV es inferior al que encontramos en otros teléfonos, por lo que capta una escena menos amplia.
  • La grabación de vídeo sigue por detrás del iPhone. Quizá el punto más débil de la propuesta fotográfica del Pixel 6 sea el vídeo. La compañía ha trabajado en este campo, pero los resultados son claramente inferiores a los que el iPhone 13 Pro es capaz de conseguir.

Otra de las virtudes del Pixel 6 Pro es, como en generaciones anteriores, la combinación hardware-software. El teléfono sale de la caja con la última versión de Android 12, que estrena un diseño bastante atractivo, además de varias funciones interesantes –como las relacionadas con la privacidad–. Y la experiencia de uso es excelente en todo momento: todo funciona con suavidad, las actualizaciones de software llegan con velocidad, las interfaces de las diferentes aplicaciones siguen una misma línea de diseño (logrando la idílica homogeneidad), etc.

Google, además, ha desarrollado algunas herramientas exclusivas para este Pixel 6 Pro, como una opción que, utilizando inteligencia artificial, permite eliminar fácilmente esos objetos indeseados de las fotografías –como la típica persona que aparece de fondo–.

Esta experiencia de uso, además, se ve notablemente enriquecida por la vistosa pantalla que Google ha montado en el teléfono. Se trata de un panel OLED con resolución QHD+, una tasa de refresco adaptativa de 120 Hz, un contraste magnífico, una calibración de color bastante acertada –aunque recomiendo cambiar el modo de pantalla en los ajustes del sistema para una experiencia más realista– y un brillo máximo bastante elevado. 

Del citado panel, eso sí, es necesario matizar dos detalles:

  • Tanto el panel del S21 Ultra como el del iPhone 13 Pro Max están un pasito por delante en ciertos aspectos –como en la reproducción de contenidos HDR–, pero se trata de esa clase de detalles que muchos ni siquiera llegan a apreciar.
  • El panel del Pixel 6 Pro es curvo en los laterales, una decisión que quizá favorezca al producto estéticamente –eso es algo subjetivo– pero que, funcionalmente, no es la mejor opción. Esta clase de componentes, de hecho, está en desuso. Incluso Samsung, principal precursor en sus inicios, ha ido reduciendo el radio de curvatura en sus últimos teléfonos de alta gama –e incluso ha llegado a eliminar la curva por completo en algunos modelos–.

La autonomía, por cierto, es otro de los puntos favorables del Pixel 6 Pro. No diría que es brillante, pero sí es lo suficientemente sólida como para encarar jornadas de uso exigente sin miedo a quedarse sin energía. El móvil, además, es compatible con carga rápida tanto por cable como inalámbricamente, aunque en ambos casos es necesario contar con los accesorios pertinentes.

Lo no tan bueno del Pixel 6 Pro

Entre los puntos mejorables –que no necesariamente malos– del Pixel 6 Pro está el diseño. Determinar si las líneas del teléfono son atractivas o no es algo completamente subjetivo, aunque, personalmente, he de admitir que no termina de conquistarme. Lo que sí se puede evaluar objetivamente es el refinamiento que transmite el chasis. Y, ahí, está por detrás de otros teléfonos con los que se supone que debe competir. Basta con sostenerlo junto a un iPhone 13 Pro Max o un Galaxy S21 Ultra para palpar esos detalles que les separan.

El otro aspecto mejorable del Pixel 6 Pro es el SoC Tensor de Google. La compañía lo define como el primer chip para teléfonos móviles diseñado por ellos mismos, aunque todo parece indicar que Samsung, en realidad, ha intervenido en muchas partes del chipset. Personalmente, considero que es más correcto el término codesarrollar. Aunque ese no es el quid de la cuestión.

El problema con el Google Tensor es que, aunque la experiencia de uso cotidiana es bastante buena, no equipara en ciertos escenarios –como la prueba de rendimiento Geekbench– al Snapdragon 888 o el Apple A15. De hecho, en algunos tests está más cerca del Snapdragon 865 que vimos en 2020 que de los SoCs dominantes en 2021.

La clave está en la distribución de núcleos que Google decidió incorporar en su CPU, que combina dos núcleos de altísimo rendimiento (X1) con dos núcleos intermedios (A76) y otros dos de alta eficiencia energética (A55). Este setup es distinto al de un Snapdragon 888, por ejemplo. Qualcomm optó por un único X1, pero, en lugar de dos núcleos A76 intermedios, montó tres núcleos A78, los cuales no solo son más potentes que los A76; también son más eficientes energéticamente. Que Google no implementara A78s en lugar de A76s es algo que, a priori, no tiene ningún sentido.

Con la GPU las noticias tampoco son del todo positivas. En algunos tests es capaz de mantener el tipo ante el Snapdragon 888, pero en rendimiento sostenido no termina de dar la talla. Si comparamos con el A15 Bionic, el Tensor sale aún peor parado, pues la propuesta de Apple le supera en prácticamente todos los sentidos.

Muchos argumentan que el foco de Google con este chip está en la inteligencia artificial, no en los benchmarks habituales. Y es cierto: el teléfono da la talla en este campo. Pero la consecución de un objetivo no debe excluir al otro. Un móvil de casi 1.000 euros debe tener un SoC con una CPU/GPU equiparable a la de los teléfonos con los que pretende competir. Y, aunque en el día a día las diferencias que se ven en los benchmarks no sean tan apreciables, esta es la realidad. Incluso teléfonos como el Galaxy S21 FE o el Xiaomi 11T Pro tienen chips más potentes (Snapdragon 888) a pesar de ser más baratos.

Para terminar, el Pixel 6 Pro también queda un poco cojo en lo que a biometría se refiere. El sensor de huellas dactilares situado bajo la pantalla me parece una solución perfectamente válida, pero su rendimiento es algo inferior a lo que estamos acostumbrados en 2022. No es un drama, ni tampoco resulta frustrante, pero, considerando que esta no es ni mucho menos una tecnología nueva, el lector del Pixel 6 Pro debería ser un poco más rápido / preciso.

¿Debes comprar este teléfono?

La respuesta TL;DR es la siguiente: el Pixel 6 Pro, objetivamente, no es superior a un Galaxy S21 Ultra o un iPhone 13 Pro Max; por tanto, si buscas un teléfono todoterreno que sea excelente en todos los ámbitos, evalúa otras opciones.

Sin embargo, el Pixel 6 Pro tiene una importante baza a su favor: el precio. Si metemos ese factor en la ecuación, la decisión se transforma en una cuestión de balanza: ¿cuánto pesa para ti cada una de sus virtudes y defectos, así como la diferencia de precio entre este Pixel 6 Pro y el resto de modelos con los que compite? Esa es la clave. Para gamers, por ejemplo, no es el producto más indicado; pero para aquellos que priorizan la cámara o el software por encima de todo, el Pixel 6 Pro sí puede ser una fantástica opción.

Más allá de la recomendación (o no) de compra, el regusto que me deja el Pixel 6 Pro es como el de una montaña rusa. Tiene facetas fascinantes, divertidas e interesantes; pero, por desgracia, también tiene un lado decepcionante. Y sí, uso esa palabra porque, aunque su precio inferior hace que sus defectos sean más "perdonables", este móvil sigue sin ser capaz de competir al 100% con lo mejor de Apple o Samsung, como se intenta transmitir. Y Google es consciente de ello.