Ya sea para una noche loca, un amigo con derecho a roce o una pareja estable, el deseo sexual es fundamental. A veces el deseo llega de pronto, como un impulso o reacción ante un estímulo. Otras veces simplemente no está ni se le espera. Hay personas que pueden haber perdido las ganas de mantener relaciones sexuales con su pareja u otras personas. Esto se debe a varios factores. Y, sí, el deseo sexual se puede trabajar para que aumente. Sobre todo en las personas para las que esto es un problema.

Este artículo no sirve para las personas asexuales, ya que en esta orientación no existe atracción sexual por nadie. Pero eso es distinto a tener o no deseo sexual. Son dos conceptos diferentes y que no hay que mezclar. Para saber cómo mejorar el deseo sexual en Hipertextual hemos hablado con Laura Morán e Ignasi Puig Rodas, ambos psicólogos especializados en sexología. También nos hablaron hace un par de semanas sobre los problemas que llevan a los millennials al sexólogo. Veamos ahora qué nos cuentan sobre el deseo sexual y cómo mejorarlo.

Antes de comenzar a saber cómo mejorar nuestro deseo sexual hay que saber qué es. A veces los conceptos nos ayudan a ponerle nombre a lo que sentimos o a lo que no. En este caso, Morán señala que "el deseo sexual se puede traducir como las ganas de mantener relaciones sexuales", explica. Sin embargo, el deseo sexual es más complejo para reducirlo solo a eso.

¿Qué es el deseo sexual?

"El ser humano tiene un pensamiento muy lineal. Solemos pensar que las ganas tienen que venir antes de la excitación, que la excitación (lubricación, calor, aumento del ritmo cardíaco o de la respiración) es la respuesta del cuerpo a esas ganas. Pensamos que primero tengo que tener ganas para excitarme y mantener relaciones, alcanzar el clímax y demás", comenta la sexóloga. "Eso suele funcionar muy bien al principio de las relaciones, en la fase del enamoramiento, que es cuando estás descubriendo a la otra persona y todo es novedad, quieres explorar; sientes curiosidad y quieres disfrutar".

"Entonces ahí no es difícil anticipar y hacer ese deseo previo a la excitación. Sin embargo, en una relación que suele llevar ya un cierto tiempo, y sobre todo en mujeres -que puede haber alguna explicación física u orgánica detrás de esto-, el deseo es más difícil que acuda aunque las relaciones sexuales sean satisfactorias", explica a Hipertextual.

"El comer y el rascar, todo es empezar": la versión sexual

"En una relación que suele llevar un tiempo, y sobre todo en mujeres, el deseo es más difícil que acuda de manera anticipada aunque las relaciones sexuales sean satisfactorias"

Laura Morán, psicóloga especializada en sexología

El problema es el planteamiento que hacemos del deseo. Pensamos que tiene que ser algo espontáneo y aparecer antes de la excitación. "Pero no siempre es así, esa es una de sus formas", señala Morán. "Imagina que estás en el salón viendo la tele y se acerca tu pareja. Y te besa en el cuello con un poquito de lengua o te muerde el lóbulo de la oreja, que eso te excita mucho; es posible que ese gesto active tu excitación sexual primero y el deseo de mantener relaciones sexuales venga después. Y eso es lo que se llama en los libros deseo en respuesta, que habla mucho de ello en sus libros Emily Nagoski", ilustra la sexóloga.

Y es que, comenta Morán, a veces el deseo sería equiparable al comer y rascar del refranero español. "Si esperamos que el deseo sexual aparezca por sí solo podemos crees que se nos ha apagado", explica. De hecho, como ya nos explicó: las mujeres suelen acudir a su consulta por este tema con mucha frecuencia. Pero, por suerte, se puede trabajar. Si creemos que necesitamos ayuda lo mejor es acudir a un sexólogo.

Las claves para aumentar el deseo sexual

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No hay una fórmula secreta que funcione igual para todo el mundo. Esto se debe, como explica Puig Rodas, a que el deseo sexual "es multivariable" y que "hay muchas cosas que le afectan". Pero sí hay puntos en los que muchas personas y parejas coinciden, por lo que se pueden dar unas pinceladas sobre cómo aumentar el deseo en los casos más comunes. Y si quedan dudas lo mejor siempre es acudir a un especialista para que valore nuestro caso particular y nos ayude a disfrutar del sexo.

"Muchas veces nos presionamos a tener sexo con nuestra pareja y eso puede hacer que se amontonen las malas experiencias. Y eso repercute en el deseo sexual"

Ignasi Puig Rodas, psicólogo experto en sexología

"Existe lo que se llama el ciclo del refuerzo del deseo", apunta Puig Rodas. Y pone un ejemplo que nada tiene que ver con el sexo: las escape rooms. "Si nunca he ido a una, voy y me lo paso genial; mi cabeza al día siguiente hace una valoración de que ha sido muy divertido. Si la segunda vez también me lo paso genial en el escape room, a la tercera vez tendré aún más ganas", ilustra. Es decir, es importante que haya experiencias sexuales positivas, como también nos pasa a nivel de ocio. "Si voy acumulando varias experiencias negativas al final no querré tener este tipo de actividades de ocio", señala. Añade: "Y el sexo puede ser una actividad de ocio, para mí lo es, solo que en ocasiones genera reproducción".

"Si yo tengo una buena relación sexual con mi pareja, voy a tener ganas de más. En cambio, si acaba siendo experiencia negativa, no me apetecerá repetir. Pero a diferencia de con las escape rooms, muchas veces nos presionamos a tener sexo con nuestra pareja y eso puede hacer que se amontonen las malas experiencias. Me puedo exponer a muchas relaciones sexuales negativas y eso repercute en el deseo sexual". 

"Una de las manera de trabajar el deseo sexual es tener relaciones sexuales sin expectativas, solo pensando en que pasarlo bien. No importa lo que se haga o no, pero las pequeñas experiencias positivas son muy importantes", añade el sexólogo.

Más allá de las malas experiencias: no dejar el sexo para después de Netflix

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Otro problema muy común con el deseo sexual es dejarlo para el final del día. Esto lo ven mucho en terapia tanto Morán como Puig Rodas. Y ambos coinciden en que no hay que dejar el sexo para después de hacer todas nuestras obligaciones. "No se puede dejar para por la noche, después de habernos tragado tres series de Netflix, cuando nos vamos a dormir reventados después de todo el día", señala él.

"Un error que se suele cometer es dejar el sexo para cuando ha acabado el día, los niños están durmiendo y todo recogido y estáis reventados. Entonces lo último que apetece es mantener relaciones porque implica cierto esfuerzo", apunta ella.

Encontrar el momento para tener sexo

¿La solución? Buscar un hueco a primera hora o a lo largo del día. Los fines de semana, en vez de ir al cine u hacer otra actividad de ocio, apunta Puig Rodas, también son una opción. "Hay que reservar un espacio, como si fuera una opción de ocio más. En vez de ir el sábado al cine, quedarse follando en casa", comenta. "Puede ser igual de divertido". "Es mejor eso que darle los tiempos de sobra que voy teniendo; ya que de esa manera no soy capaz de hacer nada debido al cansancio", señala.

"Les suelo sugerir que cambien el orden de las cosas, que igual si madrugan para ir al gimnasio tienen que hacerlo también para encontrarse. La dinámica del día a día y que vivimos en una sociedad muy estresada, influye", señala Morán. 

En definitiva, el deseo sexual es depende de muchas variables, incluso del estilo de vida que llevemos. Por tanto, si vemos que necesitamos ayudar para saber qué nos está pasando y ponerle remedio, lo mejor es acudir al sexólogo. Nuestra salud nos lo va a agradecer y no solo en el ámbito sexual.