¿Cómo se aborda a Stephen Hawking? Aunque no se sepa nada sobre física, astrofísica y alguna otra de las ramas en las que el científico británico influyó, el nombre y la imagen del genio surge con la facilidad con la que se cita un ícono pop. Su rostro no se consigue en franelas, pero se tiene una película con su historia; la voz no va más allá de una computadora, pero se tiene un libro con sus ideas. Su legado, para quienes estamos ajenos al plano científico, es difícil de dimensionar, pero quienes están de lleno en ese universo lo abrazan como si se tratara de un Dios porque, en el plano de la investigación, podría entenderse como uno.

Dicho esto, la pregunta inicial sigue en el aire porque, más allá de etiquetas, Stephen Hawking no dejó de ser una persona. Cuando se trata de figuras con una resonancia pública tan hiperbolizada, los matices parecen escasos. Se ama u odia, celebra o ignora, recuerda u olvida. En el medio de esos polos, una vida que solo conocen quienes están más cerca de la persona. Son ellos quienes lo vieron despertar, atravesar crisis emocionales, construir el método de trabajo que lo llevó hasta donde está y, en ocasiones, el mismo recurso que se volvió una suerte de cruz. El documental Hawking: Más allá de la ciencia parece haber sido conceptualizado con ese objetivo, ir un poco más allá de algunos estereotipos. 

¿Lo anterior es una obviedad? El género está atravesado por el rigor investigativo y periodístico. Pero en la actualidad muchos contenidos de este estilo están influenciados por los protagonistas detrás de la producción. Ocurrió en The Last Dance, con Michael Jordan relacionado con el proceso. Lo más probable es que ocurra de alguna forma con todos los contenidos. Sin embargo, en Hawking: Más allá de la ciencia esas tensiones detrás de cámara parecen no haber influido: el documental entra y sale con comodidad de zonas oscuras de un personaje sobre el que, para el conocimiento general, parece que sólo habían luces. 

Stephen Hawking: en voz de otros

Hawking: Más allá de la ciencia plantea la estructura clásica de los documentales: una serie de entrevistas a distintas personas que estuvieron cerca del genio y que comparten distintos aspectos sobre su vida. ¿El objetivo? Retratar las distintas capas del personaje. En ese sentido, la producción está bien lograda: se repasan distintos aspectos clave, se profundiza sobre las ideas del personaje y, a su vez, se cuenta algo que no suele ser mencionado: la dificultad que debió entrañar estar cerca de él, más allá de los múltiples beneficios. 

ANDREW COWIE/AFP

Se tiene la voz de los familiares que debieron atravesar diversas situaciones, como el deterioro progresivo de Stephen Hawking y el peso implícito en convivir con una persona que tiene todo los focos sobre sí. ¿Cómo fue ser su hijo? ¿Qué fue amarlo? ¿En qué consistió trabajar con él? Hawking: Más allá de la ciencia (que en inglés tiene un título aún más potente, Hawking: Can You Hear Me?) se adentra en esas áreas. Sin dejar aún lado la influencia del personaje en la historia de la humanidad, lo lleva a un plano mucho más cercano, próximo, lo que a gran escala debería hacer todo documental. 

Eso ocurre mientras el espectador se puede dejar fascinar por el crecimiento y la influencia del genio en tantas áreas de la vida. Si Stephen Hawking funciona como una suerte de ícono pop es porque muchas personas, sepan o no de ciencia, encuentran en alguna idea, frase o en su lucha algo con lo cual reconocerse, sentirse un poco en su lugar e identificarse. Sí, el personaje escapa a la ciencia porque lo suyo fue un ejemplo más allá de los laboratorios. Lo bueno, dentro de esas percepciones, es que también el gran público pueda acercarse a su lado más humano.

Hawking: Más allá de la ciencia, con la dirección de Oliver Twinch, se puede disfrutar a través de Movistar a partir de este 13 de enero.