La compra de ARM por parte de Nvidia no tendrá el desenlace que ambas partes esperaban. Bloomberg asegura que la empresa norteamericana está advirtiendo a sus socios de que no esperan que la operación se complete con éxito y que Softbank, en paralelo, estaría preparando la salida a bolsa de la compañía.

Nvidia, recordemos, anunció la compra de ARM en septiembre de 2020, hace casi un año y medio. El montante anunciado en aquel momento era de 40.000 millones de dólares, lo que habría hecho de esta operación una de las más grandes de la historia.

La compra, sin embargo, nunca ha sido vista con buenos ojos por los organismos reguladores de las diferentes regiones ni por los actores de la industria que colaboran con ARM. Esta situación ha dificultado la culminación de la misma, que desde el primer momento causó escepticismo por sus posibles implicaciones.

La compra de ARM por parte de Nvidia causó escepticismo desde el primer momento

La empresa de origen británico es uno de los pilares de la industria de los semiconductores. Un pilar, además, neutral, pues ARM siempre ha sido una empresa independiente. Este atributo dio a todos los partners –entre los que se incluyen Apple, Qualcomm o Samsung, entre muchos otros– la confianza de que todos recibirían un trato ecuánime y que el futuro de sus semiconductores no estaría en manos de una empresa rival.

Sin embargo, si la compra de ARM por parte de Nvidia saliera adelante, el tablero de juego daría un giro de 180 grados, pues ese actor neutral del que dependen tantas compañías estaría en manos de una empresa que también compite en el mercado de los semiconductores. Un riesgo de desequilibrio que no gustó ni a los reguladores ni a las empresas participantes en la industria de los semiconductores.

Otro factor a considerar es el de la geopolítica. Si Nvidia se hiciese con ARM, la compañía pasaría a estar supeditada a la regulación norteamericana. Un hecho que en países como China no sería bien recibido, pues muchas de sus empresas tecnológicas, al igual que en otras regiones del mundo, dependen de ARM. El clima de tensión entre el citado país y Estados Unidos, además, no facilitaría la situación.

Por el momento, ninguna de las dos compañías ha confirmado la noticia, pero el panorama es poco esperanzador considerando el papel tan importante que ARM tiene en la industria. Nvidia ha tratado de convencer a los reguladores de que la compra no alterará las dinámicas actuales en el sector de los semiconductores. Sin embargo, el escepticismo continúa siendo la tónica dominante incluso en Estados Unidos, país natal de Nvidia, donde la FTC tachó de anticompetitiva la operación.