La mayoría todavía nos conectamos a internet desde el teléfono inteligente a través de 4G. Algunos afortunados ya están disfrutando del 5G. Y cada vez es más frecuente oír hablar de la siguiente generación 6G. Y para hacer esto posible, en el interior del dispositivo contamos con una tarjeta SIM. O, si eres un early adopter, tal vez uses una eSIM. Pero cuando todavía no se ha terminado de extender esta última, ya estamos hablando del siguiente paso. ¿Cuál? La iSIM.

Detrás de la iSIM hay grandes de las telecomunicaciones como Vodafone, Qualcomm y Thales, por lo que tiene muchos números para ser algo que veremos en muchos teléfonos en el futuro. Y, según sus responsables, cumple con las especificaciones de la GSMA, la asociación que se encarga de implementar y promocionar la telefonía móvil.

La iSIM, al igual que la eSIM, se integran en el propio teléfono o dispositivo móvil. A diferencia de la tarjeta SIM de toda la vida, que tenemos que insertar manualmente y cambiarla si contratas otro proveedor. Con la iSIM y la eSIM, cambiar de proveedor es, o será, mucho más fácil. Y, además, la integración con el propio teléfono es mucho mejor, ofreciendo un mejor servicio y consumiendo menos recursos.

El futuro de la SIM: eSIM versus iSIM

La SIM es una pieza clave en los dispositivos móviles que emplean conexiones GSM. Hoy esto se traduce en acceder a internet a través de redes 4G y 5G. En el futuro, seguramente convivan 5G y 6G. Sea cual sea la generación que haga posible esa conexión a la red mundial, deberemos contar con una SIM. Que sea física o virtual dependerá de los fabricantes de teléfonos, tablets, relojes y demás gadgets móviles.

La SIM o tarjeta SIM ya la conocemos todos. Cuando cambiamos de proveedor de telefonía, éste nos facilita una tarjeta diminuta de plástico con un chip. SIM es el acrónimo de Subscriber Identity Module, módulo de identificación de abonado. Su función es identificar el dispositivo móvil en la red telefónica móvil. Nacida en 1996 como SIM, un híbrido de plástico y chip, con los años el plástico ha ido desapareciendo para ofrecernos la miniSIM, la microSIM y, finalmente, la nanoSIM.

Pero cambiar de proveedor es un engorro. Sacar la SIM e introducir la nueva. Además, a nivel técnico, incluir el módulo correspondiente para la SIM supone un esfuerzo para el fabricante. Y un reto, ya que con esa ranura existen riesgos añadidos como que el teléfono no sea tan estanco como debiera o que pueda colarse polvo o fibras diminutas. La solución, que la SIM ya esté integrada en el teléfono. Sin necesidad de abrirlo físicamente.

La eSIM, embedded SIM, ve la luz en 2016. A diferencia de la SIM, se trata de un chip integrado en la placa base del teléfono. A través del software, el usuario puede cambiar de proveedor cómodamente. Y para el fabricante, esto supone crear dispositivos estancos y que consuman menos energía y recursos en el manejo de la SIM.

Y como todo es mejorable, la siguiente apuesta por mejorar la integración de la SIM en los dispositivos móviles recibe el nombre de iSIM, acrónimo de integrated SIM. Al igual que la eSIM, se traduce en un chip integrado en el propio teléfono o dispositivo. Pero en vez de en la placa base, forma parte del propio procesador. Y esto, sobre el papel, son todo ventajas.

Qué ventajas trae consigo la iSIM

Como comenté al principio, la iSIM es una apuesta de Vodafone, Qualcomm y Thales, tres empresas relacionadas con las telecomunicaciones. Su propuesta es una mejora y evolución de la eSIM integrando el chip en el procesador en vez de crear un procesador dedicado para la SIM, como ocurre ahora con la eSIM.

Para el fabricante, el teléfono o dispositivo móvil prescinde del módulo específico para la SIM y del procesador que requiere la eSIM. La iSIM viene de serie en el propio procesador del teléfono. Así, habrá más espacio para el resto de componentes. Algo importante tanto en teléfonos o tabletas como en dispositivos diminutos como pulseras, relojes y demás gadgets inteligentes de tipo IoT (Internet of Things).

Para fabricante y usuarios, hay muchas ventajas compartidas: más seguridad al dificultar o imposibilitar el clonado de la SIM, el dispositivo durará más al contar con menos piezas móviles y, además, se podrán combinar varias líneas o números de teléfono en una misma iSIM. Y para los proveedores también tiene ventajas, ya que la infraestructura de eSIM ya sirve para trabajar con iSIM.

Crédito: Samsung

La puesta en marcha de la tecnología iSIM

Lejos de ser una idea, la tecnología que hace posible la iSIM ya existe físicamente. La prueba de concepto se ha llevado a cabo en Europa por parte de Vodafone en sus redes móviles. En concreto, en las instalaciones de Samsung. Para ello han empleado un smartphone Samsung Galaxy Z Flip3 5G.

La particularidad de este dispositivo de prueba es que su procesador Snapdragon 888 5G de Qualcomm integra una SPU (Secure Processing Unit) que hace posible el salto a la iSIM. El motivo es que la SPU integra el sistema operativo iSIM de Thales.

A partir de aquí, todavía no sabemos cuándo veremos los primeros dispositivos compatibles con iSIM. Pero viendo las ventajas que ofrece y la facilidad para implementarlo en la infraestructura de la que ya disponen los proveedores de telecomunicaciones, no es descartable que oigamos hablar de iSIM durante este año. Y más si tenemos en cuenta que la iSIM llega en el mejor momento, ya que las características de la tecnología 5G hacen necesaria una ayuda extra para reducir el consumo de recursos y de batería por parte de los dispositivos que acceden a estas redes móviles.

Otras preguntas a hacernos es durante cuanto tiempo convivirán las tarjetas SIM tradicionales con las eSIM/iSIM y si ambas tecnologías virtuales coexistirán o si iSIM acabará por sustituir a eSIM si cumple con sus promesas de mayor eficiencia.