Sin Pudor, el nuevo éxito de Netflix protagonizado por Alyssa Milano, sigue dando de qué hablar y debatir. La película, basada en una novela de la escritora Nora Roberts se ha convertido en una obsesión mundial. Eso a pesar de ser criticada por su argumento blando y sus giros de guion predecibles. 

Ya sea porque el film toca algunos puntos polémicos o por conseguir mantener al público interesado durante buena parte de la trama, Sin Pudor sigue siendo motivo de debate en plataformas sociales, tanto como para que su final sea motivo de enorme interés. En especial, mientras buena parte de los espectadores se preguntan si la conclusión a la historia fue forzada o pudo ser mejor. 

Sin Pudor, basada en el libro Brazen Virtue publicado en 1988, cuenta la historia de una escritora de novela negra cuya hermana es asesinada. Pero mientras en la ficción, la obra analiza los intentos del personaje por descubrir la identidad del criminal, el film incorpora un leve comentario político. Grace, el personaje de Milano, escribe sobre feminicidios en lugar del mundo del crimen en general. La salvedad que permite que el guion dedique tiempo a mostrar los conocidos puntos de vista de la actriz sobre el tema. 

Una trampa sencilla pero atractiva para Sin Pudor

Pero en realidad, Sin Pudor es una historia de amor disimulada en medio de una tensa investigación criminal. Y el film no hace intentos para disimular su condición de derivado de un superventas del género romántico. Aun así, la adaptación logra brindar un discreto giro al suspenso durante su tramo final. Es entonces cuando Sin Pudor intenta remontar el tono edulcorado de su argumento para llegar a un punto más complejo. 

Mientras Grace investiga el asesinato de su hermana Kathleen, le acompaña el detective Ed (Sam Page). Además de un floreciente y conveniente romance, ambos descubren que el asesinato de Kathleen es más complicado de lo que parece. Mucho más cuando la escritora logra comprobar que su hermana llevaba una doble vida. Por un lado era una madre que se enfrentaba a un juicio de custodia. Al otro extremo, trabaja como dominatrix para una empresa de cámaras web en línea. La combinación entre ambas cosas hace que la investigación tome otro rumbo. En específico, después de descubrir que la muerte de Kathleen no es la única entre las mujeres que practican la puesta en escena sexual.

En un giro singular de la historia de Sin Pudor, Grace termina por investigar a los alumnos de la escuela en la que Kathleen trabajaba como maestra. Allí encuentra que uno de ellos envió flores al funeral de Kathleen. No obstante, el sospechoso termina por tener una coartada irrefutable, lo que hace que Grace investigue a un segundo sospechoso. Jerald, otro estudiante, no solamente estaba obsesionado con Kathleen, sino que también tenía un comportamiento peligroso. 

Al final, Grace y Ed logran tender una trampa a Jerald, que termina por admitir sus crímenes y revelando de manera puntual sus motivos. Todo mientras una conveniente cámara web graba cada una de sus palabras. Al final, Kathleen resulta haber sido víctima de un amor obsesivo. Jerald termina por ser asesinado por Ed, con lo que la película cierra su extraño giro absurdo de una manera tradicional.