Elizabeth Holmes, fundadora de la startup de pruebas de sangre Theranos, fue hallada culpable por fraude electrónico en 4 de los 11 cargos presentados, según recoge The New York Times. Un jurado de San José, California, emitió su veredicto tras un juicio que por un momento se estancó en tres cargos específicos. Sin embargo, el jurado, que estuvo reunido durante 50 horas para tomar la decisión, tenía la evidencia suficiente para proceder contra Holmes en varias acusaciones.

Si bien cada cargo representa una sentencia máxima de 20 años en prisión, los cuales podrían cumplirse de manera simultánea, se espera que el equipo legal de Elizabeth Holmes apele el veredicto. De momento no se han pronunciado al respecto.

Elizabeth Holmes, antigua directora de Theranos, fue acusada de fraude masivo por la Comisión de Bolsa y Valores​​ de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) a principios de 2018. La startup, que prometía revolucionar los diagnósticos médicos con tan solo una muestra de sangre, recibió una inversión cercana a los 700 millones de dólares entre 2013 y 2015. Sin embargo, esta inversión se logró a base de mentiras.

"Engañaron a los inversores realizando afirmaciones falsas o erróneas en los medios de comunicación, organizando demostraciones tecnológicas engañosas o exagerando el alcance de las relaciones de Theranos con colaboradores comerciales y entidades gubernamentales", mencionaba la SEC en su acusación.

El caso de Elizabeth Holmes, una advertencia para Silicon Valley

Tras el escándalo, Elizabeth Holmes aceptó pagar una multa de 500.000 dólares. También tuvo que abandonar su puesto directivo por los próximos 10 años y renunciar a su posición económica en Theranos. Esta finalmente cerró sus puertas en 2018. Evidentemente, la que alguna vez fue consideraba una "joven prodigio" de Silicon Valley, debía rendir más cuentas.

Durante el juicio, la defensa de Elizabeth Holmes intentó colocar a su clienta como una víctima de la situación. Incluso trasladaron la culpa a otros directivos de Theranos, involucrando otras situaciones que nada tenían que ver con el caso de fraude. Pese a lo anterior, el jurado tenía las pruebas suficientes para determinar que Holmes ideó una burbuja de mentiras. ¿El objetivo? Conseguir una fortuna económica y ganar fama.

Sin duda, el caso de Elizabeth Holmes es una advertencia para cualquier otro "emprendedor" de Silicon Valley que considere hacer algo simular.