Dentro de las posibilidades que hemos venido explorando en relación con la segunda temporada de El juego del calamar, resta tratar una de las más evidentes: que el relato continúe su línea natural. El final de la primera temporada quedó abierto. El destino del personaje de Seong Gi-hun, interpretado por Lee Jung-jae, no está resuelto. Por tanto, teniendo en cuenta que su rol es clave dentro del relato, es válido intuir que se seguirá desarrollando. 

Hay que recordar que Seong Gi-hun se vio tentado a volver a la isla en la que se internan para jugar una dinámica que pone en riesgo su vida, a cambio de mucho dinero. Una especie de trampa entre la adrenalina y la necesidad: todos los participantes están condicionados por la urgencia económica. Esa prisa, junto con la necesidad de sobrevivir, genera múltiples escenarios como los vistos en la primera temporada de El juego del calamar.

En ese contexto, Seong Gi-hun salió victorioso pero los traumas derivados por la participación en esa suerte de torneo de la muerte caló hondo en el personaje. Si bien disponía de mucho dinero, este factor no comenzó a regir su vida. Todo lo contrario: una filosofía de mínimos. Hasta que tiempo después recibió otra invitación para formar parte de ese experimento, otra vez. Se sospecha que la invitación fue aceptada.

El futuro de Seong Gi-hun en El juego del calamar

Una de las últimas imágenes de Seong Gi-hun dentro de El juego del calamar lo muestra apunto de tomar un avión, hasta que cambia de decisión. Aunque no se especifica el porqué de forma evidente, mucho parece sugerir que el personaje volverá a ser parte del juego, quizá por la necesidad de sentirse vivo de nuevo. O, quizá, entre para cumplir una suerte de rol similar al del jugador 001 y principal inversor en la propuesta. Se trataría de un personaje que ya conoce los juegos y que puede servir como una suerte de guía para otros.

Por el contrario, podría solo participar por goce y adicción a la adrenalina. Visto que el personaje pareció desconectarse de la realidad fuera del juego, experimentando algún cuadro psicológico e indiferente a temas económicos, es válido que la segunda temporada de El juego del calamar cuente cómo es nueva participación dentro de esa rutina de sangre y monedas. En ese sentido, la serie de Netflix podría entrar en una encrucijada: ¿cómo repetir los juegos sin que el relato parezca el mismo?

Mucho de El juego del calamar y su impacto en el televidente tuvo que ver por la expectativa y el riesgo implícito en cada dinámica. ¿Cómo se supera esta etapa? ¿Cuál es la mejor manera de gestionar determinada situación? ¿Qué otros retos podría suponer la dinámica entre los participantes? La segunda temporada vino acompañada de la posibilidad de que la serie de Netflix tenga su propio universo. Quizá se exploren otras brechas del relato.

Otra alternativa, quizá la menos probable, pueda tener relación con que él decida dinamitar toda esa dinámica de juego, dinero y sangre. Esa teoría, dentro del universo de las especulaciones y con base en lo mostrado en la primera temporada, no parece tener mucho sentido. El personaje dejaría de tener tantas contradicciones para imponerse como una suerte de héroe contra el sistema.

Sin embargo, El juego del calamar propició tantos debates e incertidumbre, no se descarta un giro de tuerca radical. No es menor que sea una producción asiática, de donde provienen narrativas que desde el otro lado del mundo pueden resultar sorprendentes.