The Expanse ha sido un prodigio de buenas ideas, una historia bien narrada y un hito en la ciencia ficción televisiva. Lo que comenzó como un experimento en el canal por cable SyFy, acaba como un icono del género. Más aún como un recorrido brillante en lo narrativo y simbólico en el universo de la serie. 

Rocinante hace su último vuelo en medio de la derrota de Marco Inaros (Keon Alexander) como recordatorio del poder de The Expanse como fenómeno. Cae un líder que representó la violencia, las malas decisiones y un tipo de torpeza venial que en The Expanse se paga caro. Pero en realidad, se trata un mensaje más sutil: no puedes destruir sin crear tu futuro. Sea cual sea, The Expanse comprende esa salvedad desde la forma en que sostiene toda su premisa. 

Pero no se trata solo de la derrota del enemigo. La serie siempre ha sido más que eso. También es un alegato sobre el poder que se estratifica. El líder nocivo jamás habría sido vencido sin la unión de las fuerzas alienígenas. Un filón sobre el hecho de la totalidad del universo que recorrió la serie que reconoce su peso e importancia. Incluso detalles argumentales en apariencia necesarios por su carácter directo tienen una segunda lectura. El reconocimiento que la protomolécula todavía está en algún lugar del espacio celebra la serie como fenómeno. El recordatorio del ya clásico capítulo 3 de la temporada dos es una búsqueda de su propio origen. De una mitología robusta y brillante que al final se hace más pertinente que nunca.

The Expanse vale por sus pequeños momentos. Desde la mirada a cómo iba a suceder el gran ataque central del capítulo, hasta reconocer el valor de Clarissa Mao (Nadine Heimann). En el último capítulo de una serie llena de una precisión narrativa asombrosa, cada conversación y escena fue de enorme importancia. Ya no se trata solo de la despedida a la historia en medio de la incertidumbre, sino de un cierre definitivo. Y la redención de Clarissa en toda su gloria levemente agria fue uno de los momentos de asombrosa belleza. Una despedida que refleja a cada personaje en toda su profundidad compleja. En la capacidad de The Expanse de despedir a cada uno de ellos.

The Expanse, los héroes con el poder de cambiar la historia 

Marte, en la cuarta temporada de 'The Expanse'

The Expanse siempre ha sido la más sólida de todas las series de ciencia ficción actuales. La que jamás cedió a conveniencias argumentales, la que comprendió el sentido del realismo a un nuevo nivel. Y en su último capítulo todavía hay lugar para profundizar en esa idea, en hacerla incluso dolorosa. Si otros argumentos suelen prescindir de sus héroes con facilidad, The Expanse se despide de ellos a través de la emoción. La derrota de Camila Drummer (Cara Gee) y sus implicaciones es una muestra de ese sentido fatalista y honesto de la derrota. La muerte tiene un precio para bien y para mal. Y este sacrificio es también un cierre de historia. Un punto poderoso sobre la raíz medular de la serie: la capacidad de cada uno de sus personajes para ser heroico.

Incluso la imposibilidad de Bobbie (Frankie Adams) de luchar a pesar de su traje de batalla MCRN es un indicativo de ese sacrificio personal. Para cuando finalmente Inaros es vencido, una cosa ha quedado clara: The Expanse cierra con su punto más inteligente. Uno que incluyó una victoria complicada, un cierre de los espacios cuidadosos que la serie abrió en el primer capítulo de la temporada seis. 

Pero la gran lección llega como siempre, en las relaciones humanas. The Expanse culmina dejando claro que más allá de las grandes maniobras espaciales, el meollo de su premisa es el poder humano. El que pasa por los sindicatos, los oprimidos, la burocracia galáctica, la política a escala espacial. En el último capítulo, la Tierra, Marte y el Cinturón terminan por comprender la necesidad de la colaboración. Lo hacen después de tragedias y derrotas. De tamizar las cenizas de Babilonia. De luchar por la supervivencia. 

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Quizás, el punto más doloroso y significativo de un programa lleno de ellos, es la conciencia de su permanencia. The Expanse se despide y lo hace con todo el poder de una serie para la historia. Una más más dura y realista con la naturaleza humana que cualquier otra. En palabras de Naomi Nagata (Dominique Tipper), se trata de un poder a largo alcance. “Nunca sabes el efecto que podrías tener en alguien, no realmente”. Lo mismo cuenta para The Expanse, convertida en leyenda, en un vuelo a lo mejor de la ciencia ficción. Al poder de narrar grandes historias en los más dispares escenarios.