Promover el trabajo para las personas transexuales es uno de los puntos fuertes de la Ley Trans en España. También es el principal reto para este colectivo. No hay cifras exactas, pero se calcula que el porcentaje de desempleo de este colectivo supera el 80%. Sobre el papel hay medidas e iniciativas públicas para ayudar a la inserción laboral pero la realidad es que no es nada fácil para una persona trans encontrar trabajo. El primer paso –y quizá el más difícil– pase por acabar con los prejuicios que planean sobre la comunidad en España. 

Los estereotipos son muchos, entre ellos que las personas trans están mentalmente desequilibradas, que tienen trabajos vinculados con la prostitución o están relacionados con el mundo de la noche y las drogas. Para Jeisy fue difícil encontrar un trabajo con estos prejuicios sobre los hombros.

Su primer trabajo lo consiguió gracias a Yes, We Trans, el programa de inserción laboral de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB), que le permitió entrar en el Comité Español de ACNUR, la oficina de captación de fondos de la agencia. Antes de conseguir este empleo tuvo otras tres entrevistas, en las que al final fue víctima de algún tipo de discriminación. 

La sombra del estereotipo

"En la primera impresión no pasa (una situación de discriminación) si no se dan cuenta, pero al mostrar mis documentos donde aún no había cambiado mi nombre sí he llegado a tener burlas por ello", explica Jeisy a Hipertextual. Según su experiencia, muchas personas de los equipos de trabajo de una empresa son inclusivas; el problema radica en que algunos directivos limitan el acceso de personas trans al ámbito laboral para cuidar la imagen de la compañía.

Para Jeisy, el principal apoyo que necesita el colectivo es educación y formación para evitar los discursos de odio. También un respaldo social. 

"(El mayor reto) es demostrar que las personas trans somos capaces, que podemos ejercer un cargo sin problemas ni contratiempos, ya que se percibe que usualmente somos personas conflictivas y no siempre es así. (...) Hacer el mejor esfuerzo en cada empleo para mostrar que las personas trans valemos la pena".

Jeisy

Jeisy ha hablado con este medio bajo la condición de no dar su nombre completo por las posibles consecuencias que puede tener para su seguridad exponerse en este reportaje.

El caso de Jeisy no es aislado y, aunque difícil de medir, hay varios estudios que han analizado la situación de las personas trans en el entorno laboral. La Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea ha realizado varios encuestas en los 28 países. España se encuentra, en este sentido, en una cifra parecida a la de los 28.

Las cifras confirman además que las mujeres trans tienen un doble desafío en lo que a discriminación se refiere. Además de los estereotipos por el hecho de formar parte del colectivo, las mujeres trans pueden ser también víctimas de conductas machistas y sentirse discriminadas por el hecho de ser mujeres.

Sin formación no hay inclusión

Desde el programa Yes We Trans coinciden en la necesidad de capacitar a las personas trans que lo necesiten. Niurka Gibaja es la encargada de formación en diversidad del programa de inserción laboral de la FELGTB y explica que los perfiles son muy variados. En primer lugar, por el rango de edad, que va desde los 18 años hasta los 70. "Ayudamos a personas que están en la universidad y quieren trabajar para compaginar sus estudios y otras que buscan empleo para sobrevivir". 

Gibaja explica a Hipertextual que desde Yes, We Trans han trabajado con médicos, psicólogos y enfermeras, pero también con personas sin formación por la vida que han tenido. Precisamente la variedad de los perfiles profesionales es uno de los puntos fuertes del programa de FELGTB, en este momento uno de los pocos con medidas específicas para fomentar el empleo para personas trans.

"No hay un programa estatal o de comunidades autónomas que se dedique a los trans, cuando estamos gritando a la sociedad los altos índices de desempleo que tenemos", dice. Como mucho, los programas actuales, continúa, se centran en cómo comportarse en una entrevista pero no dan el salto. 

Con dar el salto, Niurka Gibaja se refiere a explicar la realidad de una persona trans para evitar discriminación por una imagen falsa de la comunidad. 

"El rechazo que puede sufrir una persona trans es por su aspecto físico, por su voz o porque no se ajustan a los cánones cis normativas que la sociedad impone y por cómo se entiende qué es un hombre o una mujer. Por lo tanto, el rechazo no es porque no tengan capacidades o habilidades, sino por su identidad".

Niurka Gibaja

La formación es por ahora el punto fuerte de FELGTB. El primer escalón es formar a los departamentos de Recursos Humanos para que sepan cómo entrevistar a una persona trans, qué lenguaje utilizar y cómo afrontar que están sentados delante de un hombre o una mujer que no tiene las características externas que conocen. El segundo paso es formar al equipo y hasta al CEO de la compañía. Vivimos un momento en el que muchas empresas se cuelgan la medalla de la inclusión, pero la realidad es diferente. 

No basta con colgarse la medalla de la inclusión

El resumen al que llega Niurka Gibaja es que no se conoce la realidad de las personas trans ni tampoco hay un acercamiento para intentar saber más. "Cuando preguntas en muchas empresas cuál es el porcentaje de empleades LGTB que tienen en la empresa responden que ninguno. Les preguntas por qué y dicen que nadie viene. Pero ellos no se acercan a conocer esta realidad", concluye la encargada de formación de Yes, We Trans. 

Dentro del programa, patrocinado por Google, participan empresas tecnológicas como PayPal, Dell y otros grandes como Telefónica. Gorillas ha sido uno de los últimos en unirse, meses después de su aterrizaje en España como plataforma de entrega de alimentos en 10 minutos.

Telefónica, Gorillas, Dell y PayPal forman parte del programa 'Yes, We Trans'

"El primer día de trabajo en Gorillas de una persona trans debe ser una experiencia memorable donde no se sienta señalada por su condición u orientación. La manera más efectiva de lograr esto es educando al equipo", apunta Karen Vergara Hurtado, quien ha llevado el proyecto desde el principio. 

Hasta ahora, Gorillas ha contratado a dos personas trans para el puesto de repartidor y las formaciones, de carácter obligatorio, han sido llevadas a cabo por Niurka Gibaja. Quedan, sin embargo, muchas cosas por hacer en este sentido. "El reto principal está en superar los obstáculos culturales producidos por la falta de representación y visibilización de las personas trans en nuestra sociedad. Para poder comprender y empatizar con alguien primero tienes que conocerlo y escuchar su historia", continuó Vergara.

"El otro reto importante está en que las empresas comprendan que al negarle la entrada a personas trans dentro de su plantilla, se están perdiendo de una fuente importante de talento. El beneficio que conlleva priorizar la equidad dentro del proceso de contratación es substancial, tanto para el empleado como también para la empresa".   

La historia de Eva Díaz

Eva Díaz, CEO de Apoggeo

Eva Díaz se considera una privilegiada. Porque ha logrado, a pesar de todo, tener un trabajo acorde con su formación y experiencia. Es la CEO de la empresa tecnológica Apoggeo y en ese a pesar de todo se enmarca el hecho de que transicionó con 52 años. Con dos hijos y una carrera afianzada, Enrique decidió ser Eva. "A esa edad no te quiere contratar nadie. Yo tuve que acudir a mis redes antiguas que me conocieron como hombre y con mucho miedo tuve que volver a presentarme otra vez", cuenta Eva a Hipertextual

Además de la edad, el reto fue que la aceptasen como mujer. No fue fácil, pero Díaz afirma que, según su experiencia, el mundo de los altos ejecutivos es mucho más permisivo de lo que pensamos. La barrera del empresario no es nada fácil y puede afectar al entorno laboral. Pero hay otra barrera antes, opina Díaz, que es la que se crea uno mismo. "Cuando transicionas lo haces con miedo, la primera pregunta que te haces es cómo te van a aceptar. Hay una primera barrera que somos nosotras mismas, el miedo que sentimos", subraya.

La imagen que una parte de la sociedad tiene sobre las personas trans se sostiene en muchos casos por un desconocimiento pero, al final, afecta al colectivo que quiere integrarse en el mundo laboral. "La transexualidad es algo que la sociedad todavía no entiende (...). Está vinculado a la prostitución, a la farándula, al espectáculo. Los estereotipos hacia la transexualidad están enfocados hacia modelos negativos", lamenta Eva Díaz. El problema es la falta de ejemplos y referentes. Díaz ha dicho en anteriores entrevistas con medios de comunicación que para ella, iconos como La Veneno no han sido un referente. Ahora, ella misma es un ejemplo para personas trans porque es una de las pocas CEO que ha hablado abiertamente de su condición como transgénero. 

No es fácil, pero cada día hay más. Recientemente, NIUS Diario entrevistaba a Alexia Herranz, la primera candidata trans que aspira a tener un alto cargo en el Partido Popular. La joven empezó en Nuevas Generaciones y explicaba al medio que las abandonó por los ataques tránsfobos. Ahora, tiene pensado presentarse a las próximas elecciones del 22 de enero para presidir el PP en Gandía.

La vida diaria de una mujer trans

El problema del colectivo, continúa la CEO de Apoggeo, es que la integración para una persona trans puede ser complicada porque influye en los modelos mentales que tiene la sociedad sobre lo que significa ser hombre o mujer. "De una mujer esperas una serie de comportamientos y cuando ves a una mujer diferente te sorprendes. Y si compartes 8 horas al día, todavía más", declara. Eva tuvo que cambiar una gran parte de su comportamiento cuando volvió al mundo laboral como mujer, pero ha tenido siempre claro que no quería dejar la persona que era dentro del ámbito laboral. 

Eva Díaz lo ha conseguido después de decidir que era el momento de empezar el proceso para ser mujer. Un proceso que la llevó al paro: "Porque no podía ir a trabajar todos los días con traje y corbata y al día siguiente con vestido y tacones". Al final, dejó el trabajo y no fue hasta tiempo después, cuando estuvo lista para volver al mundo laboral como Eva, que movió los hilos para encontrar un nuevo empleo. 

Han pasado varios años y Eva ha encontrado una estabilidad después de un proceso. "Algunas personas piensa que el día en el que tomas la decisión de transicionar y empiezas a vivir como mujer ya has alcanzado el clímax de la felicidad. Yo les cuento que es el inicio de otro trauma. Vivir como mujer no es vivir como hombre, no es solamente cómo te vistas. El mundo te recibe y te trata de forma distinta. Tu vas con tus gadgets y aprendizajes masculinos y te das cuenta que el mundo no te entiende ni tu comprendes al mundo", explica Díaz. 

La ingeniera pasó por una etapa de "desaprendizaje" en el que se adaptó a la sociedad como mujer. Como hombre había formado parte de varios comités de dirección y la primera vez que entró en una reunión como mujer todo el mundo la miraba. "Como mujer te das cuenta de que todo el mundo te mira y no sabes muy bien por qué". 

La barrera para contratar a personas trans

Desde que Eva Díaz es CEO de Apoggeo no ha contratado a personas trans. Pero no porque no quiera. "Las empresas tecnológicas tienen una necesidad de talento brutal", afirma, "y lo importante de la persona que entre es que tenga las capacidades que necesito". En este sentido, opina Díaz, las compañías tecnológicas pueden ser más inclusivas porque tienen más en cuenta las competencias y conocimientos del candidato. 

En este año, la empresa que dirige Eva Díaz ha hecho cerca de 70 entrevistas, de las cuales solo en dos se han presentado mujeres candidatas. Y cero transexuales. "No porque no queramos, sino porque no los hemos encontrado". Niruka Gibaja hacía hincapié en la importancia de la formación a las empresas sobre el colectivo y, en este sentido, Eva Díaz añade la necesidad de formar también a las personas trans. Los planes del gobierno para promover la inclusión laboral deberían atender más a la capacitación de las personas que han pasado por el proceso. "El único plan que valdría la pena sería el de la formación de las personas trans. Incluso darles financiación para que puedan sobrevivir sin entrar en el mundo de la prostitución. Identificar a las personas excluidas y darles canales de formación", apunta. 

La Ley Trans, la polémica aliada

De cara a la sociedad, normalizar la transexualidad es uno de los desafíos más importantes. A pesar de que el trabajo de asociaciones está dando sus frutos y ha conseguido que los derechos del colectivo lleguen al Congreso para ser discutidos. Especialmente con la Ley Trans, que contempla específicamente la promoción del empleo para mujeres trans.

El anteproyecto de ley recoge aspectos como el derecho a la autodeterminación de género a partir de los 16 años sin necesidad de proceso hormonal o del visto bueno de un médico. Además, se prohíben las terapias de conversión. Sin embargo, asociaciones como FELGTBI reclaman además que se tengan en cuenta de las personas trans migrantes y no binarias.

A pesar de que la Ley Trans ha sido criticado por gente tanto fuera como dentro del colectivo, por ahora es una aliada para la visibilización de las personas trans y su situación en España. Esperemos que también lo sea para acabar con los prejuicios y bajar la cifra del 80% de desempleo para el colectivo.