Hace unas semanas, conocíamos el caso de un neurocientífico húngaro, llamado Viktor Toth, que había realizado una plataforma adaptada para que las ratas pudieran jugar al videojuego Doom II. Vale, su pantalla es un poco más sencilla de lo habitual y ha sido necesario colgarlas de un arnés para que jueguen, pero no deja de ser un logro. De hecho, el resultado fue tal éxito que en su momento el científico comentó que le gustaría crear un canal de Twitch para dar a conocer su trabajo.

Por eso, en una entrevista realizada por Futurism, en la que le han hecho varias cuestiones realizadas con sus experimentos, no podían dejar pasar la oportunidad de preguntarle si se ha animado finalmente a unirse a la plataforma.

Toth ha respondido que sí que le gustaría, pues la considera una forma muy válida de monetizar el proyecto que, al fin y al cabo, para él no deja de ser una investigación científica. 

Y es que con ello ha dado un nuevo paso en la investigación del aprendizaje de estos roedores, que no han manejado el juego por simple casualidad. Previamente habían sido adiestrados para ello. 

Así juegan al Doom las ratas de Viktor Toth

La adaptación del Doom II realizada por este neurocientífico consta, para empezar, de un mapa de baja complejidad. Básicamente se trata de un pasillo con una puerta de salida y un único demonio, que no ataca al jugador, cómo sí que ocurre en la versión original para humanos.

El mapa está adaptado, con una complejidad más baja de lo habitual

Pero lo más importante es conseguir que las ratas puedan manejar el ordenador. Por eso, Toth ha fabricado una plataforma compuesta por una gran pantalla, una bola recubierta en caucho con tres rodamientos, varios sensores de movimiento y un arnés. Los jugadores, llamados Romero, Carmack y Tom se condicionan para jugar con un estímulo consistente en agua azucarada que se les suministra a través de un pequeño tubito.

De este modo, cuando las ratas caminan, el personaje del juego también lo hace. Y al levantar el cuerpo con un movimiento entrenado previamente la amenaza del demonio desaparece.

No es la primera vez que un animal juega a videojuegos con una soltura que ya quisiera algunos seres humanos. De hecho, Elon Musk consiguió que un mono jugara al Pong sin ningún joystick, simplemente con el control mental facilitado por Neuralink. El CEO de la compañía publicó el vídeo en Youtube, pero no se tomó la molestia de hacerse un canal en Twitch. Algo que parece que Toth sí quiere hacer.

El futur del canal de Twitch 

Ante la posibilidad de abrirse un canal de Twitch, Toth solo ve un problema. ¿Serían sus ratas capaces de jugar el tiempo suficiente para atraer la atención de sus espectadores? Por ahora, Romero ha aguantado 15 minutos.

Es bastante sorprendente, pues en ese tiempo las otras ya querían bajarse de la plataforma. Pero él no mostró signos de estar cansado. Por lo tanto, si consiguiera con las otras alcanzar más o menos el tiempo de juego de Romero, entre 10 y 20 minutos, sí que cree que sería suficiente. Y, desde luego, estaría dispuesto a hacerse el canal. Tendremos que esperar para ver a estas tres ratas jugar al Doom II en nuestras pantallas. Pero, visto lo visto, quizás la espera no sea demasiado larga.