A veces, las pseudociencias son como un campo de minas. Podemos estar en contra de ellas, pero aun así toparnos con alguna si no sabemos reconocerlas. Desgraciadamente es algo bastante frecuente en ciertas disciplinas, cuyos profesionales disfrazan de terapia lo que realmente no lo es. Ocurre, por ejemplo, con la fisioterapia. No es raro dar con un fisioterapeuta que no solo no se esconde de usar la osteopatía, sino que lo usa para atraer a más clientes.

Y lo peor es que esta no es la única técnica de dudosa evidencia científica que utilizan algunos de estos terapeutas. Así, a la hora de buscar uno, podemos acabar metidos de lleno en el fango de las pseudociencias sin darnos cuenta. Esto puede ser peligroso, pero con la mayoría de técnicas más que nada se trata de una ofensa a nuestro bolsillo.

Por eso, en este artículo te damos unos consejos para buscar fisioterapeuta sin caer en las pseudociencias. Es importante, sobre todo, conocer cuáles son las pseudociencias más comunes en fisioterapia. Pero también saber en qué consisten, por si nos topamos con ellas sin aviso. Si lo hacemos, nos lo agradecerán tanto nuestra salud como nuestra cuenta bancaria.

Un fisioterapeuta sí es un profesional sanitario

En España, según la ley 44/2003 del 21 de noviembre, de ordenación de las profesiones sanitarias, un fisioterapeuta está considerado como un profesional de la sanidad.

Al fin y al cabo, la que ejerce es una disciplina que ayuda a quienes se ponen en sus manos a mejorar su salud. Y precisamente por eso, deberían ser consecuentes con sus actos. Ya se lo decía a Spider-Man su tío Ben: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Tener la salud física de una persona en tus manos debería implicar realizarle solo técnicas basadas en la evidencia científica.

En España los fisioterapeutas se consideran profesionales sanitarios, pero los osteópatas no

El problema es que a veces los seres humanos tendemos a pensar que cuanto más mejor. Si alguien realiza más técnicas podemos interpretar que es un mejor profesional. Aunque esas técnicas, en realidad, no sean más que pseudoterapias.

Esto supone un beneficio económico para los profesionales que optan por esta opción, ya que no solo atraen más público. También pueden cobrar más por su amplia oferta. Y ahí entra en juego ese poderoso caballero del que hablaba Quevedo en su famoso poema: el dinero.

Y lo peor es que es algo bastante consolidado, que lleva practicándose muchos años, como bien ha explicado a Hipertextual el fisioterapeuta y autor del libro La osteopatía, ¡vaya timo! Rubén Tovar Ochovo. “El asunto arranca en los años 90 cuando las clínicas de fisioterapia empiezan a florecer en el paisaje urbano”, relata el profesional sanitario. “Los fisioterapeutas, hasta ese momento ligados al ámbito hospitalario, sintieron que tenían que mejorar sus habilidades y competencias en terapia manual y ese hueco lo vino a rellenar la osteopatía. Nacieron las escuelas de osteopatía para formar a los fisioterapeutas, implantando un lucrativo negocio de formación con osteópatas traídos del otro lado de los Pirineos y se instauró en el imaginario colectivo de los fisioterapeutas la idea de que la osteopatía era un plus de calidad necesario para prosperar en el ámbito clínico privado”. 

Esto, por supuesto, era una idea promovida por las propias escuelas de formación. Y el problema es que, según Tovar, los propios fisioterapeutas se lo terminaron creyendo. Por suerte, con el tiempo algunos de ellos se dieron cuenta de su falta de evidencia científica y dejaron de ponerla en práctica, aunque desgraciadamente siguen siendo muchos los que, por equivocación o por dinero, siguen usándola.  “No ha sido hasta hace pocos años que ha empezado a ser cuestionada en fisioterapia y es altamente impopular hacerlo, pero la tendencia es que cada vez menos jóvenes fisioterapeutas se interesan por ella”.

La osteopatía no hará nada por ti

En España, la pseudociencia que más se ha colado entre las técnicas de elección de los fisioterapeutas es la osteopatía.

Esta es una disciplina que se basa en la manipulación física de los músculos y los huesos para conseguir beneficios a muchos niveles. No solo promete sanar determinadas lesiones, también se supone que ayuda a tratar multitud de enfermedades. Aunque, en el ámbito de la fisioterapia, normalmente se basan solo en lo primero.

En Estados Unidos se considera profesionales sanitarios a los médicos osteópatas

Su popularidad y su reconocimiento más o menos alejado del ámbito de la sanidad varían mucho de unos países a otros. En Estados Unidos, por ejemplo, se dividen en dos grupos: los osteópatas y los médicos osteópatas. Los primeros solo realizan manipulación muscular y esquelética para el alivio de lesiones, mientras que los segundos tienen un ámbito de acción mucho más amplio, considerándose como verdaderos profesionales sanitarios. 

En cambio, en España, no solo no se les considera profesionales sanitarios, sino que la osteopatía forma parte de las técnicas en revisión para ser catalogadas como pseudoterapias. La decisión de incluirla en esta lista se basa en la ausencia de una evidencia científica sólida que la respalde. Algo que, por supuesto, debería tener cualquier técnica que se emplee para mejorar la salud de las personas.

Unsplash

La quiropraxia también es una pseudociencia

La quiropraxia no es tan común en el ámbito de la fisioterapia en España, aunque también podemos encontrar algunos terapeutas que se definen como fisioterapeuta, osteópata y quiropráctico. Super combo en el que solo lo primero es realmente una profesión sanitaria.

¿Pero qué es lo que hace un quiropráctico? Básicamente, la base de su trabajo es parecida a la de un osteópata, con la diferencia de que en quiropraxia se centran principalmente en la manipulación de la columna vertebral.

Esto, lógicamente, puede ser peligroso, ya que es un área delicada. De hecho, se han dado numerosos casos de personas que han muerto en la camilla de su quiropráctico. O poco después de la manipulación. Además, este tipo de profesionales a menudo abusan de las radiografías. Lógicamente, esta es una técnica de imagen muy útil, pero no debemos olvidar que supone una exposición a la radiación que solo se debe llevar a cabo si es estrictamente necesaria. Por eso, que nuestro fisioterapeuta ofrece esta técnica es otra red flag para que rechacemos ponernos en sus manos.

El color de los vendajes no importa

¿Y qué pasa con esas famosas vendas de colores que están tan de moda últimamente? ¿Es eso también una pseudociencia?

Según Tovar, para responder a esto debemos diferenciar el kinesiotape del kinesiotaping, o dicho de otro modo, “separar el vendaje como elemento del método con el que se lanzó al mercado”. 

El kinesiotaping, conocido también como vendaje neuromuscular, consiste en el uso de cintas de algodón con un adhesivo acrílico que se coloca para evitar lesiones y otros trastornos físicos. En un inicio eran comunes en atletas, aunque hoy en día podemos encontrar fisioterapeutas que las utilizan con sus pacientes aunque no sean del ámbito deportivo.

El vendaje puede tener utilidad, pero el color da exactamente igual

Ahora bien, existe la creencia de que, según de qué color sea la cinta, se tratará un trastorno o lesión diferente. Por ejemplo, las azules se emplean para tratar la rigidez muscular, la  inflamación o una lumbalgia. Pero también para dolores de oído e incontinencia urinaria. Esto ya empieza a sonar sospechoso. 

En cambio, las rosas se usan contra el dolor de piernas y para activar la circulación. También hay marrones, para el dolor menstrual, o verdes, para los trastornos emocionales. Además, si se añade una negra, se potencia el efecto de las otras. Todo esto, lógicamente, no tiene ninguna evidencia científica, aunque el simple uso del vendaje sí que pueda ser útil. “El vendaje no deja de ser un tipo de venda con una serie de propiedades: adhesiva, elástica y resistente al agua”, señala Tovar. “Personalmente no creo que sea absolutamente descartable, pero es probable que si se lo ponen a alguien sea con las indicaciones originales del método”.

Unsplash

Técnicas emergentes

Hace unos años nadie había oído hablar de la magnetoterapia. En cambio, hoy en día son muchas las personas que se han sometido a esta técnica a manos de un fisioterapeuta, especialmente en terapia de rehabilitación por alguna lesión. ¿Es esta nueva técnica eficaz o se trata también de una pseudociencia?

A grandes rasgos, se considera como tal una técnica con la que se somete a ciertas partes del cuerpo a campos magnetostáticos producidos por imanes permanentes con el fin de obtener efectos beneficiosos para la salud. Esto, como tal, está ampliamente considerado una pseudociencia. Sin embargo, bajo esta definición se engloban diferentes disciplinas, algunas muy usadas en fisioterapia, que deben considerarse por separado.

Hay muchos tipos de magnetoterapia, por lo que debemos diferenciar unas de otras para ver si es una pseudoterapia

“Hay mucha confusión al respecto, porque existen diferentes tipos de magnetoterapia”, relata el fisioterapeuta consultado por este medio. “La magnetoterapia que encontramos a nivel hospitalario y en servicios de rehabilitación no tiene gran evidencia científica. Donde más resultados se han visto es para acelerar el proceso de consolidación ósea en fracturas, pero habría que diferenciarlo de otro tipo de terapias magnéticas”.

Además, recuerda que “el informe del Instituto Carlos III que salió recientemente dentro del Plan del gobierno de protección de la salud contra las pseudociencias se refiere como pseudociencia a la magnetoterapia estática; es decir, la terapia a través de imanes. Esto consiste en “utilizar imanes sobre el cuerpo con fines terapéuticos”. 

Por lo tanto, la que se usa en hospitales no tiene demasiada evidencia científica, aunque se han visto algunos resultados positivos que merecen más investigación. Pero no es el tipo de magnetoterapia que se considera pseudociencia.

Entonces, ¿qué hacemos para elegir un buen fisioterapeuta?

A la hora de elegir fisioterapetua, lo primero que debemos hacer es tener claro qué técnicas se consideran pseudociencias. Hemos visto la osteopatía, la quiropraxia, el kinesiotaping con vendas de colores y, en cierto modo, la magnetoterapia. Pero también hay otras, como la homeopatía, la reflexología, el cupping o la acupuntura, que también pueden ser ofrecidas por un fisioterapeuta y que tampoco tienen evidencia científica de su efectividad.  Una vez con esto claro, deberíamos leer su página web, si la tiene, prestar atención a sus reclamos publicitarios y, por supuesto, preguntar.

“No suelen esconder el ejercicio de las pseudoterapias, de hecho es probable que lo ponga escrito en algún cartel en grande como algo apreciablemente positivo”, cuenta Tovar. “Ojalá con el tiempo se convierta en algo que ocultar y que tienda a desaparecer pero de momento se lucen con orgullo”.

Generalmente los fisioterapeutas que recurren a pseudociencias las publicitan con orgullo

Pero supongamos que hemos olvidado preguntar o que no nos han informado correctamente. ¿Qué técnicas deberían hacernos sospechar mientras nos las realizan? Para Tovar, más que en la técnica en sí, la importancia está en el razonamiento clínico. “Lo que diferencia sobre todo las pseudoterapias de las prácticas con evidencia científica en fisioterapia es la intención y el objetivo con el que se realizan, lo que pretenden o creen estar haciendo con sus maniobras”.

En cuanto a la posibilidad de que nos realice algo peligroso, explica que prácticas pseudocientíficas hay muchas, pero que sean un peligro directo muy pocas. “El mayor problema suele ser su ineficacia más allá del placebo”. Pero sí que hay algo que puede ser dañino para los usuarios.

“Hay una técnica en concreto, la manipulación articular, que compartimos fisioterapeutas, osteópatas y quiroprácticos que puede ser potencialmente peligrosa aplicada a la columna cervical. El índice de problemas asociados es bajo pero las consecuencias pueden ser graves. Es por eso que en fisioterapia se han ido abandonando con los años las manipulaciones cervicales de alta velocidad, en detrimento de otras maniobras más seguras. En osteopatía y quiropraxia, en cambio, sí se utilizan mucho y el mayor porcentaje de eventos adversos registrados es, con mucha diferencia, de manos de quiroprácticos. Y lo peor de todo es que la mayoría de veces son innecesarias porque el problema está en su razonamiento clínico que les lleva a pensar que es oportuno crujir un cuello para un dolor de rodilla, por ejemplo. Sostienen relaciones anatómicas remotas que no se sustentan sobre evidencia científica”.

Rubén Tovar, fisioterapeuta

Por lo tanto, si insisten en crujirnos el cuello, especialmente si la lesión por la que acudimos no tiene nada que ver, es importante que preguntemos por qué lo hacen. Si nos explican que es una práctica habitual en osteopatía o quiropraxia, lo mejor será cambiar de fisioterapeuta.

Con estos consejos, más o menos, podremos cruzar el campo de la fisioterapia sin pisar las minas de las pseudociencias. Es complicado, pero los buenos profesionales que solo realizan técnicas apoyadas en la ciencia existen. Y es bueno que hablemos de ellos. De hecho, al preguntar a Tovar por una página en la que se reúnan las direcciones de fisioterapeutas que no usen pseudociencias, nos cuenta que lo ideal sería que las realizaran los propios usuarios. Y es que no todo lo tradicional es malo. El boca a boca para difusión de información es tan antiguo como el ser humano y su eficacia está más que clara. Hablemos bien de los buenos profesionales. Quizás, así, algún día la osteopatía y el resto de pseudociencias dejen de verse como un buen reclamo.