Cada producción de Apple TV+ parece pensada para recordarnos que la compañía es especialista en materia audiovisual. Cuando se piensa en los iPhone, por ejemplo, las cámaras suelen ser uno de sus principales atributos. Sus cristales y tecnología interna contribuyen a generar un resultado potente. Eso resuena con sus trabajos cinematográficos. Aunque estén limitados a su plataforma de streaming, la propuesta va con los más altos estándares. El canto del cisne, protagonizada por Mahershala Ali, sigue en esta línea

El detalle en este hacer está en que los recursos suelen estar a favor de la historia que cuentan. Así como hay películas en la que los efectos especiales parecen innecesarios o se presentan para llenar vacíos que los actores o el guion no pueden cubrir, también están las producciones que compaginan de buena manera los distintos factores que influyen en una experiencia cinematográfica. Si se insiste tanto en este es porque El canto del cisne es una de esos films por los que vale la pena pagar un boleto y verlo en pantalla grande.

Su composición fotográfica, la calidad de la imagen y el manejo de los colores permiten componer un relato contradictorio: tanta elegancia, tecnología y una estética agradable, para un historia que cuenta cómo Cameron Turner (Mahershala Ali) debe atravesar un duelo que le está devorando la salud mental

Apple TV+, El canto del cisne y el futuro

Hace un tiempo, el escritor Jorge Carrión comentó a través de su perfil en Twitter que uno de los temas presentes y futuros en relación con los contenidos es la salud mental. La apertura hacia el tema, la discusión abierta sobre casos de figuras públicas, ha despertado en parte de algunas generaciones un acercamiento distinto hacia un tema que hasta hace no mucho parecía tabú. Como las artes son una de las formas de expresión de aquello que atrae e inquieta al ser, el cine, espacio de creación, también refleja parte de esas búsquedas

El canto del cisne - aPPLE tv+ - Mahershala Ali

A este apartado, El canto del cisne le suma el factor tecnología. La película recrea las terapias del futuro, sumando dispositivos y métodos orientados a explorar la mente humana. La innovación no se queda ahí, desde dispositivos móviles que no requieren de un equipo físico para ser usados hasta otros recursos que ahora mismo parecen un sueño. La complejidad narrativa que ofrece es una especie de declaración de principios: si el espectador se distrae con el teléfono, puede que pierda algún detalle importante. Es otra de las razones por las que la película valdría la pena ver en la caja negra que son las salas de cine.

Esa mezcla de elementos hace que la película se maneje en distintos registros, desde la fascinación hacia la tecnología recreada hasta la empatía propiciada por la actuación de Mahershala Ali, quien tiene tramos emotivos muy bien logrados. El actor se encuentra en un bosque y no encuentra manera de salir.

Mahershala Ali no está solo

Aunque el actor es quien se lleva la mayor parte del tiempo en pantalla y los momentos más impresionantes, El canto del cisne cuenta con un elenco corto pero poderoso. Naomie Harris, Glenn Close, Awkwafina y Adam Beach respaldan al protagonista de manera sólida; en especial, las tres actrices mencionadas. Cada uno de los participantes tiene claro su rol, sabe hasta dónde llevar su rango. Mérito del guion y la dirección de Benjamin Cleary.

El canto del cisne transmite la sensación de que todo está en su sitio. No es una producción pensada para ser cómoda ante quien la ve; de hecho, no esconde su deseo de generar cierta confusión porque eso forma parte de su lenguaje: así está la salud emocional de Cameron Turner, marcado por el dolor, el duelo, y la búsqueda de nuevos horizontes. El relato funciona como un retrato de las distintas capas emocionales y circunstancias por las que se puede atravesar. Sin entrar en términos o experiencias hipertrofiadas. En ese momento toca volver a los actores como argumento: ellos facilitan cuando el guion desea recrear.