Fue en 2008 cuando las pulseras GPS estuvieron como nunca en entredicho. En ese año, una mujer perdió la vida en Pontevedra en manos de su pareja a pesar de que llevaba un dispositivo de localización para confirmar que no violaba la orden de alejamiento. El condenado estaba aprovechando un permiso carcelario y salió a la calle; llegó hasta el entorno de la vivienda en la que vivía su ex pareja. Sin embargo, la pulsera no activó la alarma que debería haber alertado a las autoridades. Minutos después, la violencia de género se cobró una víctima más en España y la mujer fue asesinada. Por parte de las autoridades, se puso en marcha una investigación para saber qué pudo haber ocurrido para que fallara el dispositivo que pudo haber salvado la vida de la víctima. 

Han pasado 13 años pero las pulseras telemáticas siguen siendo utilizadas para casos de violencia de género. Esta herramienta es el pilar del Sistema de Seguimiento por Medios Telemáticos de las Medidas y Penas de Alejamiento en el ámbito de la Violencia de Género. En total, desde que se implementaron la última versión de las pulseras, en el año 2009, se han instalado 10.303 dispositivos, según los datos del Ministerio de Igualdad. En lo que llevamos de 2021, 2.499 personas tienen activado este dispositivo.

La pulsera electrónica geolocaliza la ubicación de la persona contra la que pesa una orden de alejamiento por un caso de violencia de género; para que, en el caso de que viole esa orden, la víctima reciba un aviso y pueda ponerse a salvo mientras llega la Policía. El problema está en que, a pesar de que estos dispositivos han mejorado desde 2008, siguen sin dar los resultados que las víctimas reclaman. Y muchas mujeres que sufren de violencia de género ni siquiera quieren utilizarlas.

Las falsas alarmas pueden ser un arma

Es el caso de una mujer víctima de violencia de género que ha contado a Hipertextual una parte de su experiencia con las pulseras telemáticas. Lo ha hecho a través de la Asociación ALMA y su cofundador Gregorio Gómez Mata para garantizar su seguridad. Las dudas le asaltaron desde que le plantearon la opción de utilizar la pulsera telemática porque vive en un pueblo pequeño de España. El problema es que, en casos como el suyo, las falsas alarmas pueden repetirse. "En una ciudad grande es menos probable que pase pero en un pueblo es fácil que el hombre esté cerca", explica la mujer a través de Gómez Mata.

En algunos casos puede ser una falsa alarma pero, en otros, el acusado sabe que la víctima recibirá un aviso y lo utiliza como arma psicológica. "Cuantas más veces suene la alarma más miedo pasa la mujer. Algunos se aprovechan de eso para seguir haciéndoles daño y meterles el miedo en el cuerpo", explica el cofundador de ALMA en entrevista con este medio. 

Sea una falsa alarma o no, el proceso para determinarlo es suficiente para que la mujer se encuentre en una situación de miedo, indefensión o estrés. El sistema de seguimiento se sostiene sobre tres patas. La primera es la pulsera y el dispositivo GPS que lleva el agresor en todo momento. Por su parte, la víctima tiene otro dispositivo que cuenta con un "botón del pánico" al que puede acudir de un acercamiento o agresión. Todos los avisos se gestionan a través del Centro de Control de Medidas Telemáticas de Alejamiento (Cometa); no solo se encargan de intervenir en caso de emergencia, también de comprobar que todos los dispositivos funcionan correctamente.  

Más presupuesta para las pulseras telemáticas

Detrás de la ejecución de las pulseras telemáticas está Securitas Direct y, desde que se implementaron en 2009 los modelos que operan en la actualidad, el contrato ha sido adjudicado a Telefónica. Hasta ahora, ninguna otra empresa se ha presentado y, según informaciones de artículos como el de El Confidencial, el motivo puede ser la falta de recursos económicos para la instalación de estos dispositivos. Podrían cambiar las cosas después de que el Ministerio de Igualdad anunciara un aumento del presupuesto para las pulseras telemáticas y el servicio telefónico de atención y protección (Atenpro) para luchar contra la violencia que sufren las mujeres. 

La secretaria de Estado de Igualdad, Ángela Rodríguez, explicó recientemente que el año que viene se destinarán 525 millones de euros para el ejercicio de este Ministerio, un 14.3% más que en el ejercicio anterior. Una parte de este presupuesto, 76 millones, se destinarán al Plan "España te protege" contra la violencia de género. Esta partida supondrá un aumento de más de 25 millones con el objetivo de modernizar los dispositivos de protección para las mujeres que son víctimas de cualquier tipo de violencia. Sin embargo, no hay detalles específicos sobre las mejoras que podrían implementarse y que podrían disminuir el peligro de las víctimas gracias a las pulseras telemáticas. 

La violencia de género también es psicológica

Las falsas alarmas son uno de los principales problemas por los que la víctima de violencia que ha contado su experiencia a Hipertextual dudó sobre su efectividad. Gregorio Gómez Mata resume el proceso que se pone en marcha en el momento de una alerta. "Lo primero que hacen es avisar a la mujer y luego se ponen en contacto con el agresor antes de llamar a la Policía. Tienen que confirmar que no es una falsa alarma o una casualidad", aclara el cofundador de la asociación ALMA.

En el caso de un pueblo pequeño, la mujer puede estar comprando en el mercado y él en el estanco, continúa Gómez Mata, y suena la alarma porque están cerca. "Si es una falsa alarma se lo comunican a la mujer, le piden que se aleje y ya está". Pero hasta ese momento, la mujer estará muerta de miedo. 

"La justicia no entiende que los maltratadores utilizan las pulseras en contra de la mujer. Todos los maltratadores son controladores y saben las rutinas de la mujer. Con el simple hecho de acercarse saben que sonará y cuando les llaman desde Cometa dicen que se estaban tomando un café y que no sabían que ella estaba allí. Aprovechan ese sistema para maltratarlas también psicológicamente".

Gregorio Gómez Mata

El otro problema es que, en algunas ocasiones, el proceso hasta que llega la Policía es demasiado largo. Desde Cometa llaman primero a la víctima para avisar, luego al condenado. Si confirman que no es una falsa alarma, se procede a contactar con las autoridades para que acudan a ayudar a la mujer. Además de que este procedimiento puede llevar unos minutos, en algunos pueblos pequeños la llegada de los cuerpos de seguridad puede demorarse. 

Más pulseras contra la violencia...

No obstante, desde la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género sostienen que las pulseras telemáticas son "métodos disuasorios porque el condenado es consciente de que se sabe si cumple o no la medida de prohibición de acercamiento", reza un vídeo del Ministerio. "Al mismo tiempo, facilitan el proceso de recuperación social y psicológica de la víctima, que se siente más segura y protegida", continúa el vídeo.

A pesar de los retos, estas afirmaciones han ido en concordancia con el aumento de la instalación de los dispositivos de seguimiento para las mujeres víctimas de violencia de género en España.   

Hipertextual se ha puesto en contacto con varias organizaciones dedicadas a la violencia de género, así como con el Ministerio de Igualdad, pero no ha obtenido respuesta. En el caso de las asociaciones, la mayoría ha afirmado que no tienen la suficiente información, así como datos, como para poder dar declaraciones a este medio. 

...a pesar de los fallos técnicos

La víctima de violencia que forma parte de la asociación ALMA recomendaría, pese a todo, las pulseras telemáticas para casos como el suyo. A pesar de las falsas alarmas, no tuvo fallos técnicos mientras utilizó el dispositivo. No fue así para otras mujeres. En los últimos años, varias mujeres han explicado sus historias a través de artículos en medios de comunicación. Así ha sucedido en lugares como Murcia, donde en algunas poblaciones la implementación de las pulseras telemáticas es un reto "por las escasas dimensiones geográficas de algunos municipios, lo que está planteando problemas técnicos importantes, unidos además a las zonas rurales donde existe escasa señal o cobertura", resume un texto de La Opinión de Murcia. 

El principal problema radica en que los dispositivos funcionan con GPS y, en lugares sin cobertura, el funcionamiento de la pulsera telemática puede fallar. Además de en zonas rurales, puede pasar en garajes, un lugar donde podría cometerse una agresión. Gregorio Gómez Mata afirma que las mujeres que han acudido hasta ahora a ALMA y que han llevado las pulseras telemáticas no han pasado por esta situación. Pero sí reconoce los retos a nivel tecnológico. Él mismo acudió al centro Cometa y pudo ver de cerca cómo funcionaba el sistema. "Es anticuado y habría que darle una vuelta de tuerca porque la tecnología ahora lo permite", dice. 

El proyecto de ALMA contra la violencia de género

Gómez Mata fue hasta el centro para obtener ideas que posteriormente pueda utilizar en el propio dispositivo que está desarrollando la asociación desde hace 5 años. "Lo que vimos allí nos ha dado la idea de cómo mejorarlo", apunta. El proyecto de la asociación quiere ir un poco más allá de las pulseras telemáticas y busca que el dispositivo se camufle en un accesorio que pueda llevar la víctima de violencia de género sin que nadie lo perciba el maltratador. 

La asociación ALMA ha creado su propio dispositivo para ayudar a las víctimas de violencia

El dispositivo, que pretende adaptarse a cada mujer, tendría un botón de auxilio que la mujer podría presionar en un momento de peligro. Además, a partir de ese momento se empezaría a grabar todo lo que ocurra para que se puedan recabar pruebas en caso de ser necesario. En todo este procedimiento la mujer estaría acompañada por una persona de apoyo, preferiblemente de su entorno, que sería formada por la asociación y que recibiría también la alerta. "Es una manera de ganar tiempo antes de que acudan los cuerpos de seguridad".

El proyecto está más que avanzado; el problema es, como siempre, el dinero. "Llevamos invertidos cerca de 200.000 euros pero necesitamos medio millón de euros. Porque no es solo el dispositivo, hace falta un sistema que emita esa ayuda, y un sitio donde recibir esa petición de ayuda", explica el cofundador de ALMA.  

Las pulseras telemáticas, una solución a medias

Al final, la idea de este dispositivo es crear una herramienta que se adecúe completamente a la situación de una mujer víctima de violencia de género. Este es precisamente uno de los reclamos de la mujer que forma parte de ALMA, que si un dispositivo está hecho para las mujeres "siempre va a ayudar más que los otros que no están diseñados especialmente para este fin". 

Las pulseras telemáticas quieren ayudar a las mujeres. Hay que tener en cuenta, no obstante, que muchas víctimas han acabado siendo asesinadas a pesar de la pulsera. En otras ocasiones, el dispositivo lo habrá evitado. Es difícil contabilizar cada caso y saber cuál ha sido la eficacia para cada víctima de violencia de género que utiliza este método. Los desafíos, sin embargo, están claros; y con ellos las posibles soluciones para hacer de esta herramienta un aliado contra la violencia machista.