Aardman Animation, uno de los estudios más respetados dentro de la industria, no cerraría el año sin una historia enlazada con la navidad. En ese marco llega Peti Roja, titulada a escala global como Robin Robin. Se trata de un cortometraje animado, dirigido y guionizado por Dan Ojari y Michael Please, que cuenta la historia de un ave marcada por su origen: fue criada por ratones. En tiempos donde los relatos navideños parecen saturados o muy lejos de algunos clásicos, la apuesta de Netflix puede servir para reconciliarse con las producciones ambientadas en esa época. 

La casa productora se distingue por utilizar claymation y stop motion para sus narrativas. Estos recursos no son menores porque también son parte de la historia. La experiencia visual cambia. Por tanto, los efectos que se generan en el espectador también se diversifican, a diferencia de los recursos más comunes. En el caso de Peti Roja, el estilo de Aardman Animation contribuye a generar un clima infantil conmovedor, cálido, y a su vez atractivo para otros públicos porque está bien contada su historia

Los recursos utilizados para la recreación del universo no están por sobre el relato, en contraste con producciones rimbombantes, en las que las explosiones pesan más que la historia. En Peti Roja se puede encontrar un balance entre los recursos estéticos y narrativos en favor de ambos: uno y otro crecen porque están bien utilizados. En este cortometraje todo dice en favor de generar una experiencia agradable.

Peti Roja, un relato digno de la mejor literatura infantil (pero en Netflix)

Se tiende a creer que la literatura infantil es exclusiva de los niños, cuando no pocos relatos tipificados de esa manera sirven de buena manera para los adultos. ¿Qué ocurre? A medida que la experiencia lectora se nutre de las vivencias es posible entender mejor los mensajes que a través de los libros se recibió unos años antes. A esto se suma la valor estética de ese tipo de libros, con diseños, ilustraciones y otros recursos enfocados a encantar la vista y generar una conexión con la lectura desde los primeros años. 

Con Peti Roja puede que se produzca un efecto similar, pero en clave cinematográfica. Visto el resultado final, es válido sospechar que si funciona como una experiencia inicial para muchos pequeños, estos comiencen a cultivar una relación sólida y sana con la gran pantalla. De hecho, es una lástima pensar que la mayor cantidad de espectadores se sumará a través de los ordenadores y no mediante la gran pantalla. Es una producción para ver en las mejores condiciones posibles.

En el caso de los adultos, quizá les recuerde distintos relatos que los maravillaron por su puesta en escena y su historia. Si no, es probable que se identifiquen con la esencia de Robin Robin: la búsqueda de la identidad. Es la suerte de paradoja que entrañan este tipo de producciones. Abordan de forma sencilla temas complejos, desde las distintas clases sociales hasta debates particulares, internos, que en el plano real suelen tomar bastante tiempo para ser resueltos, o al menos más de la media hora y monedas que dura Peti Roja.

Este corto animado se puede ver en Netflix y funciona tanto para una tarde de domingo como para cortar la semana durante una noche; o para comenzar la navidad viéndolo.