El pasado viernes, Elon Musk envió un correo interno a todos los empleados de Tesla poniendo el foco en un nuevo objetivo: reducir los costes de fabricación de sus vehículos. Esto supone un cambio respecto a la dinámica previa, que primaba por encima de todo el entregar los vehículos a sus clientes a tiempo para conseguir los objetivos trimestrales de ventas.

"Nuestro enfoque este trimestre debería estar en minimizar el coste de las entregas en lugar de gastar mucho en tarifas urgentes, horas extras y contratistas temporales solo para que los coches lleguen [a los clientes] en el cuarto trimestre", explica Elon Musk.

"Lo que ha sucedido históricamente es que corremos como locos al final del trimestre para maximizar las entregas, pero luego las entregas caen enormemente en las primeras semanas del siguiente trimestre", continuó. "Analizando un período de seis meses, no habremos entregado ningún coche más, pero sí habremos gastado mucho dinero y nos habremos quemado al acelerar las entregas en las últimas dos semanas de cada trimestre".

Elon Musk reconoce que en las últimas semanas de diciembre esperan un pico de trabajo, pero, pese a ello, considera que es el momento oportuno para "empezar a reducir el tamaño de la ola en favor de un ritmo de entregas más constante y eficiente". "El principio correcto es tomar la acción más eficiente, como si no cotizáramos en bolsa y la noción de fin de trimestre no existiera", continuó el ejecutivo.

Crédito: Tesla

La decisión de Elon Musk está enfocada en el largo plazo, no en los objetivos trimestrales de Tesla

En los últimos años, Tesla ha aumentado significativamente el número de vehículos entregados a clientes. Según indica CNBC, la compañía entregó unos 500.000 coches en 2020, mientras que, solo en los tres primeros trimestres de 2021, el total de coches entregados a clientes fue de 627.350 unidades. El incremento, además, se produce en mitad de una escasez de chips que golpea a toda la industria del automóvil desde hace meses, por lo que el logro de Tesla tiene aún más valor.

Esta situación, diferente a ojos de los inversores de la que experimentó Tesla hace unos años, permite tomar decisiones como esta, con la vista puesta en el largo plazo más que en los objetivos trimestrales.