Leer Por si las voces vuelven (Planeta, 2021) es como sentarte con un amigo de toda la vida a tomarse una cañas y que te cuente que esa temporada que estuvo raro estaba en pleno brote psicótico. Pero ese amigo es en realidad el presentador Ángel Martín (Barcelona, 1977). El también cómico, que está teniendo bastante éxito con su informativo matutino en Twitter, confesó hace unos meses en esta red social que había tenido un brote psicótico en 2017 y que estuvo ingresado en el ala psiquiátrica del Hospital Puerta del Hierro. Y que iba a contarlo todo en un libro. Este es el resultado de esa vivencia personal.

El libro es ameno, hay momentos en los que te puede hacer caer una lagrima o soltar una carcajada, pero sobre todo ayuda a entender. Ayuda a entender lo que pueden estar pasando personas cercanas o a confirmar que no eres el único que ha pasado por un brote psicótico. Y deja esa sensación de que, aunque cuesta tiempo, las voces terminan yéndose.

Por si las voces vuelven: una guía sobre la locura

No obstante, Por si las voces vuelven es, por encima de todo, una guía de Ángel Martín para Ángel Martín. Porque si un día tiene otro brote psicótico y las voces deciden volver, podrá aferrarse a este libro. Así lo cuenta a Hipertextual durante una entrevista:

"Llevaba tiempo queriendo escribirme una especie de guía sobre lo que he vivido, lo que me ha ayudado, por si de repente lo necesito saber que existe"

"Planeta me llamó porque estaba funcionando muy bien el informativo en redes sociales. Nunca lo hemos hablado abiertamente; pero sospecho que me contactaron para que escribiera un libro sobre cómo petarlo en redes o para que juntase los monólogos o algo del estilo y así sacar un dinero del éxito del informativo". Sin embargo, no era eso de lo que le apetecía hablar. "A mí nunca me han interesado ese tipo de proyectos. Si me hubieran pillado en un momento en el que me hubiera apetecido escribir sobre cómo crecer en redes sociales, fenomenal. Pero no me pillaron en ese momento. Cuando me plantearon escribir el libro les dije que no lo veía muy claro porque no tenía ninguna idea".

"Luego me quedé a solas pensando en el tema y me dije que en realidad llevaba tiempo queriendo escribirme una especie de guía sobre lo que he vivido, lo que me ha ayudado, por si de repente lo necesito saber que existe. Y pensé: voy a hacerlo a lo grande y que todo el mundo pueda leerlo", explica. "Les llamé diciéndoles que les iba a contar una movida confidencial, que no le podían contar a nadie y que este libro era lo único que a mi me podía apetecer escribir. Se lo conté y me dijeron que sí, que por supuesto", añade entre risas.

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Carcajadas y lágrimas

El libro solo habla de la experiencia del cómico con un brote psicótico, nos pone en antecedentes de su situación previa al suceso; pero habla mucho también del durante y el después. La historia tiene momentos en los que se suelta alguna lagrimita; pero también alguna carcajada.

"Creo que tiene partes donde es duro y partes donde de repente dices “lo he pasado mal, pero vamos a compensar con unas risas”

Ángel Martín, cómico y presentador

Pregunta: ¿Cómo ha sido el proceso de escribir el libro?

Respuesta: Lo mismo que has vivido tú, multiplicado por infinito. Y probablemente mucho más profundo. Ha sido el mismo viaje. Me tranquiliza ver que ese viaje también lo tenéis vosotros. Creo que tiene partes donde es duro y partes donde de repente dices “lo he pasado mal, pero vamos a compensar con unas risas”. Me tranquiliza mucho saber que has tenido esas sensaciones porque son las mismas que he tenido yo; pero multiplicadas por una cantidad de número que ni siquiera sé si existen.

¿Qué es un brote psicótico?

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Para que quienes todavía no han leído el libro puedan entender mejor esta entrevista es importante saber un poco más qué es un brote psicótico. Un brote psicótico es cuando una persona pierde el contacto con la realidad de manera temporal. Es decir, puede tener alucinaciones visuales o auditivas.

Los brotes psicóticos se pueden producir por varias causas. El estrés constante y prolongado en el tiempo; enfermedades mentales como la esquizofrenia, el trastorno límite de la personalidad o el trastorno bipolar en su fase maníaca y el consumo de drogas alucinógenas pueden ser algunas de las principales causan que desencadenen un brote psicótico.

Ángel Martín rompe con la realidad

En el caso de Ángel Martín, que así lo cuenta en el libro, sobre todo tenía pensamientos que rompían con la realidad. Aunque probablemente muchos de ellos iban acompañados también de alucinaciones; por ejemplo cuando mantenía una discusión con una persona, pero en realidad en su cabeza los dos estaban teniendo una conversación paralela y distendida sobre otro tema; eso sí, en otro plano.

Su mente le dijo, por ejemplo, que podía hablar telepáticamente con los perros. De hecho, creó toda un catálogo de señales que el universo le enviaba para decirle si tomaba o no una decisión; si lo que estaba pensando era acertado de o no... Y también varias tramas, como en las películas. Por ejemplo, para él la Tierra en realidad era una nave que había sido creada a semejanza de nuestro planeta para enviarnos a uno nuevo. Todo esto le llevó al hospital porque su pareja, sus padres y un amigo se dieron cuenta de que estaba pasando algo.

Volver a la realidad después de la locura

En el libro dice en varias ocasiones, incluso lo escribe en letra grande, que estar loco es una de las mejores cosas que le han pasado. Sin embargo, la locura también tiene su parte mala: volver a la realidad. "Lo peor de volverse loco es tener que recuperar luego esa cordura", afirma. "Ese momento en el que eres consciente de que muchas de las cosas que eran reales, estaban pasando y podías hacerlas ni eran reales ni estaban pasando ni podías hacerlas. Es lo peor porque son cosas tan fantásticas e increíbles que de repente descubrir que no se puede es la bajona más absoluta". "La vuelta a la normalidad es lo peor", añade.

P: ¿Es un batacazo?

R: Sí, es un batacazo grande. A veces me preguntan si es tan guay estar ahí. Mientras estás, sí. Poder viajar en el tiempo es bastante más guay que no hacerlo. O poder escuchar a Mozart en un piano en directo, aunque no te guste la música, es más guay que no poder hacerlo. Tiene cosas buenas”.

P: ¿Ha sido liberador escribir el libro? ¿Y publicarlo?

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Escribir el libro ha sido muy liberador. Y publicarlo es más bien... esperanzador. Hay una parte de contarlo de manera pública que hace que sea liberador, por ejemplo estamos aquí pudiendo hablar sin tener que bajar la voz para que la persona que pasa por aquí no sepa que uno de nosotros ha vivido no sé qué movida. Es liberador porque puedes hablar de ello públicamente. Pero ese ha sido el proceso de la escritura, el viajar a lo que pasó y plasmarlo en un libro. La sensación de la publicación es más esperanzadora, de que igual le sirve a alguien de algo la aventura que he tenido yo.

P: ¿Qué le dirías a alguien que tiene miedo a perder el contacto con la realidad?

Trataría de tranquilizarle explicando que no es el fin de todo. Puede ser un principio también. No es fácil, es muy duro, es cansado, es demoledor, es agotador, necesitas mucha paciencia y te vas a caer millones de veces en el proceso, pero no es el fin. Es muy importante tener claro eso.

"Es muy duro, es cansado, es demoledor, es agotador, necesitas mucha paciencia y te vas a caer millones de veces en el proceso, pero no es el fin"

Creo que muchas veces cuando pasamos por algo así cabe la posibilidad de que tengas todo un entorno arrastrándote de manera involuntaria hacia ese fondo desde un lugar que es “pobrecito, mira lo que te ha pasado, ve con calma”. Pero tampoco hay que transmitirlo como que si remontas vas a ser la única excepción. Porque creo que, de forma involuntaria, transmitimos muchas veces ese mensaje de que es excepcional. Lo lógico sería transmitir el “raro será que no remontes, sería la excepción”. Creo que es importante entenderlo, porque el viaje de recuperarse es largo y hay que armarse de paciencia; pero se remonta.

P: Últimamente se está pidiendo más inversión en el sistema de salud mental pública, ¿necesitamos más psicólogos y psiquiatras o...?

R: Siempre que tengas más herramientas para enfrentarte a una enfermedad o problema, va a ser mejor. Cuando más fácil te lo pongan y más herramientas haya, mejor.

"Creo que hay un primer paso imprescindible de empezar a ser empático con nuestro círculo más íntimo"

También creo que es imprescindible empezar a pensar en esto de una forma más individual. Es decir, creo que muchas veces el debate se va a que hace falta más de esto y creo que hay un primer paso muy importante a nivel individual. Ser capaz de sentarte con alguien a quien quieres o un amigo tuyo que tengas la sospecha de que lo está pasando mal y preguntarle si le puedes echar una mano, si está bien… O decirle a una amiga o amigo “me ha pasado esto, sé que es normal estar de bajón; pero creo que es más de lo que debería”.

Creo que hay un primer paso imprescindible de empezar a ser empático con nuestro círculo más íntimo. Sería cojonudo tener más psicólogos o herramientas a las que recurrir; creo que si tuviéramos todos los recursos que necesitáramos, pero no diésemos ese primer paso de hacer ese ejercicio de “oye, ¿estás bien?” o “oye, estoy mal”, estaríamos exactamente igual. 

P: En el libro hablas de que tu pareja te ha ayudado mucho, ¿hay que cuidar a los cuidadores?

R: Hay que cuidar mucho a los cuidadores. Mientras estás mal no eres consciente de que hay que hacerlo, no te enteras de nada. El ejercicio que hace la persona que ha pasado por algo así es agotador. Y es psicológicamente demoledor porque creo que es muy difícil tratar de entender que lo que está pasando no es personal.

Es muy difícil también porque tienes a la otra persona que por fuera está bien, no es como si te rompes el dedo, ves el yeso y te dicen cuántos días te quedan para recuperarte. Aquí eso no existe. Ves a una persona que lleva todo el día en el sofá y por jodido que parezca es que a lo mejor necesita o es imprescindible que ese día no se mueva del sofá. Y la persona que le acompaña a lo mejor le suelta “es que llevas todo el día en el sofá, así no vas a remontar nada”... Es una figura muy delicada; pero si se queda contigo y remontas: dale las gracias cada puto día. 

¿Abuso de drogas y alcohol?

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Tanto el libro Por si las voces vuelven como la entrevista de Ángel Martín son un ejercicio de completa sinceridad. Como bien demuestra la conversación sobre su consumo de drogas, aunque este también es un tema que trata en el libro. Y es que, como hemos explicado antes, en ocasiones el consumo de drogas puede producir brotes psicóticos. La clave está en el puede, porque las causas pueden ser otras. O un conjunto de todo.

Sobre ello habla en el libro y cree que es posible que fuera en parte culpa de una depresión que fue "macerando" al callarse ciertas cosas por no preocupar a los demás. Pero que las drogas y el alcohol quizás tampoco ayudasen demasiado. "Sospecho que las drogas y el alcohol sencillamente fueron como ese salto en modo bomba que haces al interior de una piscina cuando todo está tranquilo y, como la piscina está hasta arriba de agua, pones perdido a todo dios".

P: En el libro hablas de una depresión, ¿hubo algún detonante?

R: No tengo una serie de cosas exactas que hayan sido el detonante. Son cosas que todos vivimos en nuestro día a día. No es tan fácil como decir que ha sido por la pérdida de una persona, por poner un ejemplo. Más bien como la sensación de que creo que todos tenemos la tendencia de ir diciendo “no es para tanto”, “no pasa nada”, “no me ha hecho tanto daño como pensaba que me iba a hacer” pero en realidad sí. Ese ejercicio de ocultarnos lo que sentimos o el privilegio de decir me apetece estar triste o esto me ha dolido… Ese ir guardándose las cosas hace que la barrita de estar bien se desborda. No me refiero tanto a cosas concretas como a ese cúmulo de cosas que todos tenemos. 

P: ¿Cómo era tu relación con las drogas?

R: Se me va por completo. Es verdad que mi justificación para tomarlas entonces estaba relacionado con que tenía una motivación, que es escribir, ser mucho más creativo… Te justificas a ti mismo el abuso de las drogas; pero se te ha ido la pinza, no tiene más. También con el alcohol. Yo lo usaba con la justificación de escribir, pero en realidad no era así; era más bien para no estar aquí.

El informativo, Twitch, 'haters' y Ángel Martín

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El informativo de Ángel Martín ha tenido un éxito descomunal en redes sociales. No sabemos si es la causa de que Por si las voces vuelven ahora sea un libro imprescindible para entender al presentador y lo que viven muchas otras personas. También hemos hablado de este tema con él. Y de Twitch y los haters.

P: ¿Te esperabas el éxito del informativo?

Ni de broma. Eso era una pequeña broma que tenía que haber sido un vídeo que se quedara ahí y ya está. Simplemente me levanté una mañana antes y pensé en hacer algo para internet porque hacía mucho que no subía nada. Hice un vídeo con la intención de “si te estás despertando ahora, no pierdas el tiempo como he hecho yo porque ya te digo yo las tres noticias que hay, no tiene más”. Ese vídeo funcionó muchísimo mejor de lo que funciona el contenido que yo compartía y pensé que podría haber algo.

Al día siguiente pensé en repetir, siguió funcionando bien y empezó a generarse como una broma interna del tipo “pues a mí si me dices lo que ha pasado en el deporte, pues me das la vida” o “¿no me podrías decir qué estreno hay este viernes?”. Y empecé a meter cosas un poco en broma; el deporte para ti, que me lo has pedido... Y se ha convertido en lo que es hoy. Pero no me imaginaba ni de broma que se fuera a convertir en el pilar más sólido y fundamental de lo que estoy tratando de construir ahora. Es que ni de broma.

P: ¿Qué tal te va en Twitch? ¿Cómo es compartir ese mundo con adolescentes?

R: Me estoy peleando con Twitch, a ver si lo entiendo (risas). A mí el mundo adolescente me tiene fascinado, me fascina su mentalidad y la cabeza que tienen.

Donde algunas personas de mi generación ven impaciencia o inestabilidad, yo lo que veo son personas que ya saben lo que quieren y cómo conseguirlo y sobre todo sabiendo que hay formas para llegar a algunos sitios o conseguir algunas cosas mucho más rápido de lo que era para mi generación. De repente mi generación dicen que, "claro, míralos que no quieren estudiar una carrera de diez años". Y yo me paro a pensar que a lo mejor ese tiempo hacía falta antes, pero ahora mismo no hace falta porque se puede tener en dos. ¿Por qué tienen que seguir tu camino? A mí los adolescentes me tienen volada la cabeza.

Creo que hemos conectado por el lenguaje y porque de repente bajé los diferenciales de mi generación de “es que la juventud es que están perdidos” y no. Lo que pasa es que ellos han crecido en una generación completamente distinta a la tuya y la mía. Los ritmos, los intereses… todo es distinto. Y sus proyectos de vida o emocionalmente las cosas que buscan están muy alejadas de las nuestras. Hasta que no entiendes eso, no les puedes entender a ellos. 

He sido muy bien recibido en Twitch, pero es que no entiendo la plataforma. Y encajar los directos en mi vida de adulto es especialmente complicado, pero ando peleando con ello. No me voy a rendir, sé que hay algo; no sé el qué, pero hay algo. 

P: ¿Tienes haters?

Creo que cuando alguien entra en redes a insultarte en el fondo es una persona que está dedicando un tiempo a compartirlo contigo. Y eso es muy bonito

No tengo haters (risas). Algún gilipollas hay, pero vengo del mundo de la televisión, así que desde que descubrí el botón de silenciar ya… Con no dar bola, no hay más. Creo que cuando alguien entra en redes a insultarte en el fondo es una persona que está dedicando un tiempo a compartirlo contigo. Y eso es muy bonito.

Tengo la suerte de que después de trabajar un año y pico en hacer oídos sordos ya tengo educado a mi cerebro. Pero es muy difícil, porque puedes tener mil comentarios positivos que como alguien te haga uno malo, tu cerebro se va a quedar con ese. Los otros mil no van a compensar. Y si el problema es que he metido yo la pata, pues he metido la pata; no pasa nada, se arregla y punto. No tengo haters o los que tengo no entran a compartirlo. Respeto más al hater que no pierda el tiempo insultándome que al que lo pierde.

Por si las voces vuelven de Ángel Martín es un libro imprescindible para entender la locura. Al menos, su experiencia con ella. Aunque poco a poco la salud mental está dejando de ser un tabú, que figuras como la del cómico hablen de depresión, brotes psicóticos y otros trastornos ayuda a desestigmatizarla. Y eso significa que las personas afectadas o su entorno podrían pedir ayuda antes. No podemos olvidar que solo el año pasado, el peor desde que tenemos registros, se suicidaron 3.941 personas. Hablar de todo esto y enseñar a pedir ayuda son imprescindibles.