En medio de la vorágine del éxito de El Juego del Calamar Netflix presentó esta semana resultados anunciando que había conseguido sumar 4 millones más de abonados en todo el mundo, hasta llegar a la cifra de 213 millones globales.

El gigante rojo del streaming firma así un nuevo récord para ellos, pero en la presentación ante inversores, también anunció que en pos de una mayor transparencia, dejaría a un lado su controvertido método de medición de audiencias.

Hasta ahora, Netflix ofrecía pocas veces datos sobre sus producciones más vistas, pero cuando lo hacía extraía los datos de una métrica que contabilizaba como espectador a todo aquel suscriptor que hubiese visto al menos 2 minutos de un show. Ahora, dará los datos de sus producciones más vistas en base al acumulado de horas vistas en los primeros 28 días tras su estreno.

Jugar con los 2 minutos para sumar un visionado completo era desde luego engañoso, aunque en cierto modo no se alejaba tanto de cómo se suelen medir las audiencias en la TV convencional, también cargada de controversia. Gracias a esta métrica, sabíamos que por ejemplo Los Bridgerton habían sido vistos por 86 millones de personas en todo el mundo (lo dicho, al menos dos minutos) y, su nuevo éxito, El Juego del Calamarllegaba hasta los 132, arrebatando precisamente a la serie victoriana-erótica de Shonda Rhimes el primer puesto histórico de Netflix.

Las métricas patentadas de Netflix

Sin embargo, publicar un reporte del número de horas vistas tampoco parece una métrica que dé ningún contexto sobre cuánta gente realmente ha visto la serie. Una tendencia por aportar datos sin decir nada que en realidad se enmarca dentro de la tendencias global del streaming, donde la competencia entre plataformas y también la falta de necesidad de hacer públicas esas cifras -las empresas cotizadas como Netflix, Disney o Apple tienen obligación solo de dar reportes económicos- hacen que haya un telón en el que esas estadísticas solo parecen caer a cuentagotas.

Pero esta decisión de Netflix ha llegado de la mano de dos informaciones de distinta índole que van en relación. La primera, una supuesta filtración a Bloomberg en el que se daban otros datos sobre El Juego del Calamar, supuestamente más ajustados a la realidad. En concreto, de los 132 millones que según Netflix vieron dos minutos de la serie surcoreana, 87 millones llegaron a consumir la temporada completa. Es decir, un 66% de quienes la empezaron. No son malas cifras, la pregunta es por qué no se dicen.

La respuesta la podríamos tener en una ida de lengua que tuvo en su podcast Kevin Smith, el creador de la adaptación de Masters del Universo para Netflix. Smith explicó que Netflix cuenta con un sistema algorítmico que no solo le dice -lógicamente- cuánto y hasta dónde se ve, sino que tiene una capacidad predictiva que va mucho más allá:

El algoritmo les dice exactamente cuántas personas vieron (un contenido), cuánto tiempo vieron, qué episodios vieron, le dan un porcentaje de cuántas personas es probable que regresen… Me rompió la cabeza, pero no puedo compartirlo porque es algo muy patentado [...] No quiero decir una mierda porque me meteré en problemas, pero fue jodidamente fascinante, toda la información que podría darte sobre un programa. Nada de lo que haya hecho antes podría tener tantos datos que pronto en el proceso, fue asombroso

Kevin Smith

El irrompible silencio del streaming

Aunque las audiencias de televisión convencional o la taquilla de cine nunca hayan sido el mayor ejemplo de procesamiento de datos ni de transparencia, en las plataformas OTT, el hacer de Houdini con los números parece haber ido a más.

Más allá de sus cifras de suscriptores entre las empresas que cotizan -y Apple, al tener Apple TV+ como dentro de su división de servicio, apenas los da-, ninguna plataforma de streaming es especialmente abierta a la hora de aportar información.

Por supuesto, ninguna compañía permite que ningún tercero verifique sus afirmaciones y utilizan sus propios parámeyros. En junio, Disney afirmó que el estreno de la temporada de Loki fue el primer episodio más visto de la historia de Disney+, pero no quiso ir más allá. En marzo, Amazon presumió de que l secuela de El Príncipe de Zamunda fue la película en streaming más vista en su fin de semana de estreno del año, pero no explicó cómo ni por qué con cifras reales. Apple también ha chafardeado con Ted Lasso, HBO Max con los estrenos directos a streaming de sus películas… Y así hasta el final.

¿Pero qué ventajas cree la industria del streaming que está consiguiendo con este secretimos?

Tal y como hemos visto evolucionar la industria del streaming, la principal ventaja o motivación para que un servicio de streaming mantenga estos datos bajo llave es “mantener a la competencia y a los medios de comunicación en vilo”, explicaba a Observer Dietrich von Behren, director de negocios de Reelgood, un agregador de streaming que hace un seguimiento de todos los programas de televisión y películas disponibles en las plataformas.

"¿Por qué van a jugar las empresas a intentar siempre superar a sus propias series -por no hablar de los competidores- cuando pueden vender la hipótesis de que todo va bien?", comentaba, poniendo como ejemplo que dentro de las propias plataformas no es bueno tampoco comparar entre series, simplemente solo destacar lo que va bien.

Mantener el control del relato

Luego está el comentado componente de las empresas cotizadas. A diferencia de Netflix, la mayoría de los principales actores de SVOD son también empresas multifacéticas que abarcan la otros muchos sectores. Este es otro factor que contribuye a elaborar una narrativa que Wall Street compra.

Para todos los servicios de streaming que no se llaman Netflix, el streaming no es la única partida ni una partida significativa todavía realmente, quitando quizá el caso de Disney.

Siendo grandes empresas que se dedican a crear historias, las plataformas saben muy bien que mantener el control sobre lo que se dice de ellas es vital. Decir que El Juego del Calamar es un éxito en términos de audiencia global ha hecho que unos 40 millones más de personas lo hayan visto en estas últimas tres semanas.

De todas formas, conocer los datos de taquilla en el cine no fue algo habitual hasta finales de los años 70 y los datos de las películas anteriores son estimaciones posteriores por parte de las productoras. Quién sabe, quizá dentro de un tiempo sea habitual saber cuánta gente ha visto una serie de Netflix, y no hacer conjeturas simplemente con un número de horas.