Las matemáticas pueden explicar muchas cosas que vemos en nuestra vida. De hecho, parece que incluso puede ser una ayuda para entender mejor por qué ser emperador romano era un oficio de riesgo. Porque, como sabemos por la Historia, morir traicionado era lo más común entre los gobernantes de Roma. Ahora, los investigadores han descubierto un oscuro patrón, relacionado con la Ley de Pareto, que parece explicar todo esto. Pero veamos qué se ha observado.

"Aunque parezcan aleatorias, las distribuciones de probabilidades en forma de ley de potencia se encuentran en muchos otros fenómenos asociados a sistemas complejos", afirma el científico de datos Francisco Rodrigues, de la Universidad de São Paulo (Brasil). Además, señala que los propios reinados de los césares son uno de esos contextos, según recoge Science Alert.

Pongamos nombre a las cosas. Y es que la distribución de la ley de potencia que parece definir la longevidad de los emperadores romanos se llama Ley de Pareto, según Rodrigues. A esta ley también se la conoce como Principio de Pareto o regla del 80/20. Por norma, suele estar relacionado con los "insumos y resultados económicos; pero en términos de distribución de la probabilidad, puede simplificarse para significar que los sucesos comunes tienen una probabilidad de alrededor del 80%. Mientras que los raros tienen un 20%", indica el medio.

La Ley de Pareto en el Imperio Romano

Si esto lo llevamos a los emperadores romanos, los sucesos comunes responderían a las muertes violentas; mientras que los raros serían los pocos gobernantes que pudieron morir de manera natural, sobre todo en los primeros días del imperio.

En la investigación, publicada en la revista científica Royal Society Open Science, los investigadores explican que desde el primer emperador Augusto (muerto en el 14 d.C.) hasta Teodosio (fallecido en el 395 d.C.); los gobernantes de Roma tan solo tenían una probabilidad entre cuatro (24,8%) de vivir lo suficiente para poder morir de forma natural.

Desde el primer emperador Augusto hasta la caída del Imperio Bizantino las probabilidades de morir de formas naturales era tan solo del 30%

Pero si, además, se tiene en cuenta todo el Imperio Romano, es decir, desde el primer Augusto hasta la caída del Imperio Bizantino en el 1453; la situación no fue mucho mejor. De hecho, al observar las muertes de los 175 emperadores romanos de este periodo de tiempo; cada gobernante tan solo tenía un 30% de probabilidades de vivir hasta una edad avanzada y, por tanto, no ser asesinado.

Los años de mayor riesgo

Además, sabemos que había años, incluso épocas, en los que ser emperador en Roma era mucho más peligroso que hacerlo en otros momentos, según indican los investigadores en su estudio.

"Cuando analizamos el tiempo que transcurría hasta la muerte de cada emperador, descubrimos que el riesgo era alto cuando el emperador subía al trono", afirma Rodrigues. "Esto podría tener algo que ver con las dificultades y exigencias del trabajo y la falta de experiencia política del nuevo emperador".

Y es que todos los trabajos tienen un periodo de prueba, por lo que el emperador no iba a ser menos. Sin embargo, si superaba su periodo de prueba particular sin haber sido asesinado, las posibilidades de supervivencia en el cargo mejoraban rapidísimo. Aunque el riesgo nunca era cero, por supuesto.

Si el emperador romano no era asesinado en los primeros días de su mandato, a partir de los 13 años en el cargo las probabilidades volvían a dispararse

Es más, llegado un punto, los enemigos del emperador volvían a ponerse en marcha. Esa fecha tras el periodo de prueba era unos 13 años después de que accediese al cargo. A partir de los 13 años como emperador las posibilidades volvían a dispararse.

"Puede ser que tras el ciclo de 13 años los rivales del emperador concluyeran que era improbable que ascendieran al trono por medios naturales", dice Rodrigues. "Tal vez sus antiguos enemigos se reagruparon, o pueden haber surgido nuevos rivales".

Terremotos

Por último, los investigadores señalan que, desde un punto de vista matemático, los tiempos de vida de los emperadores romanos se parecían en cierto modo a los terremotos. En el estudio señalan que la probabilidad de que los emperadores tuvieran vidas cortas es similar a la probabilidad de que se produzcan terremotos pequeños (eventos más comunes que los grandes).

Por suerte para todos, el Imperio Romano se terminó. Pero no nos olvidemos de que las matemáticas pueden seguir escondiéndose en otros lugares de nuestra vida y de la Historia.