No es la más cuantiosa del año –es prácticamente imposible batir al incombustible Glovo y a sus 450 millones de euros en financiación del pasado abril–, pero sí que rompe todos los récords de su sector. Devo, la startup que anteriormente fuese conocida como LogTrust, anuncia dos hitos en su haber. Por un lado, cierra la mayor ronda de financiación de su historia: 250 millones de dólares de capital casi íntegramente extranjero. También que alcanzan una valoración de 1.500 millones de euros.

¿Es el nuevo unicornio español? En esto tenemos un problema. Devo es, efectivamente de origen español, pero migró su sede a Estados Unidos con la idea de amplificar su crecimiento. Esto quiere decir que la compañía de ciberseguridad, nube y análisis de datos pasa a formar parte del elenco de los unicornios en España al menos en espíritu, aunque no de facto.

Asumiendo en cualquier caso su origen, Devo se une al equipo de Flyware, Glovo, Wallbox, Cabify y Letgo. Con el privilegio de ser la única del negocio de la ciberseguridad y los datos, se suma al grupo de compañías mejor valoradas del país y también de las mejor financiadas, cortesía del capital internacional. En el caso de Devo, que ya acumula 400 millones en financiación desde su fundación en 2011–una de ellas cerradas durante la pandemia de 2020 y como respuesta al éxito del sector de la ciberseguridad y la nube–, para esta nueva operación ha contado con la estadounidense TCV –inversora en Netflix, Airbnb, ByteDance o Revolut entre otras muchas–, e incluyendo a General Atlantic y Eurazeo. Todos sumándose a Bessemer Venture Partners, Insight Partners, Georgian y Kibo Venture, presente desde las primeras operaciones.

Los nuevos objetivos de Devo

Con todo, el objetivo de Devo está puesto en dos pilares. Con los nuevos fondos pretenden planificar expansión principalmente por el área de Asia-Pacífico; concretamente en Australia y Nueva Zelanda. "Hasta llegar a China o Japón aún quedan muchos otros países más fáciles de abordar", explica el fundador y actual CTO de Devo a Hipertextual y hasta 2018 CEO de la compañía. Aunque, con todo, no lo descartan a futuro. Para ello, en cualquier caso, habría que invertir un gran capital para abordar unas regiones que no son especialmente amigables con los productos de occidente.

Ya en 2015, con la apertura de su primera oficina en Estados Unidos en un momento en el que no tenían suficiente capital, Devo llegó a la conclusión de que había que tener los fondos para ello. En 2017, y con la ronda cerrada ese mismo año el capital se fue íntegramente a abrir la sede en Cambridge (Estados Unidos) –lugar en el que mantienen su central en este momento–, ahora sí con los resultados esperados. Junto a su oficina en Norteamérica también cuentan con sede en Australia y Reino Unido.

A por el ecosistema de la ciberseguridad

Además, la compañía quiere seguir desarrollando producto. Devo nacía en los albores de un sector que empezaba a conocer la nube como herramienta de trabajo. "En aquel momento todo el mundo me decía que nadie mandaría nada al cloud, pero yo tenía muy claro que las cargas de trabajo se iban a desplazar al cloud y que el trabajo se haría directamente allí", explican, "ahora tenemos una especie de triángulo mágico: la ciberseguridad, el cloud y la analítica de datos".

Dicho y hecho, casi una década después, el sector ha despuntado como uno de los más necesarios para el día a día de las compañías. Incluso sin pandemia, el ecosistema ya apuntaba a maneras. Pese a todo, y sin descuidar la nube y el negocio de machine learning por el que Devo se dio a conocer, es el negocio de la ciberseguridad el que se llevará la atención de los nuevos fondos. Después de todo, "es uno de los pocos negocios que no ha sufrido con la crisis", apunta Castillo.

AlienVault ya fue la pionera de la ciberseguridad en España –luego fue adquirida por AT&T por unos 500 millones de dólares en 2018–, Devo siguió la estela y comenzó a despuntar en el ecosistema. Ahora, y con un aumento exponencial de sus resultados en el sector, la compañía decide redoblar esfuerzos en contrataciones, investigación y tecnología para su pata de la ciberseguridad.

Con una salida a bolsa en el horizonte que nos diría más sobre Devo

Pedro Castillo, CTO y fundador de Devo

Los planes siguen sobre la mesa y la elección del capital norteamericano para formalizar su operación estrella ya dice mucho de lo que ha de venir. Devo aún no tiene nada fijo, pero sí que quiere salir a bolsa en los próximos dos o tres años.

Con la idea de mantener el capital de su compañía sano, y mientras preparan el terreno para su salida a bolsa, Castillo sí que tiene una cosa clara: la operación será sí o sí en Estados Unidos. Quizá en el Nasdaq. Aunque eso, claro está, depende los resultados que la compañía se granjee en su misión Asia Pacífico y lo que vayan apuntando los inversores.

Con todo, lo único que está claro es que la valoración de 1.500 millones da margen a la compañía de ciberseguridad para tener una buena acogida en bolsa. De hecho, su salida a cotizar sería un paso muy grande para Devo. Como muchas de las compañías emergentes y ávidas de lograr capital, los resultados financieros de la tecnológica son una absoluta incógnita. Sabemos que su facturación ha crecido en un 100%, también que sus clientes se duplican cada año y que entre Asia, Estados Unidos y Europa, Devo cuenta con 400 empleados. Ahora bien, la base para determinar esas cifras son una incógnita hasta la fecha.

Los clientes, los grandes desconocidos

Devo tiene muchos clientes, muchos de ellos entre los grandes grupos empresariales del mundo. Pero si las cifras de la compañía son un misterio, la lista de quien les contrata está prácticamente a la par.

Conocemos a Telefónica, Deloitte, Caixabank o Panda Security. Del resto podemos saber que gran parte de ellos vienen de Estados Unidos. Confirmaron negocios con una liga deportiva profesional de América del Norte y algunas entidades financieras. También el contrato con la Fuerza Aérea de Estados Unidos, un acuerdo que cerraron en apenas 3 meses y que sigue vigente. De este acuerdo no dan muchos detalles, aunque sí que supuso poner en el mapa a la compañía de ciberseguridad made in Spain.

Tampoco dan a conocer el volumen de datos que gestionan a lo largo de un día. Al menos el global de todos sus clientes. Pero apuntan -para mantener una estimación de su capacidad- a que a uno de sus clientes (que no es el más grande de todos) le gestiona unos 70 teras al día.