Devo - ronda de financiacion
– Sep 15, 2020, 12:01 (CET)

El análisis de datos de Devo se apunta otra ronda récord en un incierto 2020: 60 millones de dólares

Devo, dedicada al análisis de datos en la nube, acaba de cerrar una ronda de financiación récord en un momento dorado para el sector: 60 millones de dólares de un fondo estadounidense.

Una nueva operación récord llega para sumarse a este peculiar 2020. Devo, la firma española –con sede en Cambdridge (EE.UU.) de análisis de datos en la nube para terceras compañías, anuncia una nueva ronda Serie D por valor de 60 millones de dólares (55 millones de euros).

Junto a la operación también anuncian el nombramiento de un nuevo CEO que abre una nueva etapa de crecimiento e internacionalización más allá de sus oficias en Estados Unidos, Reino Unido y España. Marc van Zadelhoff, que ya fue responsable de la unidad de negocio de iBM, ocupa el puesto de liderazgo en Devo. Sin planes de alcanzar la rentabilidad a corto plazo, el objetivo de la compañía es seguir ampliando el negocio de una forma sostenible.

Fundada en 2011 por Pedro Castillo y conocida en ese momento como Logtrust, la compañía basada en el análisis de datos ha vivido todo el crecimiento de un sector ahora en auge. "En 2011 cuando empezamos sí que había postureo en el sector, pero ahora hay mucho interés por la ventaja competitiva que supone. El movimiento es más imparable que nunca. Más que un tema aislado de análisis de datos, es un movimiento más global de digitalización", explica Pedro Castillo a Hipertextual.

De hecho, con la llegada del coronavirus ha experimentado un efecto colateral positivo para ellos: "Todo lo relativo al teletrabajo y la digitalización; supone una oportunidad para las personas y para el sistema". Lo que implica un aumento de sus cifras. No dan datos de facturación e ingresos, pero apuntan a que, solo en la primera mitad de 2020, han experimentado un crecimiento del 80%.

Con estas cifras, Devo se puso manos a la obra para buscar inversores y aprovechar el tirón de la pandemia. "Ya teníamos el plan de buscar inversores y de hacer una ronda grande para ampliar nuestro crecimiento, pero se nos han juntado las cosas", apunta. "Antes estábamos 6 meses para hacer una ronda de inversión y ahora han sido entre 6 y 8 semanas".

La alargada sombra de los inversores

La historia de Devo con el universo de los inversores viene ya de largo. Esta última ronda ocupa el quinto puesto en el histórico de operaciones de la tecnológica de datos, en el que ya acumulan 130 millones de dólares en financaición.

Comenzando en 2016 con su primera Serie A, hasta la de 2018 ocupando la Serie C. En total, 71 millones de dólares soportados por un pequeño, pero selecto, grupo de inversores que pronto cruzaron el Atlántico para buscar mayores cifras. "El ecosistema inversor en España te permite crecer hasta cierto punto, por lo que si quieres cerrar rondas mucho más grandes hay que salir fuera y nosotros encontramos fondos en usa que creyeron en nosotros", explica Castillo.

Asimismo, de su experiencia en España, Devo atrajo a Pedro Tortosa y Kibo Ventures; este último revalidando su posición en las consecutivas rondas de financiación. Para su Serie B llegó el gran socio, Insight Partners. Con sede en Nueva York, el fondo norteamericano se ha posicionado como uno de los más activos a nivel internacional en los últimos años. Detrás del imperio del delivery en Estados Unidos con Delivery Hero y HelloFrees en su cartera, Twitter, Tumblr o Trivado, Insight ocumula 438 inversiones y 102 exits en su agenda.

Ahora, la firma revalida su posición en Devo, pero da la entrada a un nuevo socio en el capital de la tecnológica española junto a Bessemer Ventures. El fondo Georgian, también afincado en Estados Unidos, lidera en este caso la Serie D en la compañía. Con 5 fondos activos, la firma ya cuenta con 83 inversiones a nivel global. 11 de ellas en lo que va de este incierto 2020 centradas en la seguridad en la red, sistemas de eficiencia para teletrabajo o inteligencia artificial.

También vinculada a Delaware

Al igual que muchas compañías con aspiraciones internacionales, Devo hizo las maletas –al menos para su sede fiscal– a una de las ciudades más populares para las startups en Estados Unidos: Delaware. Al tiempo, se mudaron a una nueva región: Cambridge, también en Estados Unidos.

Pero no es la única que ha tanteado el buen clima administrativo de la región. La lista es larga: 8fit, Fever, Cabify, Carto o Userzoom ya forman parte de la familia local de la pequeña región que, pese a no estar declarada como tal, ha recibido muchas críticas por su concepción de paraíso fiscal.

"Nosotros cuando movimos la sede a Delaware en aquel momento nuestro negocio sí que estaba principalmente en España, explica Castillo. En el momento de cerrar rondas internacionales –que pese al descenso provocado en 2020 por la crisis sanitaria, han vivido su momento dorando en los últimos años– llegó la necesidad de cambiar de ubicación.

"Los inversores querían cierto nivel de protección con leyes o formas de resolver conflictos. Para nosotros fue muy agridulce tener una empresa fundada en España y redomesticarla porque no encontrábamos fondos que invirtiesen esas cantidades. Es un movimiento que tuvimos que hacer para seguir creciendo. Igualmente, no ha cambiado demasiado la compañía, porque todo el desarrollo e ingeniería está en España".

Devo: a vueltas con Estados Unidos

La relación de Devo con Estados Unidos va un poco más allá que su redomesticación en la región. Desde 2019, la firma logró un hito en su actividad: un contrato con la Fuerza Aérea de Estados Unidos por valor, explica el fundador, de unos 9 o 10 millones de dólares.

Sin entrar en detalles del acuerdo que la compañía española mantiene con la Administración de Estados Unidos, sellado bajo un férreo acuerdo de confidencialidad, Devo entró en la competición por el contrato para cambiar los planes que la organización tenía en mente. "Ellos estaban en un proceso en el que estaba todo muy definido, pero pararon máquinas porque les interesó lo que estábamos haciendo", explica. Unas semanas después ya estaban operando codo con codo.