Cada vez que alguien entra a Instagram encuentra imágenes de cuerpos cincelados, rostros sin imperfecciones, maneras de vestir acordes al último grito de la moda y planes de vida aparentemente perfectos. Es una "realidad" que pasa ante a los ojos de millones de adolescentes que, en sus deseos por imitar a sus influencers de referencia, pueden terminar padeciendo problemas alimenticios y de salud mental.

Aunque el funcionamiento tóxico de Instagram no es ninguna novedad, sí lo es que Facebook, su compañía matriz, lo sabe. Los de Menlo Park cuentan con una serie de estudios que revelan el daño que la red social le está provocando a muchos adolescentes. Sin embargo, en lugar de tomar acción, deciden restarle importancia y centrarse en los "beneficios positivos", según un reporte del periódico estadounidense The Wall Street Journal.

Durante los últimos tres años, Facebook ha estado realizando estudios sobre cómo Instagram afecta a sus usuarios. Los resultados arrojaron que la red social daña un porcentaje considerable de personas que la utilizan, principalmente a los jóvenes. El 32% de las chicas adolescentes dijeron que, cuando se sentían mal respecto a sus cuerpos, el entrar a Instagram las hacía sentir peor, reveló una diapositiva interna.

Los documentos también indican que "las comparaciones en Instagram pueden cambiar la forma en que las mujeres jóvenes se ven y se describen a sí mismas". Una slide interna del 2019 resume: “Hacemos que los problemas de imagen corporal empeoren en una de cada tres adolescentes”.

Instagram y la tendencia a mostrar 'solo lo mejor'

Foto por Steve Gale en Unsplash

Facebook es consciente desde hace años que la tendencia a compartir solo los mejores momentos, la presión por lucir a la perfección y el algoritmo adictivo de Instagram puede hacer que los adolescentes padezcan trastornos alimenticios y del estado de ánimo. Precisamente, las características identificadas como dañinas parecen estar en la esencia de la plataforma.

La investigación de Facebook filtrada señala que aquellas personas que luchan contra los efectos psicológicos de la red social, no necesariamente se distancian. Por si esto fuera poco, el informe añade que muchos querían pasar menos tiempo en Instagram, pero carecían del autocontrol para hacerlo.

Cuando Facebook compró Instagram en 2012, esta era una aplicación centrada en la fotografía cuyo principal atractivo eran los filtros. Por aquel entonces, Mark Zuckerberg había notado una disminución en la cantidad de usuarios jóvenes en Facebook. En ese sentido, vieron a su nueva adquisición como una oportunidad para no dejar de crecer.

Hoy Instagram se convirtió en uno de los pilares de Facebook. Con más de 1.200 millones de usuarios activos en el mundo, es la plataforma por excelencia para el postureo, con herramientas de imagen y en la que las publicaciones, muchas veces, solo hablan de "perfección" y cánones de belleza distantes de la realidad.

Instagram es una máquina de generar dinero. Con ingresos anuales que superan los 22,2 millones de dólares, Facebook parece no querer perder a sus usuarios más importantes: los adolescentes. Más del 40% de ellos tienen 22 años o menos. Posiblemente por esto, la compañía insiste en continuar con sus planes de crear una versión de Instagram para menores.

Facebook mira para otro lado y minimiza el problema

Crédito: Unsplash

En público, Facebook ha minimizado los efectos negativos de Instagram en los más jóvenes. La red social no ha hecho públicos los estudios completos revelados por la investigación del WSJ. Este accionar de la compañía dirigida por Zuckerberg hace poner en duda su compromiso con los usuarios.

"La investigación que hemos visto es que el uso de aplicaciones sociales para conectarse con otras personas puede tener beneficios positivos para la salud mental", dijo Zuckerberg en una audiencia del Congreso en marzo de 2021 cuando se le preguntó sobre los niños y la salud mental.

El director de Instagram, Adam Mosseri, en referencia a la investigación, dijo que que Facebook tardó en darse cuenta de que había inconvenientes en conectar a personas en cantidades tan grandes. El ejecutivo reconoció que algunas características de Instagram podrían ser dañinas, pero que no son fáciles de abordar. "Hay muchas cosas buenas que vienen con lo que hacemos". agregó.