Facebook vuelve a estar en el punto de mira. La compañía de Mark Zuckerberg ha reconocido que sus redes sociales son tan tóxicas como parecen, aunque no lo han dicho públicamente. En el caso de Instagram, "el 32% de las chicas dicen que cuando se sienten mal con su cuerpo, Instagram les hace sentir peor". Esta es la conclusión de uno de los informes de marzo de 2020 que ha sacado a la luz una investigación de The Wall Street Journal. La revelación no lo ha sido tanto en realidad y solamente ha confirmado lo que muchos ya sabían: que Instagram tiene una faceta muy peligrosa, sobre todo para los adolescentes con baja autoestima. 

María tiene 21 años e Instagram es la red social que más utiliza, incluso más que WhatsApp. Como la mayoría de usuarios de la plataforma, una gran parte de las personas a las que sigue son personajes públicos o influencers. El informe sobre Instagram es un reflejo de lo que ella ve a diario en la plataforma. "Muchas veces es una fuente de inspiración (...) pero muchas veces ha hecho que me compare con gente de mi alrededor, también incluso con gente que ni conozco", explicó María. Lo peor es que en ocasiones hasta ha hecho que deje de ser ella misma. "Por parecerme a cierto ideal de persona de mi edad. Por ejemplo, vistiendo con determinada ropa, saliendo de fiesta a ciertos sitios o yendo a cenar a ciertos restaurantes".

"Ojalá parecerse a una influencer"

Las influencers son muchas veces el ejemplo que siguen muchas adolescentes. A pesar de que muchas de ellas muestran una imagen de perfección relacionada con su trabajo, sus relaciones y, por supuesto, su cuerpo. María tiene la sensación de que en Instagram solamente hay lugar para enseñar las cosas que van bien y, si no es así, mejor no publicar nada.

"Todo ello ha afectado a mi autoestima muchas veces, sobre todo después de la cuarentena. Me sentía mal por no ser igual, no verme tan bien físicamente o tan feliz emocionalmente", dijo a Hipertextual

Es un sentimiento que también comparte con sus amigas. Sin quizá ser conscientes, acaban comparándose con las influencers que ven en Instagram. Y eso puede contribuir a una baja autoestima.

"Muchas veces he llegado a escuchar comentarios de 'ojalá parecerme a … ' o 'tener la misma vida que…', refiriéndose a alguien que seguía en esta red social o me han preguntado acerca de si publicar una foto o no".

María

El problema es que hacen mucho más que compararse con influencers. La "realidad" de Instagram está tan interiorizada que a veces puede ser difícil diferenciarla con la vida real. No es casualidad que casi nadie suba una foto sin editar o sin un filtro. "Son todo mensajes subliminales de perfección en todos los campos, no solo en el físico sino también en el ocio". Por eso, continuó, muchas veces nos podemos sentir fuera de lugar por no tener un barco, de tanto verlo en Instagram. 

No es solo por las plataformas que hemos adquirido una imagen de un cuerpo y vida perfecta. Desde hace años, los anuncios en televisión y las revistas de moda nos han vendido un prototipo de perfección que poco tiene que ver con la realidad. Ahora, esta imagen la vemos diariamente en las influencers a las que seguimos. "Este contenido es mucho más cercano, es gente que puede parecerse mucho más a ti", comentó María. Por eso, se encuentran más puntos en común con alguien a quien ves prácticamente todos los días en Instagram que alguien que aparece en un anuncio. "Te transmite (aparentemente) más normalidad y conexión", añadió, aunque también muchas más inseguridades porque sientes una mayor presión por parecerte a esa persona. 

¿Y qué más da si somos diferentes?

A Eva G., de 17 años, no le ha afectado demasiado en su autoestima estar activa en Instagram y seguir a influencers. Pero eso no significa que no sea consciente de la realidad a su alrededor. "A algunas de mis amigas sí les ha afectado y lo han pasado realmente mal por el contenido que suben algunas personas. Crean unas expectativas a las que no puedes llegar porque no tienes ese modelo de cuerpo", comentó a este medio. 

Sabemos que nadie tiene una vida perfecta y que la idea de un cuerpo perfecto es muy relativa. Para Eva, lo ideal sería que nos diéramos cuenta de que tener un cuerpo distinto al de otra persona no significa que no sea válido y eso no debería significar una baja autoestima. "Tenemos que aceptar que muchas cosas que enseñan no es la realidad. Y aunque lo fuese, qué más da". 

Las conductas tóxicas que provoca Instagram

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Ese sería el enfoque perfecto aunque, no nos engañemos, poco realista. El cuerpo perfecto que vemos en muchas publicaciones de Instagram no solo puede provocar baja autoestima, también puede ser un factor de riesgo para los adolescentes. "Puede conducir a comportamientos poco saludables (dietas extremas, ejercicios de riesgo, etc.). Por ejemplo, chicas (y también chicos) normales o con algún complejo físico pueden sentirse muy mal si comprueban lo alejadas que ellas están de estereotipos de belleza". Así opinó José Pedro Espada, catedrático de Tratamientos Psicológicos de la Universidad Miguel Hernández y colaborador del Consejo General de la Psicología, quien alertó de que los beneficios de consumir contenido con modelos normativos tiene pocos beneficios. 

Algunas influencers son las embajadoras de este tipo de contenido y, como comentaban María y Eva, los creadores de contenido tiene una conexión más cercana con sus seguidores que un anuncio en televisión. "Ganan en eficacia porque los adolescentes se pueden identificar más al tener la sensación de ser personajes cercanos y semejantes a ellos", continuó Espada. 

Como especialista en Psicología Infanto-juvenil, Espada ha sido testigo de casos en los que la influencia de redes sociales como Instagram es sutil, pero también se ha encontrado con chicos que ya tenían un factor de riesgo, como introversión alta, o tendencia a los comportamientos adictivos. En definitiva, conductas que favorecen a una adicción a las redes sociales. 

"Muchos adolescentes no cuentan todavía con suficiente criterio porque precisamente están en fase de maduración y de afianzar su propia identidad, opiniones y valores, que van acompañadas seguidamente de comportamientos dirigidos a cumplir sus objetivos (dar una determinada imagen)".

José Pedro Espada

TikTok no se queda atrás

Más allá de las experiencias de adolescentes, hay estudios recientes, como este de 2020, que demuestran una correlación entre la imagen corporal negativa, la baja autoestima, y utilizar Instagram. TikTok, aunque con menos evidencias por ahora, parece ir por el mismo camino.

Si Instagram es hogar de influencers, TikTok no se queda atrás. Sobre todo para la difusión de su producto estrella, los vídeos cortos, en los que se repite más que nunca la imagen de un cuerpo perfecto según los prototipos establecidos. En 2020, NBC News realizó una encuesta con mujeres adolescentes y descubrió que el contenido que veían en TikTok las animó a obsesionarse todavía más con sus dietas y sus rutinas de ejercicio. 

TikTok puede aumentar todavía más la inseguridad de los adolescentes

La revista Vox habló con una chica de 19 años, Morayo Ogunbayo, quien empezó la entrevista diciendo que era consciente de que no todas las mujeres son como Kylie Jenner. Y las que lo son tendrán la suerte de tener buenos genes o el dinero suficiente como para invertir en su cuerpo y convertirlo en "perfecto". Pero entonces llegó la pandemia y empezó a consumir TikTok mucho más que antes. 

"Todas las personas eran increíblemente hermosas", dijo a Vox. A pesar de que sabe que los vídeos que aparecen responden a un algoritmo muy efectivo, consumir todo este contenido aumentó su inseguridad. 

Eva G. no sabe decir si TikTok es más nocivo que Instagram. Pero sí ha reconocido que ha visto a chicas guapísimas "y he pensado que yo soy una orca". Dijo que, como ella, piensan miles de personas. A pesar de que la imagen perfecta que se vende en redes sociales es la misma, Eva tiene la sensación de que TikTok puede fomentar una baja autoestima del mismo modo que Instagram. 

Body positive, en Instagram o fuera

Las inseguridades de los adolescentes y gente joven por el tipo de contenido que consumen en Instagram tiene también una cara B. La de los esfuerzos de muchas personas por acabar con lo que se podría considerar "la dictadura" de la imagen y cuerpo perfecto. Una lucha que va mucho más de las redes sociales. El movimiento body positive, que se popularizó por iniciativas como un anuncio de Dove ha pasado a ser el mantra de muchos influencers. 

Parece que este discurso va calando cada vez más: el de que estamos sometidos a un prototipo de cuerpo e imagen que ya ha acabado con las fuerzas y la baja autoestima de demasiadas personas. El mundo, de hecho, está configurado para ser de todo menos agradable con las personas que sufren obesidad o tienen sobrepeso. Es incluso normal que se les eche la culpa por tener el cuerpo que tienen. 

Las redes sociales pueden ser el escenario perfecto para desarrollar este tipo de movimientos, aunque por ahora sigue siendo residual en comparación con las inseguridades que provoca una gran parte del contenido en redes como Instagram. No es fácil que cale en redes, pero fue de ellas también es complicado. 

También es difícil que cale fuera de Instagram

El anuncio de Dove fue una de las primeras veces que escuchamos el término body positive en televisión. Ese podría haber sido el parteaguas para que otras marcas de cosmética optaran por estrategias parecidas. Pero es un hecho: necesitan seguir vendiendo cremas anticelulíticas. El discurso ha ido cambiando poco a poco y algunas marcas abogan por "quererte más a ti misma"; eso sí, comprando sus cremas te sentirás mucho mejor. 

Muchas marcas de ropa han incluido entre sus modelos a mujeres con tallas más allá de las 38 o 40. Un logro que parece pequeño pero que parece mentira lo que ha costado llegar hasta él. Las revistas de moda se están haciendo eco de este movimiento, pero seguimos estando lejos de ver a chicas reales en la portada de Vogue. 

Esto no significa que muchas personas no se hayan sentido mejor y hayan combatido su baja autoestima gracias a movimientos body positive. Pero sí es un fenómeno que ya nacía con fallos y con enormes muros que escalar. Poco a poco, parece que va haciendo mella. Por ejemplo, influencers como Rianne Meijer se han vuelto muy populares en redes sociales por mostrar una cara real de su vida, sobre todo cómo se manipulan las fotografías para que una persona parezca más delgada con una postura específica. 

Estas iniciativas son positivas y cuando "alguna influencer ha mostrado cómo son algunas de sus imágenes sin retoque o con ángulos distintos, ha servido para que el público modifique esa imagen idealizada", comentó el psicólogo José Pedro Espada. Sin embargo, el problema es que esta influencia es minoritaria si se compara con los contenidos que los adolescentes consumen a diario en redes sociales. 

Lo normal es una 'rareza'

Es difícil encontrar una solución. Porque Instagram va a seguir existiendo y los millones de seguidores, también de TikTok, no quieren deshacerse de ellas. Seguramente algunos adolescentes ni siquiera sean conscientes de cómo afectan estas plataformas en su baja autoestima. Con menos motivo tomarán una decisión que les haga sentir aislados de su entorno. 

María, de 21 años, sabe que es difícil alejarse completamente de Instagram, pero quizá sí se puede cambiar el enfoque que le damos. "No utilizar Instagram para convencer de lo perfecto que somos y la gran vida que llevamos, sentirnos libres de publicar lo que queramos cuando queramos". También apuesta por que las cuentas de personajes públicos divulguen una imagen de normalidad, no solo de perfección. 

"Debemos interiorizar la idea de que lo que vemos no es más que un escaparate de lo que queremos mostrar, no de lo que realmente somos. Cuando entendemos eso, lo enfocamos de otro modo".

María

Es lógico que todos queramos compartir solamente las cosas buenas y divertidas que nos pasan. "No los días de moño y mala cara", subrayó María. El problema es cuando estamos tan obsesionados en ver solamente lo bueno que lo "normal" se convierte en una rareza. 

Instagram, bajo escrutinio (otra vez)

Las investigaciones del The Wall Street Journal han puesto al gigante de Mark Zuckerberg en el banquillo. Después de los escándalos ya sonados como el de Cambridge Analytica y las elecciones de 2016 en Estados Unidos, a la red social se le acaban los argumentos para defenderse. Lo mismo está pasando con Instagram.

Después de que saliera a la luz el informe, dos senadores estadounidenses, Marsha Blackburn y Richard Blumenthal, anunciaron el inicio de una investigación sobre la falta de transparencia de Facebook. "Los reportajes de gran éxito del Wall Street Journal pueden ser solo la punta del iceberg", apuntaron.

Si les preocupa el funcionamiento de Instagram en general, el informe es la confirmación que necesitábamos para poder decir que el Instagram para niños no es una buena idea. En mayo, un grupo de funcionarios pidió a Facebook que abandonara sus planes de crear una plataforma para menores de 13 años. "Parece que Facebook no responde a una necesidad, sino que crea una, como esta plataforma atrae principalmente a los niños que de otra manera no tendrían o no tendrían una cuenta de Instagram", señaló el grupo.

Además, afirmaron que podría ser muy dañino para los niños. No hay más que ver cómo ha contribuido a una baja autoestima de los jóvenes para poder decir que, sin duda, dejar a los niños con los peligros de Instagram tiene más contras que pros.