Deathloop llegaba como el primer exclusivo (a medias) de Bethesda post compra de Microsof. Y con un planteamiento que, por puro escepticismo, nos hacía pensar en volver a repetir las ya manidas mecánicas, jugabilidad y planteamiento de los títulos de Arkane.

Lo cierto es que, si bien muchos de los jugadores que se enfrenten a Deathloop verán reminiscencias de los grandes títulos del estudio, el exclusivo de PS5 (y PC) tiene una personalidad tan arrebatadora que deja claro lo bien que lo hace Arkane al plantear sus títulos.

Sobre el papel, Deathloop pone sobre la mesa un loop temporal infinito en el que muchos verán reflejado el planteamiento de películas como Edge of Tomorrow. El concepto es el mismo, pero por el camino toma su propia senda. Despertarse, morir, despertarse... Y en medio de todo ello, un buen puñado de antagonistas con una personalidad tremenda y una línea argumental sobresaliente.

Realmente lo mejor de Deathloop es lo que no cuenta, sino lo que va poniendo enfrente para que el jugador lo que descubra. A cada paso, a cada muerte, a cada día repetido. Porque lo que sucede con Deathloop no pasa con otros juegos.

Una trama absorvente y un jugabilidad sobresaliente

El título tiene cuatro escenarios principales, mini sandboxes, en los que da la libertad al jugador para moverse libremente. Sí, como un metroidvaina hay puertas que no se podrán abrir o zonas inaccesibles, pero en vez de abrir nuevos caminos según subimos el nivel lo hace jugando con el tiempo.

Cada bucle temporal dura un día entero, del amanecer a la noche. Y se reinicia una vez completado el ciclo. Podemos ir a cualquiera de los escenarios en cualquiera de las cuatro fases del día: mañana, mediodía, tarde y noche.

Y el escenario y sus elementos se mantienen intactos en cada bucle siempre que se trate de la misma fase del día. Podemos visitar cada sitio en cada una de las fases del día, pero cada vez que lo visitemos se consumirá un ciclo. Por lo que si queremos volver por la mañana tendremos que esperar a que vuelva a amanecer. En cada fase del día los elementos y los accesos de los niveles son diferentes, pero se mantiene idénticos a lo largo del día. Y lógicamente los enemigos se reinician.

Esto obliga a que tengamos que planificar dónde vamos y cómo vamos, y a pesar de que los días son iguales, nunca se siente repetitivo. Y eso es una baza espectacular que se consigue solo con una mecánica tan bien ideada como esta. Además, cada vez que se reinicia el ciclo aparecemos en una playa y vuelta a empezar. Perderemos todas las armas y equipamientos que no hayamos imbuido con ciertos materiales.

La mecánica temporal de Deathloop está tan bien pensada que podemos acabar con todos los enemigos principales y no haber avanzado en la linea argumental del juego, puesto que esta depende de que sigamos el orden correcto de nuestras acciones. En caso contrario, estaremos en un bucle infinito haciendo una y otra vez lo mismo sin avanzar.

El juego guía bastante bien al jugador en cuanto a qué tiene que hacer para seguir la línea temporal correcta, pero abre la puerta a usar los diferentes sandboxes de los escenarios para farmear equipamiento y armas y para explorar sin necesidad de avanzar en la línea temporal. El jugador tardará algo de tiempo en tener claro cuáles de sus acciones tiene un impacto en el continuo del bucle infinito, y es una auténtica delicia la forma en la que está construido este sistema.

Deathloop juega con el tiempo y con el propio jugador

Sea como fuere, todo esto funciona como un todo. Los escenarios y sandboxes, así como los enemigos de cada uno de ellos son un elementos más de la trama, y no puros decorados. Y todo casa como un gran engranaje argumental, porque lo que nos cuentan los escenarios y las conversaciones casuales de los enemigos tiene un impacto en nuestras acciones y posibilidades.

Es sin duda una forma magistral de guiar al jugador dentro de lo que parece un absoluto caos temporal de prueba y error. Cada detalle es importante, y ver cómo van cambiando los escenarios a lo largo del día en sus diferentes fases y cómo afecta a la jugabilidad, ofreciendo nuevas herramientas, también supone un reto en sí mismo.

El resto de elementos son los propios de los grandes juegos de Arkane. Múltiples formas de encarar cada nivel y misión, similar a Dishonored. Escenarios muy verticales con diferentes opciones de movimiento, magias y gadgets que abrirán o cerrarán caminos. Y una vista en primera persona que pone un mayor foco en la exploración. Al igual que el resto de sus títulos se podrá optar por el sigilo o la confrontación, pero en algunos casos la primera opción será la más adecuada.

Deathloop es, en definitiva, un juego sobresaliente que disfrutarán los amantes de los viajes en el tiempo, fans de la acción en primera persona, y todos los que busquen un juego en el que la exploración, la libertad, los secretos y una trama absorbente sean los protagonistas.

Un imprescindible si tienes una PS5 y un título obligatorio si juegas en PC.