Windows 11 llega con muchas novedades positivas y que hemos mencionado en los últimos meses. Sin embargo, también incluye algunas características que no son del todo claras o que carecen de sentido. Tal es el caso de la elección de un navegador web predeterminado; Microsoft parece haber enfocado su esfuerzo en obligar a los usuarios a adoptar Edge, aún cuando prefieran otro software para la tarea.

Así publica The Verge tras analizar cómo ha cambiado la configuración de aplicaciones predeterminadas en Windows 11, en comparación con Windows 10. El nuevo sistema operativo desarrollado en Redmond complica innecesariamente el procedimiento. De hecho, obliga a estipular manualmente qué navegador queremos utilizar para cada tipo de archivo o enlace web.

Si al abrir un link por primera vez con un nuevo navegador web no eliges que éste permanezca como predefinido, después es más complejo cambiarlo. Históricamente, browsers como Google Chrome o Mozilla Firefox muestran alertas preguntando si quieres configurarlos como navegador web predeterminado cuando detectan que no lo son. El proceso nunca requirió más que un click para aceptarlo, pero ahora Windows 11 lo hizo más engorroso.

Al intentar establecer otro navegador como preferido, los usuarios son enviados a la ventana de aplicaciones predeterminadas del sistema. Desde allí tienen que elegir qué software quieren usar para abrir cada uno de los once tipos de archivos o links especificados. Hablamos de htm, html, pdf, shtml, svg, webp, xht, xhtml, ftp, http, y https. Todos se ejecutan automáticamente a través de Microsoft Edge; y si quieres hacerlo con Chrome, u otra alternativa, tienes que seleccionarlo y ratificarlo en un cuadro de diálogo adicional.

Windows 11 y una complicación innecesaria al elegir nuestro navegador web preferido

Como Windows 11 todavía está en desarrollo, no sabemos si el cambio en el proceso de configuración del navegador web será así de complicado en la versión final. De todos modos, esta situación ya genera ruido en la competencia. El informe cita el descontento de representantes de Firefox, Opera y Brave en relación a esta determinación de Microsoft en favor de Edge.

Lo cierto es que no hay nada de malo en el modo en que se escogen las aplicaciones predeterminadas en Windows 10. Es más sencillo, y a la vez fácil de configurar. De hecho, el sistema operativo actual permite elegir qué software usar según el tipo de archivo o protocolo, pero lo hace en una sección aparte y pensada para usuarios más avanzados. Entonces, ¿por qué cambiarlo?

Si Microsoft realmente confía en Edge, y en el potencial que aún puede exprimirle, no es necesario forzar su uso en Windows 11. El navegador web ya ha demostrado que es uno de los mejores de la actualidad -especialmente desde que está basado en Chromium-, y no necesita la "mala fama" de ser un producto impuesto por sus creadores. Ya veremos en qué termina esta historia.